Adolfo Suárez GonzálezEl 3 de julio se cumplen 32 años del nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno. Suárez fue artífice, junto al Rey Juan Carlos I, y Torcuato Fernández Miranda, Presidente de las entonces denominadas Cortes Españolas, actual Congreso de los Diputados, de la nuestra Transición pacífica de la Dictadura a la Democracia.

Adolfo Suárez González nació en Cebreros, en la provincia de Ávila el 25 de septiembre de 1932. Se licenció en Derecho por la Universidad de Salamanca e inició su carrera política en 1958 en la Secretaría General del Movimiento de manos de Fernando Herrero Tejedor. Fue Procurador en Cortes por Ávila en 1967 y Gobernador Civil de Segovia en 1968. En 1969 fue designado Director General de Radio Televisión Española y permaneció en el cargo hasta 1973.

El entonces Príncipe de España, Juan Carlos, y Adolfo Suárez tuvieron un encuentro en 1969 cuando este último era Gobernador Civil de Segovia y el futuro rey le entregó una hoja de ruta con cuatro o cinco propuestas a realizar en el futuro.

Desde la Dirección General de Televisión Española, Adolfo Suárez se encargó de popularizar la figura del Príncipe de España impidiendo entre otros eventos la retransmisión de la boda de la nieta de Franco con Alfonso de Borbón.
 
En abril de 1975 es nombrado Vicesecretario General del Movimiento y a la muerte de Franco entra a formar parte del Gabinete de Carlos Arias Navarro como Ministro Secretario General del Movimiento. Después de la dimisión de Carlos Arias Navarro, fue nombrado Presidente del Gobierno el 2 de julio de 1976.

Cuando el rey nombró a Adolfo Suárez presidente del Gobierno y le recibió en la Zarzuela le mostró de nuevo aquella hoja de ruta y le dijo que había llegado el momento de hacer todo aquello. Las tareas integradas en aquella hoja de ruta eran: amnistía, reforma política, legalización de los partidos, supresión de las jurisdicciones de excepción, organización de las primeras elecciones libres...

Cartel elecciones - UCDJuan Carlos I tuvo claro desde aquel primer encuentro con Adolfo Suárez que él sería el hombre que le ayudaría a pilotar el cambio. Confirmó a Carlos Arias Navarro unos meses más antes de nombrar a Adolfo Suárez, porque necesitaba el apoyo de Carlos Arias Navarro para nombrar a Torcuato Fernández Miranda, la otra persona encargada de ayudarle a traer la democracia a España, el entonces Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino.

Adolfo Suárez ya era, junto con Torcuato Fernández Miranda, la apuesta del rey Juan Carlos I para pilotar la Transición de la Dictadura a la Democracia, pero tuvo que mantener en el cargo de Presidente del Gobierno a Carlos Arias Navarro para asegurarse su apoyo en el nombramiento de Torcuato Fernández Miranda, como Presidente de las Cortes, unos días después de su coronación.

Por eso, Juan Carlos I se vio obligado a mantener en el cargo de Presidente del Gobierno a Carlos Arias Navarro, durante unos meses, antes de nombrar a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno el 2 de julio de 1976.
 
Con este nombramiento, Adolfo Suárez ya tuvo las primeras dificultades, porque la prensa liberal le consideraba un continuista del régimen y no le veían capaz de traer la democracia a España, y para los más conservadores y continuistas del Régimen, no era la persona adecuada, porque era el hombre que iba a certificar definitivamente su muerte.

Pero muy pronto se vio que Juan Carlos I había acertado de lleno en el nombramiento de Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno. Junto con Torcuato Fernández Miranda, y el mismo Juan Carlos I se pusieron manos a la obra para liquidar definitivamente el franquismo. Hizo la transición de la Dictadura a la Democracia desde la propia legalidad franquista.

Suárez supo percibir que una gran mayoría del país quería un cambio efectivo hacia la democracia. El 21 de julio de 1976, legalizó los derechos de reunión, manifestación, propaganda y asociación. El 30 de julio de 1976 aprobó una primera amnistía.

Adolfo Suárez GonzálezComenzó a tramitar la Ley Para la Reforma Política, que con más dificultades de las previstas, salió adelante, no sólo porque el denominado “Bunker”, partidario de la continuidad del franquismo, se resistía a su desaparición, sino también porque el Partido Socialista Obrero Español no creía demasiado en esta reforma e hizo campaña por la abstención en el referéndum que se celebró para su aprobación.

