Para empezar, y situarnos, copio de noticias publicadas el 29 de octubre de 2008 en Internet:

El consejero delegado de BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, subrayó hoy que el hecho de que se publiquen los nombres de las entidades que acudan a las medidas puestas en marcha por el Gobierno para aumentar la liquidez en el mercado no debe ser un motivo para que "nos cebemos" con ellas, dijo, porque "para eso están las medidas".

"La publicidad de las entidades que vayan a acceder a las ayudas públicas no tiene que ser motivo de que nos cebemos con ellas, porque para eso están, y porque además no es bueno para las entidades, para el resto del sistema financiero ni para los consumidores".

Su homólogo en el Banco Santander, Alfredo Sáenz, se mostró ayer contrario a la publicación de los nombres de las entidades por el "efecto reputacional negativo" que llevaría consigo.

Que no, que nadie tiene que saber a quién, ni a qué bancos le da el Gobierno sus regalos de Navidad.

Total unos cientos de millones de euros para que tapen sus vergüenzas no tiene demasiada significación y nosotros, los tontos del pueblo, que somos todos los demás, y entendiendo como pueblo a toda España, a jorobarnos sin saber quienes son los malos, quienes lo hicieron mal y quienes, por tanto, ganaron su dinero y espléndidos beneficios a base de marrullerías que a más de uno -del pueblo- han arruinado mientras ellos, responsables de tales ruinas y de algunas crisis financieras, se embolsan por arte del gobierno, cantidades millonarias para tapar sus agujeros.

Agujeros los nuestros después de ir a la compra y medio llenar la cesta.

¿Saben que toda entidad financiera, ya sea banco, caja de ahorros o sociedad de préstamo, publica listas en las que relacionan, a diario, los nombres de aquellas personas que no pueden pagar el recibo de la luz, o el alquiler del piso, la factura del teléfono móvil, las letras del piso, del coche o de la reforma de la cocina? ¿Saben que cualquier banco, sociedad o comercio tiene acceso a ellas? ¿Saben que nos la pasaran por la cara si en ella estamos y pretendemos comprar cualquier cosita a plazos. ¿Saben lo difícil que es conseguir que, después de pagar, le borren de esas listas? Casi imposible. Y todo por un apurillo pasajero.

Los bancos no. No consienten, como hemos podido leer al principio, que se les nombre ni en corrillos de amigos. Nada de decir que esta o aquella entidad financiera tiene un problema. Ni hablar, y eso que cuando los nuestros son problemillas de, a lo sumo, algún millar de euros, los suyos, los agujeros financieros que hacen tambalear a un país y a un continente y hasta al mundo entero, son agujeros espaciales, Big Bang domésticos que explotan en nuestra economía. Pero de decir sus nombres, nada de nada.

Y así seguiremos teniendo lo poco que nos va quedando en la cuenta de alguno de esos bancos perniciosos, pero sin saberlo, hasta que otro día de estos les explote de nuevo la economía y volvamos a perder los pobrecitos del pueblo —ver aclaración anterior— como siempre.

GOLFOS, más que GOLFOS.

Los que pagamos tenemos derecho a conocer el nombre de aquellos que no atendieron sus obligaciones porque, aún siendo malo que les den nuestro dinero para seguir estrenando trajes y yates y acudir a cacerías y comprar apartamentos de lujo... malo es que escondan su responsabilidad y se rían, sí, se rían, y mucho, de todo nosotros desde sus casas cuando debían hacerlo desde la cárcel.

¿Donde está la Fiscalía? ¿Dónde la justicia? Ah, ya, abriendo tumbas y enemistando a paisanos.

Así nos va.


 



 

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