Rincón de la Poesía

Rosa Juan Mena
San Fernando



  



 
 

LOA SUCESIVA AL PADRE
 



Miro el mapa en sequía de tu rostro,
el pergamino, esbozo de los años
que escribieron en él tantas fatigas,
los rasgos que tan sólo el tiempo entiende
y que yo rasco, seco palimpsesto,
para ver la escritura de los días
que imprimieron sus huellas laboriosas
y las noches con sorbos de vigilia,
plumón de sombras bajo el que guardaba
madre el calor de todos sus insomnios
puestos en cerco por las amenazas
de un jornal que perdía su respiro
antes de fin de mes. 
Leo en tus manos
huellas rotas de todos los esfuerzos,
un lenguaje de horas añadidas
a las que te amarraban a tu remo
de la galera que era tu jornada;
cicatrices se hicieron los caminos
que a tus pies escoltaban al trabajo,
las lluvias a tus pasos bendijeron,
los vientos que a tu piel acuchillaron,
los sudores vidriosos que clavaban
sus aristas de sal en tus agobios.

Pero el recuerdo hirviente de tu casa
te servía de leño a tanto frío,
los rostros balbucientes de ternura
que en las camas dejabas, todavía 
la casa feudo de las densas sombras,
te prestaban migajas de optimismo,
te daban alimento tempranero,
palanca con sonrisa por empuje,
rampa para aceptar los desafíos,
muro para escalar una esperanza.

Aún me llegan olores rezagados,
perfiles de momentos detenidos,
pedacitos de aquellos resplandores
de los actos amables que trenzaban
los hilos de un tapiz inolvidable,
tus besos resbalando por las frentes
al filo de tus labios polvorientos
cuando ya desandabas la partida
y traías la miel de tu regreso
otra vez encendiéndole las brasas
de la tranquilidad a nuestra madre,
puntal los dos de aquel cielo por techo
con vigas de costumbres amorosas
artesonando sueños y cuidados
con color de tareas de colegio,
con sabor a merienda distraída,
con el cansancio vesperal de madre
y tu lento tejer de comentarios
como rito del prólogo a la cena,
alcahuete el olor de la cocina,
aquel mantel que nos agavillaba
en una repetida ceremonia.

Hoy, que toco la gloria de tus canas 
y resalto tu épica en silencio,
hago un alto en la hiel de la experiencia
y te la condecoro con mi gozo
de ser para mis hijos acueducto
del agua que me llega de tu ejemplo. 



* Finalista Premio de poesía Antonia Pérez Alegre 2007, aparecido 
en el volumen que recoge los premios y finalistas de ese año.












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