En agosto de 1976, Adolfo Suárez recibe de Torcuato Fernández Miranda el borrador de la Ley para la Reforma Política. Fue explicada a los militares el 8 de septiembre de 1976. Provocó la dimisión del vicepresidente Santiago y Díaz de Mendivil que fue sustituido por Manuel Gutiérrez Mellado, un militar más liberal.

El 11 de septiembre de 1976, se autoriza la celebración de la Diada de Cataluña 40 años después, y participan un millón de personas. En este mismo mes, hay huelgas en el País Vasco.

Adolfo Suárez presenta por televisión la Ley para la Reforma Política el 10 de septiembre de 1976 y la lleva a las Cortes el mes de octubre de 1976. Fue defendida por Miguel Primo de Rivera y debatida el 18 de noviembre. Fue aprobada por 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones y fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976 siendo aprobada por el 95% de los votos.

Una vez aprobada esta Ley por referéndum se dieron los pasos para poder celebrar las primeras elecciones democráticas en mas de 40 años. Adolfo Suárez formó un partido, Unión de Centro Democrático, hecho deprisa y corriendo, que aunque se decía de centro, en realidad estaba formado por diversas familias, desde conservadores, hasta socialdemócratas, algunos de los cuales fueron claves para la posterior dimisión de Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno.
A comienzos de 1977, ya se habían formado partidos como Alianza Popular presidido por Manuel Fraga y legalizado partidos como el Partido Socialista Obrero Español del cual era Secretario General Felipe González, y que ya había podido celebrar su Congreso en tierra española a finales de 1976.

Los partidos nacionalistas vascos y catalanes también habían sido reconocidos, pero, para que pudiese haber elecciones con todos, había que terminar con la patata caliente en que se había convertido la legalización del Partido Comunista de España del cual era Secretario General Santiago Carrillo. El ejército se resistía a su legalización. El Partido Comunista de España, había sido el principal opositor al régimen franquista en el interior, durante los casi 40 años que el General Franco, con el apoyo del ejército se había mantenido en el poder. No era extraño pues, que el ejército continuase considerando al Partido Comunista de España, como un enemigo de la patria y no solo retrasaba todo lo posible su legalización, sino que incluso se oponía a esta legalización.

Adolfo Suárez con CarrilloSantiago Carrillo había llegado a Madrid disfrazado, y después de ser descubierto, había sido detenido en la Dirección General de Seguridad, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, siendo liberado por la Amnistía General que había habido a principios de 1977.

Por mediación de José Mario Armero, un amigo de ambos, Adolfo Suárez mantuvo una entrevista secreta con Santiago Carrillo en las afueras de Madrid. Gracias a esa larga entrevista, Adolfo Suárez pudo ver con sus propios ojos, que Santiago Carrillo, apostaba por la democracia y por la pluralidad y que estaba dispuesto a reconocer a la Corona y a la Monarquía.

A principios de 1977, fueron asesinados tres abogados laboralistas en su despacho del centro de Madrid, en Atocha, por militantes de la ultraderecha. Durante el entierro, los comunistas no solo dieron cuenta de su fuerza, sino de que eran capaces de manifestarse sin violencia.

Adolfo Suárez tuvo muy claro que había que legalizar al Partido Comunista de España. Solamente había que esperar el momento y aprovecharlo. Y este momento llegó el día 9 de abril de 1977, Jueves Santo, aprovechando que casi todo el mundo estaba de vacaciones.

Esto provocó, la dimisión de uno de los Vicepresidentes del Gobierno, el Almirante Manuel Pita da Veiga y la animadversión del ejército, en el cual los altos cargos, que habían hecho la guerra con Franco, no le perdonaron nunca a Adolfo Suárez esta legalización, y desde entonces, hubo constantes sonidos de sables, como la desbaratada “Operación Galaxia” y el intento de golpe de estado de 1981, ambos encabezados por la misma persona: Antonio Tejero Molina.

