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Esos pequeños grandes genios
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Prosa/Narrativa |
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POR SI LAS DUDAS…
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por Carmen Sanjuán |
En una de mis clases de manualidades, les pedí a mis pequeños grandes
genios -ninguno de ellos rebasa el metro veinte- que hicieran un dibujo a pincel para mamá, y a fin de motivarles la creatividad les sugerí que cerraran los ojos por un instante, que pensaran en ella y lo que para ellos, significaba. Terminado el ejercicio reflexivo
-lo cierto es que suelo acudir a él más que nada para que no se me disperse el rebaño-, dieron comienzo a su explosión pictórica.
Andrea pintó un gran corazón.
- Mi mamá es un cariño grandote.
Raúl, una princesa.
-
La mía es guapísima…
Y así, dibujo y definición tras otra, seis en total, hasta llegar al turno de Laura, mi particular “tormentillo”. En ese punto, me acerco y veo justo en medio de la cuartilla un gran manchurrón entre chocolate y gris salpicado los extremos por un verdoso amarillento.
- Vaya, vaya… -dije, haciendo verdadero esfuerzo por tratar de adivinar el pensamiento de mi hija, ¡cómo debería de verme para acabar por reflejarme de aquella guisa!-.
Ante su silencio proseguí…
- ¿Y bien?
- Pues, mami, es… -en ese punto la expectación ya superaba mi habitual paciencia-.
- …es…
es… ¡mamá!
Y se me quedó del todo fija mirando y señalando con el dedo la mancha de pintura en el centro mismo de mi bata y que, curiosamente, era del mismo tono que su impresionista dibujo.
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