Junio, 2009

Alfonso Estudillo, 2009Se han cumplido dos años y medio -treinta meses- desde que aquel mes de diciembre de 2006 me llegaran las primeras noticias de que un médico francés, el Dr. Seignalet, llevaba años investigando sobre las causas de la Artritis Reumatoide y publicado todas sus experiencias y estudios en un libro, La alimentación. La tercera Medicina. Recuerdo los 8 ó 10 folios -fotocopiados del mismo- que me enviara mi primo Pedro Jesús por e-mail y las enormes ansias que se fueron apoderando de mí apenas comenzara a leerlos. Unos minutos de lectura me bastaron para saber que en aquel libro, en unos pocos cientos de páginas, se encontraba encerrado un milagro, todo ese conocimiento que yo, guiado por mi condición autodidacta y la enorme fuerza a que obliga la necesidad, llevaba años intentando descubrir y aplicando -bastante mínimamente, aunque con resultados muy positivos- a mi cuerpo dolorido.
 
Aquel libro era la fuente mágica, la piedra filosofal, el artúrico Grial, la voz todopoderosa capaz de cambiar en sonrisas las muecas de dolor de un rostro afligido por la enfermedad. Aquel libro era el fruto de muchos años de esfuerzos de un genio de la Medicina, de un investigador tenaz, de un científico brillante en ideas y en lógica, de un médico profundamente enamorado de su profesión, de una persona capaz de anteponer el bien de sus semejantes a todo interés particular. Y lo digo, convencido, porque así nos lo ha demostrado con su proceder y manifiesta humildad, cuando, siendo dueño único de una herramienta poderosa, de una varita mágica en el rentabilísimo terreno de la salud, nos la ha regalado.
 
Naturalmente, con mis investigaciones sobre la Artritis y, principalmente, sobre la alimentación -en el período que va de 2000 a 2006-, ya había conseguido que mis dolores remitieran en buena parte. Las crisis o ataques, que hasta entonces eran continuos y casi a diario, se habían espaciado hasta uno cada dos o tres meses. Los dolores de las manos, que no me permitían cosas tan sencillas como asir una sartén, abrir un grifo o subir una persiana -o incluso, peinarme-, fueron remitiendo hasta que, en los últimos años, podía hacer todas las actividades diarias casi sin problemas. Los nódulos subcutáneos de los nudillos fueron disminuyendo, e, incluso, uno bastante grande que tenía en el antebrazo izquierdo -en la región del olécranon-, desapareció por completo. Mi vida de afectado por la Artritis Reumatoide -aún cuando todavía seguía tomando 15 mg. de Deflazacort cada día-, había cambiado bastante con mis pequeños descubrimientos en la alimentación.
 
Sin embargo, no fue hasta que me llegara todos aquellos conocimientos de Seignalet cuando vi sin ningún género de dudas la enorme importancia de la alimentación en la aparición y desarrollo de la Artritis Reumatoide. Apenas comencé a aplicar en mi dieta sus consejos y prohibiciones, se fueron potenciando todas las mejorías que ya venía obteniendo con los resultados de mis investigaciones desapareciendo casi por completo todos los dolores. Y definitivamente las crisis.

Pues, eso. Que ya nos vamos acercando a los tres años sin crisis ni dolores de ningún tipo. Aún no quiero afirmar ni pregonar que esté totalmente curado, pues me quedan unas secuelas después de 15 años tomando todo tipo de potingues, pero sí puedo certificar la bondad de una alimentación cuidada para vencer a la enfermedad.
 
Las secuelas que refiero son causadas por la ingesta continuada de corticoides durante muchos años. Concretamente desde que se me diagnosticó la enfermedad en 1994, hasta el año 2000, pues tomaba entonces hasta 30 mg. diarios. En el 2000, cuando decidí dejar a los especialistas y sus tratamientos y curarme por mi cuenta, ya noté -y lo sabía- que no podría dejar definitivamente los corticoides. Así que los continué tomando, pero sólo 15 mg. (no podía bajar de esa cantidad sin que se agudizaran algunos dolores y un gran malestar general).
 
En la actualidad, y desde finales del año 2006 en que comenzara a aplicar el Régimen, por lo que les cuento a continuación, tan sólo me tomo 7.5 mg. Y muchos días nada, pues sigo probando si es posible recuperarse de la insuficiencia adrenal consecuente a la toma de corticoides.
 
Ya he contado en otras ocasiones que la ingesta continuada de corticoides hace que se bloquee la producción endógena de glucocorticoides, principalmente, cortisol. Esta hormona la produce la corteza suprarrenal (el eje hipotalámico estimula la secreción de la hormona ACTH que, a su vez, estimula el córtex adrenal) y es indispensable para diversas funciones del metabolismo. La ingesta de corticoides reduce o inhibe totalmente su producción ocasionando lo que se llama insuficiencia corticoadrenal secundaria. Y esta insuficiencia, aunque quizás con el tiempo pueda recuperarse (no se sabe con total certeza, pues ni médicos ni investigadores se ponen de acuerdo) hace indispensable la continuidad en la toma de corticoides. En realidad, dejarlos totalmente es lo único que me falta para poder decir con total propiedad que estoy curado.

Les mantendré al corriente en estas mismas páginas de cuanto vaya consiguiendo.




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Nota:
En La Web de la Artritis Reumatoide, además de un consultorio on line, dispone de infinidad de artículos sobre los alimentos, pruebas realizadas sobre estos, el Régimen Ancestral estudiado y comentado por Alfonso Estudillo y descripciones de muchas patologías comprendidas entre las reumatológicas, neurológicas y autoinmunes en general.

URL: La Web de la Artritis Reumatoide




 

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