Las primeras elecciones democráticas después de 40 años, se celebraron el 15 de junio de 1977. Adolfo Suárez como cabeza de lista por Unión de Centro Democrático obtuvo la victoria en las Elecciones Generales de junio de 1977 con 166 escaños, seguido del Partido Socialista Obrero Español, encabezado por su Secretario General Felipe González con 118 escaños. El Partido Comunista de España encabezado por Santiago Carrillo, fue la tercera fuerza política con 20 escaños.

Una de las primeras medidas, después de estas elecciones, fue la firma de los Pactos de la Moncloa, entre todos los partidos políticos, los sindicatos y las organizaciones empresariales, para garantizar la paz social en momentos de grave situación económica, provocada por la fuerte subida que el precio del petróleo tuvo en 1973 y que en España efecto más de lleno que en el resto de países desarrollados.

Éste fue uno de los graves problemas a los cuáles se tuvo que enfrentar Adolfo Suárez a lo largo de su mandato, con aumentos anuales de inflación de casi el 20% anual, crecimiento constante del paro, unido a la ya mencionada animadversión del ejército y los constantes atentados que perpetraba la banda terrorista ETA, que por aquellas fechas, salía a una media de casi 100 muertos por año.

Negoció con Josep Tarradellas, Presidente de la Generalitat en el exilio, el restablecimiento formal de la Generalitat que se hizo el 29 de septiembre de 1977. Josep Tarradellas retornó a Cataluña el 23 de octubre de 1977.

El 30 de diciembre de 1977, se creó el Consejo General Vasco, paso previo para el restablecimiento de la Autonomía en este territorio.

A pesar de todos estos problemas, se consiguió redactar una nueva Constitución, hecha con el consenso de todas las fuerzas parlamentarias, algo que no había pasado nunca en las Constituciones anteriores. Fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 con el 88% de los votos. Fue sancionada por el Rey Juan Carlos I el 27 de diciembre del mismo año y publicada en el Boletín Oficial del Estado dos días después.

Una vez que entró en vigor la Constitución, se celebraron nuevas elecciones el 3 de marzo de 1979, con nuevo triunfo de Unión de Centro Democrático con 162 escaños, nuevamente seguido del Partido Socialista Obrero Español con 121 escaños y nuevamente con el Partido Comunista de España como tercera fuerza política con 23 escaños.

Adolfo Suárez, ya había tenido que hacer muchos rompecabezas, para mantener cohesionado su partido, pero, fue a raíz de estas elecciones cuando se vio, que Unión de Centro Democrático, estaba formado por gente, que en su mayoría, tenia otros objetivos: los más conservadores, la Alianza Popular de Manuel Fraga, y los más progresistas, el Partido Socialista Obrero Español de Felipe González.

Un mes después de las elecciones generales, se celebraron las primeras elecciones municipales en más de 40 años, y el Partido Socialista Obrero Español con el apoyo del Partido Comunista de España, consiguió las alcaldías de las principales ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, y necesitaba el voto progresista y de centro de Unión de Centro Democrático para poder ganar las siguientes elecciones generales, y la Alianza Popular de Manuel Fraga, necesitaba el voto conservador por el mismo objetivo.

Es entonces cuando se inicia el calvario de Adolfo Suárez. No solamente tendrá la oposición frontal de los partidos de izquierda, sino que también tiene la oposición de la derecha de Manuel Fraga y lo que es más grave, una gran oposición dentro de su propio partido, donde se dudaba incluso de su liderazgo. Recibió una moción de censura del Partido Socialista Obrero Español en 1980.

Esto fue la causa principal de su dimisión el 29 de enero de 1981, ya que sus iniciativas de gobierno, eran incluso rechazadas por su propio partido. Y en estas circunstancias, ¿Quién no lanza la toalla? Podemos recordar, los que entonces éramos adolescentes todavía, su intervención en Televisión Española, anunciando su dimisión, con lágrimas en los ojos.

Si los militares nunca le perdonaron la legalización del Partido Comunista de España, muchos políticos de centro, de izquierda y de derecha, nunca le perdonaron que les dejase sin protagonismo durante la Transición. De aquí la persecución implacable a la que fue sometido sobre todo después de 1979.

Gente como José María de Areilza o Manuel Fraga, nunca le perdonaron que fuese él el escogido por el Rey Juan Carlos I para dirigir la Transición y otros como Felipe González, nunca le perdonaron que fuese capaz de hacer la Transición que se pensaban que no sería capaz de hacer, cuando le consideraban un continuista del régimen y que durante su presidencia se redactase la Constitución de 1978.

