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Sabios los cabellos de aquel sauce tortuoso
rizados
que arrullaban la tierra con sus miles de brazos
que emancipaban sus hojas verdes al azar
que arremetían contra plagas e insectos voraces
que abrazaban la pacha mama con sus ramas.
Sabios los cabellos verdes de aquel sauce tortuoso
resignado
que mira hacia sus propios pies en silencio
que palpa con sus pulmones el entorno
que recicla con su triste suspiro el aire
que acoge con su bondadosa copa al ave huérfana de nido
que acoge en su tronco los vestidos de las chicharras
que escucha atentamente los cantos del viento
y que espera
paciente
el regreso de su creador.
Sabios los cabellos de aquel sauce tortuoso
que no olvida a los animales
ni a las plamtas
ni a los moradores de aquel jardín
ahora marchito.
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