Tengo que reconocer que soy una mujer de ideas firmes, cuando se me mete una cosa en la cabeza, no hay quien me la saque de ahí. Sí que es cierto que cambio mucho de opinión, que a veces digo una cosa y después justo todo lo contrario, sin embargo, cuando estoy firmemente convencida de una cosa, lucho por ello, hasta el final, pase lo que pase, por más curvas que me encuentre por el camino, soy así, me complico la existencia, si no, me aburro.

Creo que esto es así porque normalmente me guío por mis instintos, por el corazón. Siempre que he tenido que tomar una decisión importante, no lo he pensado con la cabeza. Me caracterizo por tener demasiados pajaritos en ella, me paso la vida soñando, eso no es bueno, para muchos, quizás para mí si que lo sea. A lo mejor no reniego de mi forma de ser y de la forma en la que afronto mis decisiones porque no me ha solido ir mal, si me hubiera estampado más a menudo lo mismo pensaba de otra forma, no lo se....

Siempre he creído que tengo una gran intuición, confío demasiado en ella, creo que esto tengo que cambiarlo con el tiempo, pero de momento me funciona. No me gusta pensar con la cabeza, lo hace todo el mundo, es un rollo, cuando cierro los ojos y pienso en lo que haría sin dejarme llevar por la razón, me lo paso mucho mejor. El mundo es de los valientes, también de ellos está lleno el cementerio, pero yo sigo aquí, eso es buena señal. Me gusta dibujar mi día a día, nunca saber lo que me va a pasar. Es entretenido despertarse por la mañana y pensar que no sabes lo que te depara tu futuro más inmediato. Era mucho más infeliz cuando sí que lo sabía, creo que ahora estoy mejor así.

El no saber no es malo porque cuando te enteras, de repente, de las cosas, no te queda más remedio que afrontarlas, las tienes que hacer frente, a veces sin pensar. Insisto, no me gusta pensar con la cabeza, estoy demasiado loca para hacerlo, me gusta ser así, no hay más. A lo mejor algún día me estampo, me doy de bruces y me rompo la nariz. Me haré daño, sin duda, pero sanará, eso también lo tengo claro.... Además, si nunca te rompes la nariz, no sabes lo que duele y, cuando la tienes sana, no valoras que la tienes, nunca te ha dolido....

Y acepto por ello todo lo que me pasa, lo bueno, claro; lo malo y lo regular. Lo malo lo disfrazo y de lo regular no puedo hablar mucho, mi vida está llena de extremos, blanco y negro. El gris se lo dejó a los demás, a los cobardes que no saben afrontar las cosas. Lo único que me haría infeliz en esta vida es quedar con alguien y que me preguntara, ¿qué tal? Y yo no tuviera nada que contar...


 



 

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