Por eso, y sobre todo durante su último año de mandato, no dejaron de atacarlo despiadadamente y sin escrúpulos. Ni la derecha ni la izquierda estaban interesadas en la existencia de un partido de centro que los quitaba votos, que arrastraba el voto moderado de ambas opciones.

Tanto el Partido Socialista Obrero Español, como Alianza Popular, necesitaban el voto moderado, que iba a Unión de Centro Democrático para poder conseguir ganar las siguientes elecciones generales previstas en principio para el año 1983.

Por eso, ante tanta traición, y tanta deslealtad en su propio partido, donde era cuestionado constantemente por sus propios miembros, Adolfo Suárez, decidió finalmente, presentar su dimisión el 29 de enero de 1981. Se había percatado de que había perdido parte del apoyo de su propio partido, la confianza de las instituciones y de una parte de la opinión pública.

Pero antes de dejar definitivamente el cargo, Adolfo Suárez tuvo tiempo de dar una buena muestra de su grandeza cuando después de que el Teniente Coronel Tejero tomase el Congreso de los Diputados y comenzasen los tiros, permanecer sentado en su escaño cuando el resto de los diputados se agachó. Mientras Adolfo Suárez permanecía sentado en su escaño, el Teniente General Gutiérrez Mellado, estaba levantado y se había enfrentado incluso a todos los guardias civiles, que le llegaron a zarandear.

Durante un tiempo, continuó presidiendo Unión de Centro Democrático, pero no solo se vio obligado a dejar el cargo, sino también a dejar el partido, cada vez más descompuesto, y volver a crear un nuevo partido político, el Centro Democrático y Social para presentarse como cabeza de lista en las elecciones generales de 1982, adelantadas por su sustituto en la presidencia del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, por la huida de los diputados de Unión de Centro Democrático a la Alianza Popular de Manuel Fraga y al Partido Socialista Obrero Español de Felipe González, estando convirtiéndose en un partido minoritario.

Antes en 1981, el Rey Juan Carlos I le nombró Duque de Suárez por el papel desempeñado en el proceso de Transición.

Las elecciones generales de octubre de 1982, fueron ganadas por el Partido Socialista Obrero Español, por mayoría absoluta, con 202 escaños, seguido de la Alianza Popular de Manuel Fraga con 106 escaños. El Centro Democrático y Social obtuvo nada más dos escaños, pero había que tener en cuenta que no había podido presentarse en todas las circunscripciones electorales.

El antiguo partido de Adolfo Suárez, Unión de Centro Democrático, obtuvo nada más que 13 escaños, obteniendo un auténtico descalabro electoral. Unos meses después, este partido desapareció. El Centro Democrático y Social, no se presentó a las elecciones municipales de 1983, donde el Partido Socialista Obrero Español reforzaría su poder.

Pero poco a poco, el Centro Democrático y Social se consolidó. En las elecciones generales de 1986, el Partido Socialista Obrero Español obtiene 184 escaños y Alianza Popular 107 escaños. El Centro Democrático y Social obtiene 19 escaños, que de no ser por la mayoría absoluta del Partido Socialista Obrero Español, le habría servido para convertirse en partido bisagra. Pero comparando los resultados de estas elecciones, se podía decir, que el Centro Democrático y Social, recogió los votos y los escaños perdidos por el Partido Socialista Obrero Español.

Casi un año después, al volverse a celebrar elecciones municipales el Centro Democrático y Social sí consiguió convertirse en partido bisagra. De ellos depende la elección de los principales alcaldes. El Partido Popular, nueva denominación de Alianza Popular, ve la ocasión de arrebatar al Partido Socialista Obrero Español las principales alcaldías y lanza un guiño al Centro Democrático y Social, que finalmente decide mantenerse al margen de cualquier coalición, facilitando con su abstención la elección como alcaldes del candidato del partido más votado.

Pero dos años después de estas elecciones, el Partido Popular y el Centro Democrático y Social, si llegan a un acuerdo para arrebatar al Partido Socialista Obrero Español las alcaldías donde estaba en minoría, mediante la presentación de mociones de censura.

