361. La verdad duerme tranquila en la víspera de la sentencia; pero la mentira permanece insomne pensando en cómo sobornar a los jueces.

362. Desgraciadamente es la maldad de los astutos más importante y valiosa que la filosofía oficial, aunque ésta se luzca en las cátedras y aquélla se oculte avergonzada en los barrios bajos de la vida.

363. La intimidad es un cofre secreto en el que guardamos las joyas de nuestros momentos felices, entre las que también se entremezclan carbones todavía humeantes de nuestros fracasos. 

364. La nostalgia que leemos con los ojos del recuerdo es una carta que nos envía el pasado moribundo desde un lejano hospital de la memoria.

365. Sólo el amor y la estupidez nos hacen levitar por encima del mundo. Del primero podemos caer, pero en la segunda está garantizada la ascensión.

366. El fuego de la vida arde, no porque el idealismo sirva de fuelle, sino porque le da combustión el leño del dinero.

368. Como una prostituta y un espía cuando se han retirado de sus profesiones y escriben sus memorias, el mundo de hoy se quita los siete velos de sus idealismos y sus buenas costumbres y se queda desnudo mostrándonos los tatuajes que le dibujaron el dinero, el sexo y la voluntad de poder debajo de aquellos pudorosos velos.

369. Sin el amor el instinto sexual cumple con urgencia y en traje de faena; con el amor el instinto se viste despaciosamente con traje de gala.

370. No hay amor donde no hay sacrificio; no habrá sacrificio donde no da gusto hacerlo por amor.

371. La vida nos despoja de ilusiones, incluso de apetitos, pero no logra despojarnos de lo que sería necesario: nuestra memoria.
372. Se ama poco por miedo a equivocarse. Se ama demasiado para corregir ese error. En ninguno de los dos casos quedamos satisfechos de cómo amamos.

373. Si es un error venir a la vida, cuando lo sabemos ya es tarde, como en un banquete en que los comensales están envenenados sin remedio y todavía tienen que esperar los postres.

374. El mundo es un yunque, el destino un martillo y nuestras vidas un metal que se amolda a las circunstancias de sus golpes.

375. El morir viene en el envés del vivir, de modo que la vida es un trabajo de agrimensura llevado a cabo por un empleado que tiene en la cinta la longitud de su propia vida.

376. La felicidad tiene el deber de elogiar la vida, pero el infortunio tiene el derecho de insultarla.

377. Mientras que la alegría es un río que aparece y desaparece, el dolor es el cauce de tierra pedregoso permanente por donde ese río navega.

378. Todos quieren librarse de los errores, pero nadie huye de su ignorancia. 

379. La felicidad nunca promete fidelidad. 

380. El sufrimiento debilita al orgulloso y fortalece al humilde; incluso hace hermanos a quienes antes eran adversarios.






 

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