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Curiosidades - Ciencia y Salud
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Divulgación |
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ALIMENTACIÓN
Y ARTRITIS REUMATOIDE (8)
RESUMEN
DE ESTOS SEIS MESES
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por
Alfonso Estudillo |
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http://www.islabahia.com/AlfonsoE
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Creo conveniente para los lectores de esta sección, y muy particularmente
para los afectados por la Artritis Reumatoide, echar un vistazo a lo que he
podido conseguir desde que, a principios de año, supiera y pusiera en
práctica las teorías alimentarias del Dr. Seignalet. Seis meses
en los que, aplicando a mi dieta diaria los consejos y estudios del profesor galo,
he podido observar algunas diferencias y diversas mejoras respecto a
las que obtenía con la que llevaba anteriormente.
En
realidad, no he seguido a rajatabla el régimen que aconseja
Seignalet. Principalmente porque creo que su eficacia me hubiera privado de poder contar a los lectores
las diversas experiencias que voy obteniendo poniendo a prueba lo más
importante y objetivo de sus recomendaciones, como son la privación de
ciertos alimentos o los métodos utilizados en su cocinado. A
continuación enumero las observaciones obtenidas en las pruebas
realizadas.
La
leche.
Es el alimento con cuya supresión total he podido advertir los
más rápidos e indiscutibles resultados. Aunque ya antes de conocer
por el Dr. Seignalet sus nefastas consecuencias sobre el organismo de
los humanos, tenía ciertas referencias y había limitado su consumo a
sólo un vaso por las mañanas con el desayuno, sus efectos negativos
seguían operando y me hacían ir al baño a evacuar tres y hasta
cuatro veces cada día (esto ocurría indefectiblemente cada día y,
que recuerde, desde muchos años atrás). Al eliminar su ingesta por
completo, el resultado fue que, desde el primer día, la imperiosa
necesidad de ir al baño se esfumó como por ensalmo. Ahora, y desde
entonces, voy una sola vez al día o, incluso, cada dos días (lo que
viene a confirmar que en algunas partes de la India tomen la leche
como purgante). Respecto a en qué medida influye la leche en la aparición y
continuidad de la Artritis Reumatoide (es obvio que la leche por
sí sola no es la única causa), no lo sé aún, pero estoy seguro de que, junto a los
demás alimentos que describe o prohíbe en su régimen el Dr. Seignalet,
contribuye a la manifestación de la enfermedad. Lo que sí puedo
afirmar rotundamente es que mi habitual necesidad de ir al baño
varias veces al día desapareció de manera clara y total al dejar
definitivamente su
consumo.
Los
cereales.
El pan, prohibido totalmente en el régimen del Dr. Seignalet, es
un alimento que cuesta mucho dejar de manera radical para quienes
estamos acostumbrados a su consumo de toda la vida. Por ello, y por lo
que dije antes -que no pretendo una curación total e inmediata-, lo
que he hecho es limitar y rebajar su consumo a la mitad o menos de lo
que consumía habitualmente. Pienso que, si bien lo correcto para una
remisión de la enfermedad es dejar de ingerirlo por completo, esta
limitación también contribuye a las mejorías que voy observando en
estos meses (y que luego resumiré con más detalles). También quiero
aclarar que, excepto el referido trozo de pan y el arroz (único cereal no prohibido), no consumo
cereales como pastas, dulces ni ningún otro alimento que pueda contener o estar
elaborado con los mismos.
Los
aceites.
Tal como nos aconseja el Dr. Seignalet, he adquirido la buena y
sana costumbre de cocinar todo con aceite de primera presión en
frío, es decir, aceites no refinados, o lo que es lo mismo, aceite de oliva virgen
EXTRA. Resalto lo de extra
porque es el único aceite que -según exije la normativa vigente- no sufre las manipulaciones a que
someten a los otros aceites, incluso a los denominados "aceite de oliva
virgen" que, generalmente, y a pesar de que los fabricantes
estarían obligados a envasar con esta denominación un producto
extraído por medios mecánicos y sin someterlo a ningún
procedimiento que adultere su naturaleza, son refinados o han sufrido manipulaciones
en su elaboración. Importantísimo también es que los fritos
(los pocos que consumo) los hago exclusivamente con este tipo de aceite,
procurando que no reciba más calor ni tiempo del necesario para la
fritura (aunque
queden algo menos fritos) y,
sobre todo, cambiándolo con bastante más frecuencia de lo que antes
era habitual, o sea, no más allá de unos seis u ocho usos.
