• Anabel Sáiz Ripoll, 2010

    Mundo de Letras

    Marco Aurelio Chavezmaya

    por Anabel Sáiz Ripoll


“LA IMAGINACIÓN ES UNA ABEJA ENCERRADA EN EL PANAL DE MI CABEZA” (Aproximación a la obra de Marco Aurelio Chavezmaya)

“Leo en ti lo que soy
Y lo que me espera”
(“Letras sencillas de amor y desamor”)

“A María, una y mil veces”


Chavez Maya 01Datos biográficos: Nunca me han gustado las definiciones

Este mes nos acercamos a la obra de Marco Aurelio Chavezmaya, un escritor mexicano, nacido el 7 de agosto de 1960 en Metepec.

Chavezmaya huye de las definiciones y encasillamientos, de ahí que, si se le pregunta que se defina a sí mismo como escritor, diga: “Es una pregunta difícil. La verdad es que nunca me han gustado las definiciones. Yo soy un escritor que busca la belleza en su arte. Belleza en el contenido y en la forma, es una manera de decir que busco la excelencia. Quiero escribir de la mejor manera posible. Me gusta la idea de conmover al lector con esa doble belleza. Quisiera trascender como escritor, dejar mi nombre inscrito en las letras mexicanas.”

Chavezmaya escribe poesía y prosa, aunque, en este estudio, nos centraremos preferentemente en su último libro, un magnífico volumen de poesía destinado a los niños. Para él la poesía es: “Soslayando mi afirmación de que no me gustan las definiciones, para mí la poesía es un arte entrañable, en el sentido de que me permite hablar de mis sentimientos de una manera muy frontal, sin recovecos. En otro aspecto, la poesía me da el espacio para el jugueteo verbal, eso es una cosa de experimentación con el lenguaje que no me da ni siquiera el cuento.”

No obstante, antes trataremos de centrar sus líneas biográficas. Cuando se le pregunta desde cuando escribe, responde de una manera sencilla y modesta: “Mis primeros intentos de escritura creativa datan de 1980. Mi primer cuento publicado es del 7 de noviembre de 1982.”

Premios y reconocimientos: apoyos

Marco Aurelio Chavezmaya es un autor premiado y reconocido. Él opina de esta manera acerca de los premios: “Yo estoy a favor de los premios. Ellos me han abierto las puertas de la literatura. Creo que esencialmente están diseñados como apoyos, antes que reconocimientos, y en ese sentido a mi me han resultado, por un lado, grandes aliados para difundir mi trabajo y, por otro, para ayudar económicamente el desarrollo de la propia carrera.”

Entre estos reconocimientos, y siguiendo el perfil curricular de su blog, podemos citar: doble becario del Centro Toluqueño de Escritores, en 1983 y 1995; Presea Estado de México Sor Juana Inés de la Cruz, en Lingüística y Literatura en 1985; becario del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1986; Premio Estatal de Narrativa en 1986; Presea Metepec en Ciencia y Cultura, 1993; triple becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de México; Premio Nacional de Poesía “Ivan Suárez Caamal”, Campeche, 2004; Premio Nacional de Poesía “Gilberto Owen Estrada”, UAEM, 2005; Premio Nacional de Cuento “Gregorio Torres Quintero”, Colima, 2008; Premio Nacional de Poesía, Juegos Florales de San Juan del Río, Querétaro, 2008; y Premio Nacional de Cuento Breve “Agustín Monsreal”, Yucatán, 2009.

Uno de sus últimos premios es el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, 2009, convocado por la Fundación para las Letras Mexicanas y el Fondo de Cultura Económica, que le fue concedido por El Niño en su casa del árbol de la vida, publicado en 2010 y al cual nos referiremos en este estudio.

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Obra y evolución literaria: exigente con el propio trabajo

Entre sus publicaciones se pueden mencionar: “Los amorosos (cuento)” (1984), “Aquí habita la felicidad (cuento”) (1987), “El león duerme esta noche (cuento)” (1992), “Memorias sensuales de Erot Méliés” (novela corta), (1996), “La carne, la agridulce carne” (textos eróticos) (2000), “Letras sencillas de amor y desamor” (poesía), (2005) y “Estética Unisex”(cuento),(2009).

