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Las conservas, sobre todo las de pescados, son alimentos que el
profesor Seignalet aconseja "no comer porque, en general, suelen estar
cocidos con aceites industriales o grasas animales". Sin
embargo, lógico es pensar que quizás el sabio profesor no pudo -ni
tuvo tiempo, murió en 2003-, de analizar exhaustivamente la altísima
cantidad de alimentos que existen en el mercado, a los que cada año
se añaden buen número de nuevos productos. Por ello considero
obligado analizar más a fondo esta recomendación, toda vez
que nos privaría de comer pescados "crudos" (fórmula muy
recomendada en su Régimen y que, personalmente, considero altamente
positiva), ya que una buena parte de las conservas,
semiconservas y ahumados de productos del mar, al igual que las carnes
elaboradas mediante secado (jamón, salchichón, fuet, chorizo, etc.,
que sí permite y aconseja), llegan al consumidor prácticamente
crudas y sin que los procesos de elaboración les interfiera
absolutamente para nada en sus
propiedades naturales.
Haciendo una selección de la multitud de marcas
que encontramos en el mercado, y ateniéndonos a elegir las de más calidad
y cuidadas en su elaboración, pienso que de ninguma manera tendríamos que
privarnos de estos alimentos que, además de por su riqueza nutritiva
y escasa o nula toxicidad, por ser bastante fáciles de
encontrar y mantenerse disponibles durante largo tiempo en la
despensa, nos resuelve cenas o comidas rápidas en muchas ocasiones. Lo
importante, ya digo, es elegirlos con sumo cuidado por la forma de
preparación y la calidad de sus componentes. También es muy importante
diferenciarlos por tipos de conservación, ya que algunos pescados no
son preparados como conservas, sino como semiconservas o salazones, y
carecen por tanto de uno de los factores que, de acuerdo a las
teorías del sabio profesor galo, podrían ser más peligrosos, como es
la exposición a las temperaturas de la cocción (que, en las
conservas, alcanzan los 130º C). Otro factor negativo importante,
difícilmente eludible en cualquier alimento de hoy en día, sería el
de los aditivos, conservantes, colorantes, estabilizantes, etc., que
podrían contener algunos y que deberían constar claramente en los etiquetados de todos los productos
(podemos ver que en la mayoría de las conservas de pescado sólo constan aromatizantes como
"aromas naturales"), pero que es obvio que, tanto los fabricantes como los
responsables de su control, suelen saltarse a la torera eludiendo su
inscripción en muchas
ocasiones.
En general -y con algunas lógicas cautelas respecto a los sistemas y
técnicas de elaboración utilizados, que no siempre podrían ser los
descritos-, pienso que podemos confiar en casi la totalidad de
productos del mar en conserva, semiconserva, salazón y ahumados que nos ofrece el mercado -al menos
aquí en España- en la actualidad. Veamos
a continuación algunos tipos.
CONSERVAS
Atún,
bonito, sardinas, caballas, calamares, mejillones, etc., en aceite.
Las
conservas de pescados, cefalópodos, moluscos, etc., tienen en común
que son sometidos a tratamiento térmico como elemento fundamental
para su conservación. Generalmente, previo a su cortado y envasado,
son sometidos a unos 100º C. para conseguir una pérdida de agua del 40% - 50%.
y una textura más firme y de fácil manipulación. Posteriormente,
los pescados que así lo requieren, se
cortan con la forma deseada, ya sea en filetes, troncos o piezas más grandes y se envasa en
latas (algunos en vidrios). Se añade aceite como líquido de gobierno, se cierra herméticamente, se esteriliza
entre 115-130º C durante 15 a 30 minutos y se enfría. De esta forma ya
tenemos el producto acabado para su distribución y consumo. La mayoría de estos productos solemos encontrarlos
envasados en aceite de oliva refinado, o bien aceites vegetales, como girasol, soja,
etc., y muy raramente en aceite virgen de oliva extra -el mejor,
sin duda-. Su tiempo de conservación puede ser de
varios años.
Salsas
compuestas. Escabeches, tomates, picantes, salmueras, etc.
Las
técnicas de preparación de estas conservas suelen ser las mismas que para las
envasadas en aceite y lo único que varía (aunque algunos tipos
pueden haber sufrido un proceso de guiso o fritura) es su envasado con las diferentes
salsas (y aceite) o, simplemente, con agua y sal. Requieren
unas estrictas normas de seguridad e higiene en todo su proceso de
elaboración para evitar la contaminación patógena o la alteración del producto.
Estas normas y medidas, por lo general, suelen ser seguidas muy al pie de la letra por
la mayoría de los fabricantes.
A tener
en cuenta, pues, tanto en las conservas en aceite como en las diversas
salsas o salmueras, que han sido sometidas a temperaturas de 130º C.,
sobrepasando, por tanto, los 110º C. temperatura que es la que, tanto
Seignalet como otros autores, estiman como máxima y a partir de la
cual en los alimentos se producen reacciones adversas, cambios
estructurales de las proteinas, isómeros, moléculas de Maillard, hidrocarburos aromáticos policíclicos y aminas heterocíclicas cancerígenas,
etc. A favor podemos decir que, aunque calor y tiempo a que son
sometidas sobrepasan los límites aconsejables, no podemos
considerarlos como excesivos ni de alta peligrosidad. Deberá ser,
pues, el criterio y experiencias de cada uno quienes juzge su
eliminación o no de la dieta.
SEMICONSERVAS
- SALAZONES
Anchoas
en aceite.
A diferencia de las conservas, las semiconservas,
como por ejemplo, las anchoas, no han sido sometidas a tratamiento térmico
para destruir los microorganismos (por lo que, para su mejor
conservación en casa, deben ser guardadas en el frigorífico),
sino a un cuidadoso proceso de salazón, en el que son dispuestas
concéntricamente entre capas de sal en barricas, y donde,
perfectamente cerradas y sometidas a presión, se mantienen durante
unos seis meses. Luego de esta fase, son lavadas, secadas y se procede a su limpieza a mano. Las anchoas una a una se abren por la mitad, se les elimina la cola y se
limpian de espinas. Lomo por lomo, o anchoa por anchoa, se van introduciendo en las latas de conserva.
Posteriormente, cada una de las latas se llena de aceite de oliva y se procede al cierre del envasado.
Eso es todo. Las anchoas ya están listas para su distribución y consumo.
Boquerones
en vinagre, en aceite o con ajo y perejil.
Su forma
de elaboración es muy parecida a la de las anchoas (en realidad, es
la misma especie que recibe distintos nombres según la zona -también
se le llama bocarte o seitó-), si bien puede variar mucho de unos
fabricantes a otros. Para su preparación de estas maneras -en
vinagre, en aceite o con ajo y perejil-, su tiempo de salazón y
madurado suele ser inferior al de las clásicas anchoas (sólo unas 36
horas), por lo que
pudiera darse el caso de encontrarnos boquerones infectados por Anisakis,
un parásito nematodo que afecta a muchas especies marinas, que
produce dolor abdominal, náuseas y vómitos, e incluso, una grave reacción anafiláctica en quienes son sensibles a la Inmunoglobulina E (IgE).
Para eliminarlo, toda vez que vamos a consumirlos crudos tal como
vienen en sus envases, si no queremos correr riesgos, lo mejor es congelarlos a una temperatura inferior a
-20º C durante un tiempo de 24 a 72 horas antes de su consumo.
Dependiendo de la técnica empleada en su elaboración, esto no
siempre sería necesario, porque algunos tipos (depende del fabricante
y la técnica empleada), antes, durante o
posterior a su envasado, han sido sometidos a unas temperaturas
superiores a 60º C., con lo que se destruye el parásito.
Ahumados.
Salmón, palometa, bacalaos y otros.
El ahumado es una técnica que consiste en someter alimentos a humo proveniente de fuegos realizados con maderas
escasas en resinas. Este proceso, además de dar sabores ahumados a los alimentos,
sirve como preservante alargando su vida. Existen dos tipos de
ahumados: en frío y en caliente. En frío, el proceso dura aproximadamente de 24 a 48 horas (dependiendo del
producto) y no suele superar los 30º C.; en caliente la temperatura
suele ser de 60º C. no superando los 75º C.
Aunque es
posible encontrar algunos pescados ahumados -el salmón, la palometa,
el arenque, etc.-, lo más corriente es encontrarlos conservados con
la técnica de la salazón. En ella, generalmente,
se les somete a un proceso de lavado, eviscerado y desespinado para, a
continuación, proceder a su curado mediante la técnica ya dicha de
cubrirlos con sal durante un tiempo (unas 36 horas). Luego de este
proceso es cortado en lonchas muy finas y envasados en aceite (o al
vacío), ya listos
para su consumo.
Sardinas
y arenques.
Podemos
encontrarlos ahumados o en salazón. En esta última, se les
somete a un proceso en el que, tras su
limpieza y eviscerado, se disponen
concéntricamente en barricas entre capas de sal y sometidas a
presión. No necesitan más allá de unos diez días para estar
dispuestos para su comercialización y consumo.
Todas
estas semiconservas y salazones, dependiendo del fabricante y la
técnica empleada, se mantienen en perfecto estado durante
varios meses o, incluso, años.
MIS
EXPERIENCIAS
Como
contaba en mi artículo del mes anterior, "Resumen de un
año", suelo incluir en mi dieta, sobre todo en la cena, alguna
que otra lata de conserva: sardinas, caballas, pulpo al ajillo, bonito del norte,
anchoas en aceite, etc. También el atún, tanto en aceite de oliva
como vegetal, suelo comerlo con cierta frecuencia mezclado en
ensaladas de lechuga o en picadillos de tomates, pimientos y cebolla.
Los resultados, como ya contaba, es que llevo todo un año sin crisis
de ningún tipo. Pienso, por tanto, que los pescados en conservas y
semiconservas o salazón, a pesar de no ser recomendados por el
profesor Seignalet, no son alimentos a rechazar y eliminar por
completo en la dieta de las personas que padezcan Artritis Reumatoide.
Eso sí, como digo al principio, eligiéndolos con cuidado por la forma de
preparación y la calidad de sus componentes. No todos los fabricantes
guardan las normas y cuidados exigidos en su elaboración, por lo que
es mejor huír de marcas desconocidas o muy baratas.
El
próximo mes seguiremos analizando y exponiendo los pro y los contra
de algunos de los alimentos de más frecuente uso en nuestras dietas
diarias. Les espero. Y no dejen
de leer todo lo publicado hasta ahora sobre la Artritis Reumatoide
(véanlo más abajo en el Índice) ni de escribirme contándome sus
experiencias personales o problemas por padecer la enfermedad. Será
una satisfacción poder ayudarles a que eliminen de su vida esta
maldita enfermedad.
Enlaces
interesantes:
http://www.conservasdepescados.com
http://www.conservasenlata.com/invento1.jsp
**********
Relación
de artículos publicados en Arena y Cal sobre:
ARTRITIS
REUMATOIDE
ALIMENTACIÓN Y ARTRITIS REUMATOIDE
por
Alfonso Estudillo
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