Otros
alimentos. Cocinado.
Obviamente, tampoco estoy siguiendo el consejo de ingerir
la carne y el pescado crudos. Para estas pruebas primeras, en las que,
repito, no he querido seguir exhaustivamente las propuestas del
profesor Seignalet, lo que sí estoy haciendo es poner un especial
cuidado en el cocinado de todos los alimentos, sometiéndolos a las
menores temperaturas y al menor tiempo de cocción posibles. Incluso
no he prescindido de comer carne, pescados o mariscos a la plancha,
aunque, eso sí, un asado de vuelta y vuelta y muy escasos minutos.
Creo que, sin ser la opción drástica de comerlos crudos (que no dudo
que sea la ideal para todo el que pueda o necesite hacerlo), tampoco
reporta los efectos negativos de un asado descuidado, con altas
temperaturas y con un exceso de tiempo sobre la plancha o las brasas.
Un virtuoso punto medio que, sin duda, reporta unos puntos a nuestra
salud. Naturalmente, también estoy introduciendo en mi dieta un mayor
consumo de frutas y verduras como contrapartida al menor consumo de
guisos, fritos, conservas o embutidos. Estos últimos los limito a los
elaborados con carnes crudas y mediante procesos de secados, como
caña de lomo, salchichón y fuet, longaniza casera y jamón serrano.
Observaciones.
Durante los dos primeros meses de seguir las pautas alimentarias que
reseño, conseguí ir bajando los 15 mg. diarios de corticoides
hasta dejar de tomarlos totalmente. En realidad, yo sabía que
después de trece años tomándolos, mi producción endógena de
hidrocortisona estaría totalmente bloqueada. Esta hormona la produce
la corteza suprarrenal y es indispensable para diversas funciones del
metabolismo. La ingesta diaria de corticoides reduce o inhibe su
producción y, si bien no presenta los graves efectos de la enfermedad de Addison,
sí produce lo que se llama insuficiencia corticoadrenal secundaria,
que puede ser recuperable pero
que hace indispensable la continuidad en la toma de corticoides (Hablaré de este importantísimo tema en
otro artículo), por lo que sabía que podría volver a
presentarse todos o parte de los síntomas del cuadro clínico de la
Artritis. Efectivamente, antes de un mes sin tomar
corticoides, comenzaron a aparecer los dolores en las articulaciones de las manos,
las muñecas, los pies y los hombros. Pero, aún así continué
sin tomarlos durante todo ese mes. Sólo volví a ingerirlos
-rebajando la dosis diaria a 7,5 mg.- cuando el dolor, sobre todo en
las muñecas y el hombro izquierdo, se hizo insoportable.
En estos
tres últimos meses, con la dosis diaria de 7,5 mg. (y algunos días
nada), no se me han presentado episodios agudos ni grandes e
invalidantes dolores en las
manos como antes era habitual apenas bajaba la dosis de los 15 mg.
Así, pues, no me cabe la menor duda de que los actuales -pequeños
pero fundamentales e imprescindibles- cambios en la alimentación
resultan positivos para contener y rebajar los efectos de la
enfermedad. Por otra parte, y como consecuencia de no producirse -o
producirse en mucho menor medida- uno de los efectos secundarios de
los corticoides que es la retención hídrica -incluso a pesar de que
estoy comiendo algo más que antes-, mi peso ha pasado de los 82 kgs. a 74 ó
75. Una apreciable y significativa pérdida que me sitúa en mi peso
normal.
Como
continuidad a lo hecho hasta ahora, sería lógico que en los
próximos meses aplicara con más rigor el régimen que propone el Dr.
Seignalet, que no dudo que proporcionaría unos efectos aún más
positivos, pero como de resultas de mis investigaciones se me presenta
una nueva posibilidad, que podría intervenir de una manera muy
positiva en el poco claro origen de la
Artritis Reumatoide (y de muchas otras enfermedades de las denominadas
autoinmunes), quiero dedicar tiempo a recopilar toda la información posible,
a su estudio y a una probable puesta en práctica para ir cosechando nuevas experiencias.
Ya les contaré, pues todo ello
lo trataré en el próximo articulo que se publicará en esta misma
revista en el mes de septiembre.
**********
Relación
de artículos publicados en Arena y Cal sobre:
ARTRITIS
REUMATOIDE
ALIMENTACIÓN Y ARTRITIS REUMATOIDE
por
Alfonso Estudillo
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