• Javier Claure

    Pentagrama de Letras

    Radiografía lúndica

    por Javier Claure Covarrubias


El reloj de Kennedy


Miguel Lundin Peredo, es un joven boliviano que vive en la ciudad de Vårberg (Suecia) y es amante de la literatura. Hace un par de años salieron a luz sus dos primeros libros de cuentos: El reloj de Kennedy y Un vicio más barato que el amor y menos que el cigarrillo. Ambos libros fueron publicados en la Editorial “El País” de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). En el comentario de contratapa de uno de los libros se lee: “...un robot lucha por encontrar el significado del amor y un vampiro se enamora de una mujer mortal”. 

A Miguel le gusta adentrarse en laberintos de ciencia ficción. Me cuenta que uno de sus personajes femeninos más favoritos es Xiomara Wolverine, una espía de cabellos verdes que lucha contra criminales mundiales e intenta liberar el país virtual llamado Puerto Cocalero. Es autor de un texto que titula “Only in Cochabamba born pretty putas”, pero del cuento que se siente orgulloso es “El velorio de una guitarra sin cuerdas”, publicado en la página digital www.almargen.net en el mes de abril del 2004. Otros de sus cuentos se pueden leer en la editorial digital “lulu.com”. También maneja un blogg, “Veneno Lundico”, dedicado a la literatura boliviana.

Conversando con Miguel, me hace entender que sus primeras lecturas literarias fueron en la casa de su abuelo Alfredo Leygue y en la biblioteca de su tía Araceli. Y continua: “A mis diez años leí, por equivocación, un cuento erótico sin comprender demasiado lo que estaba leyendo. Y así, poco a poco, fui leyendo otros libros, aunque nunca me imagine escribir mis propias historias. Una vez encontré en la habitación de mi madre, la famosa novela, Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez. Leí ese libro y desde entonces comenzó mi curiosidad por la literatura. Inspirado en esas lecturas, un cierto día comencé a escribir mis ideas e historias que pasaban por mi mente. Y eso me ayudaba, naturalmente, a crear mundos imaginarios que probablemente otros niños no veían con sus propios ojos. Mantuve en secreto, por mucho tiempo, esta mi vocación, hasta que finalmente decidí aceptar mi destino como escritor. Soy joven y tengo tiempo para crear y seguir aprendiendo, por supuesto”.

Además, me cuenta que se inspira en algo que da sentido a la vida, en historias cotidianas y en todo aquello que aqueja al ser humano. “El sentido de mi existencia es encontrar las respuestas a las incógnitas de la vida. Y esto trato de hacerlo mediante la literatura” -explica.

Reconoce que se sentía como un niño, que recibió el regalo más importante de su vida, cuando sus libros se publicaron en su ciudad natal. “Este hecho me ayudó a perder el miedo de presentarme con mis libros a las editoriales y mostrarles mi creación literaria. Uno es joven, quizá con cierto grado de timidez y esta actitud es desventajosa en el momento de tocar la puerta de una editorial con el manuscrito bajo el brazo y plantearles, en voz alta, el deseo de publicar. En la mayoría de los países latinoamericanos, no existen ayudas económicas para incentivar a los escritores y artistas en general”, dice con un tono de preocupación. Y como anécdota me cuenta que el diseñador gráfico, de la editorial donde se editaron sus libros, le pidió una foto del autor de los cuentos. Miguel, sin tardar un segundo, le contestó que él era el autor. Entonces, el diseñador lo miró como a un bicho raro y se sonrió. “En Bolivia, y en otros países creo yo, se tiene la idea de que un escritor debe ser una persona vieja para publicar sus obras, como si eso fuera una garantía para la calidad literaria. La mayoría de las editoriales desconfían de los escritores jóvenes y piensan que sus libros no tienen la calidad que el mercado literario exige” -comenta. 

Miguel Lundin conoce muy bien las pistas digitales y navega en espacios literarios que le permiten entablar relaciones con ciertos escritores bolivianos. Mantiene contacto con la escritora Blanca Elena Paz, quién leyó sus textos antes de ser publicados. También se cartea con Roberto Cáceres Andrade (autor de obras de teatrales, como por ejemplo “La vida es una siesta”) y con el escritor Homero Carvalho Oliva. En medio de nuestra conversación me revela un secreto: “...con Homero estamos pensando escribir una novela a dos manos, aunque todavía es una idea muy precoz. Para mí es importante estar en contacto con escritores que me dan consejos o hacen una crítica constructiva a mis textos. De ellos aprendo mucho" -agrega. 

Este joven, de 26 años, sabe que hay un sin fin de obstáculos por vencer y que la escritura es un oficio de paciencia, de trabajo de relojero y de soledad frente al papel en blanco. Además, está de acuerdo que es una necesidad existencial. Los textos literarios son, digamos, esa álgebra que los humanos vamos fracturando día a día. Y se refleja en las pasiones, angustias, alegrías, progresos, frustraciones, éxitos etc. Por medio de la literatura descubrimos nuevos mundos y dimensiones. Espero que Miguel siga manteniéndose en los recovecos literarios y que el tiempo nos haga conocer más textos "lúndicos".

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio