1. Para los necios el silencio y la seriedad revisten de respeto a quien los ostentan, mientras que la simpatía y la locuacidad inspiran desconfianza y menosprecio a esos mismos necios.

2. El consuelo del sabio frente a las injusticias es saber que ha cruzado el puente del dolor, mientras que los injustos aún no lo han cruzado, y cuando las sufran, tal vez, desesperados, se arrojen al río.

3. El azar es colaborador de las circunstancias en quienes se sienten protegidos por el cielo y es, al mismo tiempo, zancadilleador de situaciones en quienes se siente abandonados por ese mismo cielo.

4. El amor puro se manifiesta solamente cuando renunciamos a la posesión del sujeto o del objeto amado y, además, sentimos lástima de que otros no lo cuiden como sólo nosotros lo podemos hacer.

5. Lo mismo que hay que golpear al tacaño en el codo para que suelte una moneda, al envidioso hay que golpearlo en la nuca para que suelte un elogio.

6. No hay más dulce venganza que fingir un obligado perdón a los enemigos y que ellos se sientan humillados ante tan sutil estrategia.

7. Todas las pasiones se vanaglorian o se lamentan de su manifestación pública; solamente la envidia permanece escondida y muda detrás de su vergüenza.

8. Se salva uno del naufragio de la vida con un trozo de fantasía que queda a flote después de todos nuestros fracasos.

9. La casualidad ha hecho grandes a hombres que en su vida jamás imaginaban dejar de ser mediocres o, peor aún: malas personas.

10. El carácter sin entereza es sensible a la envidia, como la herida sin venda a la infección.

11. El fuego y la conciencia se parecen. Mientras que el fuego mantiene la utilidad frente a la destrucción, la conciencia se defiende con la autoestima frente al remordimiento.

12. Valoramos más la jactancia de lo que hemos dado a otros por necesidad que lo que hemos recibido de otros también por necesidad.

13. Se puede subsistir con muy poco, pero no sin la ilusión de que mejoraremos nuestro estado.

14. Parece que es inútil pregonar en la sociedad los valores humanos si la fortuna y el éxito halagan a quienes representan lo contrario.

15. Menos mal que cuando nos percatamos de que el estado real de los humanos es la inseguridad y la incertidumbre, ya hemos echado el ancla en una rutina que mira sin gran entusiasmo las grandes verdades que tranquilizaban nuestras inquietudes en otros tiempos.

16. Aprender a ser uno mismo es cortar amarras con los cabos que le daban seguridad a nuestra barca en el muelle de la convivencia.

17. En muchos individuos, la condición humana, infiel y venal, es una mala prostituta que abandona al desgraciado en la larga madrugada del dolor y se mete de lleno en la corta noche placentera de los felices.

18. Sólo quien ha visto cara a cara a la desesperación puede escribirles una oda a los suicidas.

19. Que la vida sea absurda, no significa que deba ser también mala.

20. Sólo el débil se pone de rodillas ante la fortuna y, si ésta no le hace caso, la calumnia.






 

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