Desde la izquierda, este movimiento, fue interpretado como el ansia que tenia la derecha de poder, y aprovecharon para resucitar viejos fantasmas y recordar a Adolfo Suárez su pasado franquista y recordarle sus antiguos cargos durante el régimen, sobre todo que fue Ministro Secretario del Movimiento, institución que sostenía el régimen franquista.

En todas estas mociones de censura, hubo algo más que las ansias del Partido Popular de comenzar a tocar el poder. El Partido Socialista Obrero Español había perdido la mayoría absoluta en la gran mayoría de ciudades y pueblos donde la disfrutaba, y por tanto, consideraba al Centro Democrático y Social como algo incómodo que le impedía hacer y deshacer a su capricho sin tener que negociar ni consensuar nada como había hecho hasta 1987.

En la ciudad de Madrid, la izquierda tenia 27 de los 55 concejales. Estaba por tanto a un concejal de la mayoría absoluta de la que había disfrutado hasta 1987. El Centro Democrático y Social, con Agustín Rodríguez Sahagún a la cabeza, había provocado que se tuviese que negociar con ellos para todo y claro, a esto no estaba acostumbrada la izquierda ni el Partido Socialista Obrero Español.

Agustín Rodríguez Sahagún, compaginaba el cargo de concejal del Ayuntamiento de Madrid, con el de diputado en el Congreso, y esto causó el descontento de dos concejales del Centro Democrático y Social, quejándose continuamente de que casi nunca estaba Agustín Rodríguez Sahagún en el Ayuntamiento, que estaba más pendiente del Congreso de los Diputados.

De esto se dio cuenta Juan Barranco, el alcalde y su mano derecha Saturnino Zapata, y aprovechándose del descontento que tenían estos concejales, trataron de incorporarlos al Partido Socialista Obrero Español como independientes, y así volver a tener la mayoría absoluta de la que habían disfrutado hasta las elecciones de 1987.

Juan Barranco y Saturnino Zapata tuvieron comidas y cenas con estos concejales y consiguieron su compromiso de dejar el Centro Democrático y Social e incorporarse al Partido Socialista Obrero Español como independientes, y así volver a disfrutar de mayoría absoluta.

Estos dos concejales salieron en televisión anunciando esta decisión y lo vieron Agustín Rodríguez Sahagún y el propio Adolfo Suárez y claro lo consideró como uno de los muchos golpes que había recibido a lo largo de toda su carrera política.

Pero esta operación no llegó a consumarse. Aprovechando un puente que había en Madrid, estos dos concejales se marcharon a unas fincas que tenían en la Sierra de Gredos uno, y en los Montes de Toledo otro, y durante estas mini vacaciones se repensaron esta decisión, y decidieron continuar en el Centro Democrático y Social, y deshacer el acuerdo al cuál habían llegado con Juan Barranco y Saturnino Zapata.

Después del arrepentimiento de estos dos concejales, Agustín Rodríguez Sahagún recibió una llamada telefónica de Adolfo Suárez, donde le decía que se fuese preparando para ser alcalde. Por este intento de transfuguismo, auspiciado por el Partido Socialista Obrero Español, para su beneficio político, el Centro Democrático y Social, llegó a un acuerdo con el Partido Popular para presentar mociones de censura en todos los ayuntamientos donde el Partido Socialista Obrero Español y la izquierda estuviesen sin mayoría absoluta.

Pero el precio pagado por Adolfo Suárez con esta coalición con el Partido Popular fue muy caro y fue el principio de su definitiva caída política. En las elecciones generales de 1989 perdió cuatro escaños en el Congreso de los Diputados, quedándose en 15.

Pese a que esta vez si conseguía ser partido bisagra, porque el Partido Socialista Obrero Español se había quedado en 175 escaños, José María Aznar, el nuevo presidente del Partido Popular, se había dado cuenta de que el Centro Democrático y Social, era un obstáculo para poder ganar las siguientes elecciones generales y llegar al poder, porque el Partido Popular, pese al cambio de presidente y de candidato, había vuelto a quedarse en 107 escaños, y comenzó el asalto y caída del Centro Democrático y Social y de Adolfo Suárez, apropiándose de su mensaje político.

Adolfo Suárez, en el Congreso de los Diputados, había cambiado de estrategia, ofreciendo al Partido Socialista Obrero Español, el apoyo político que nunca había tenido de ellos cuando era Presidente del Gobierno, una muestra más de su grandeza.

Mientras tanto, el Partido Popular ya le había robado su mensaje político y de cara a las elecciones municipales de 1991, se presentaba como un partido de centro derecha moderado, haciendo una llamada a toda la gente que había votado al Centro Democrático y Social, para que hiciese uso del voto útil, y esta llamada, surtió efecto, ya que en las elecciones municipales, el Centro Democrático y Social va desapareció prácticamente del mapa político, quedándose casi sin concejales.

La misma noche de las elecciones, en una rueda de prensa en la sede del Centro Democrático y Social, y de nuevo con la televisión como testimonio, Adolfo Suárez anunciaba su dimisión como presidente del Centro Democrático y Social , y su retirada de la vida política.

Desde aquel momento nada más apareció en actos muy puntuales, como el 20 aniversario de las primeras elecciones democráticas en junio de 1997, los 25 años del reinado de Juan Carlos I, en noviembre de 2000, la celebración de los 20 años de la Constitución Española en diciembre de 1998, y algunas celebraciones del santo del Rey Juan Carlos I algún 24 de junio.

suárezEn 1996 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su importante contribución a la Transición Española.

Pero nunca ha tenido todo el reconocimiento que su labor, que fue traer la democracia a España, desmantelando desde dentro un estado autoritario, y sin derramar una gota de sangre y sin enfrentamientos habría merecido.

A nivel familiar tampoco ha tenido mucha suerte. Padeció la operación, la enfermedad y el fallecimiento por cáncer, de su mujer Amparo y de su hija mayor Marian.

Tanto sufrimiento le ha terminado pasando factura. Hoy padece la enfermedad de Alzheimer y permanece recluido en su casa con la mirada perdida con los ojos puestos en cualquier punto. No recuerda nada. Ha olvidado quién fue, quién es, y qué hizo. No recuerda que fue Presidente del Gobierno ni tiene memoria de la tragedia personal que le ha tocado vivir, la muerte por cáncer de su mujer, Amparo, y de su hija mayor, Marian. No reconoce a nadie, ni a sus hijos, ni a sus médicos, ni a sus amigos.

Parece ser que Adolfo Suárez comienza a desarrollar esta enfermedad en 1999 y su hijo Adolfo detecta algunos síntomas en 2001, año en que se produce la muerte de su mujer. En 2002, ante unas declaraciones en el Congreso de los Diputados, calificando a José María Aznar como el mejor presidente de la democracia, Santiago Carrillo adivina que el ex Presidente del Gobierno, padece una lesión cerebral.

suárezPero será en mayo de 2003, cuando Adolfo Suárez interviene en un mitin de apoyo a su hijo Adolfo, candidato del Partido Popular para la Presidencia de Castilla-La Mancha, y nada más es capaz de leer una hoja que repite tres veces, cuando la mayoría de la sociedad se da cuenta, que Adolfo Suárez padece una enfermedad cerebral.

A partir de 2004, Adolfo Suárez, permanece recluido en su casa, y cuando murió su hija mayor Marian, el 7 de marzo de ese año, ya no se da cuenta de nada. La respuesta a su hijo Adolfo cuando le da la noticia, lo dice todo y, ¿quién es Marian?

Hoy todos aquellos que le atacaron despiadadamente, no dejan de darle elogios y de elevarlo a los altares. Hoy todo son parabienes. Se aprovechan de que no puede defenderse. Estos reconocimientos tendría que haberlos recibido en su momento. Ahora ¿Para qué sirven estos reconocimientos?

El 8 de junio de 2007 con motivo del aniversario de las primeras elecciones democráticas, en Rey Juan Carlos I le nombró caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro por su importante actuación en la Transición Española.

Es muy difícil hacer un resumen de la trayectoria de este hombre en una sola hoja y al final este pequeño homenaje tiene una duración más larga de la que pretendía, pero esperamos que sirva para recordarle en unos momentos muy difíciles a nivel personal y que sirva también, para que las generaciones más jóvenes, sepan también quién fue Adolfo Suárez, qué hizo y cuán injustamente ha sido tratado.


 
Para ampliar:
- http://www.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Suárez
- http://www.vespito.net/historia/transi/suarezft.html





 

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