Su evolución literaria es interesante puesto que no se ha especializado en un solo género, sino que ha ido investigando y probando. El propio autor no sabe muy bien cómo calificarla: “Pues no sé muy bien cómo definirla. Empecé como cuentista por las razones expuestas, pero el género en el que me gustaría destacar internacionalmente es la novela. Durante todos estos años, en los que he publicado cuento y poesía, en realidad he estado preparándome para la novela. Yo hago una analogía de mi carrera literaria con la de un maratonista que empieza a correr los 5 mil metros y luego los 10 mil y así va avanzando hasta que está listo para la maratón. Quiero hacer una gran novela, y la he estado planeando durante años. Ahora bien, formalmente, me he vuelto más exigente con mi propio trabajo. De joven publicaba por el gusto de ver mi nombre en letras de imprenta, y a veces esas publicaciones iban con erratas y cosas así. Ahora cuido mucho el aspecto formal, la corrección, la limpieza de mi prosa.”

Detrás de un escritor suele haber un gran lector y Chavezmaya no podía ser la excepción. De esta manera habla de las lecturas que más le han influido: “En la infancia leí a Verne, algunas cosas de los Dumas, leí mucha historieta mexicana. Por supuesto leí mucha poesía. Pero las lecturas que me marcaron ocurrieron a mis 18 años y principios de mis 20, y se trató de Poe, Julio Cortázar, Borges, Rulfo, Kafka y Juan José Arreola. Estos autores fueron fundamentales en el cultivo de mi pasión lectora y en mi inmersión en la literatura, especialmente en el cuento. Cuando leí “Las ruinas circulares” de Borges y “Continuidad de los parques” de Cortázar, quedé deslumbrado. Mi estilo y tono en la prosa son deudores de la obra del mencionado Arreola, de Augusto Monterroso, de Jorge Ibarguengoitia y, naturalmente, de Cortázar”.

Chavezmaya, por último, ha participado en diversas antologías: “Aves nocturnas”, “Para tu exclusivo placer”, de Arturo Trejo Villafuerte, y en el volumen “Los mil y un insomnios”, Antología del Festival del Cuento Brevísimo del Centro Toluqueño de Escritores.

Chavezmaya comenta también qué género literario le atrae más, dada la diversidad de registros que emplea: “El cuento y la poesía son muy exigentes. Si tuviese que decirlo, diría que el género en el que me hallo realmente a gusto es el texto corto, el texto que está a caballo entre el cuento y la poesía. Ese tipo de texto breve que puede ser una prosa poética, un poema en prosa… O bien, si mezcláramos a partes iguales una greguería, un aforismo, una minificción y un poema breve, el resultado sería ese tipo de texto en el que me sentiría como pez en el agua.”

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Animador del patrimonio cultural

Aparte, Chavezmaya es un gran animador del patrimonio municipal de Metepec, donde, desde 1994, ha llevado a cabo una intensa labor de recopilación y divulgación de dicho patrimonio. En este ámbito podemos citar las siguientes publicaciones: “Soy de Metepec, señores, y no vengo a presumir, recopilación de corridos y poemas”, 1994, edición del Ayuntamiento de Metepec; “Historia de la alfarería en Metepec”, 1997, coedición Ayuntamiento-IMC; “Metepec, pueblo viejo, colección de postales”, 1997, Ayuntamiento de Metepec; “La Tlanchana, la sirena de Metepec”, 1997, Ayuntamiento de Metepec; “Un pueblo como son todos los pueblos”, Dirección de Culturas Populares, CONACULTA, 1998; “Metepec el grande, recopilación de artículos”, 1998, edición de autor; “Metepec 2000”, monografía, edición del Ayuntamiento; “Leyendas de Metepec”, 2003, edición de autor, y “Voces de Metepec, la palabra y la memoria de un pueblo viejo”, disco compacto, PACMYC, 2003. Como vemos su labor es intensísima en este sentido y encomiable.

Asimismo, fue coordinador editorial de la revista “Castálida” del Instituto Mexiquense de Cultura. Chavezmaya también tiene parte de su obra repartida entre varias revistas: “La Colmena” de la Universidad Autónoma del Estado de México; “Norte-Sur”; “Cuadernos Políticos”; “Zonalta”; en el periódico “La Industria”, de Trujillo, Perú.

No acaban aquí sus inquietudes culturales, así en el contexto de la Hermandad Cultural Trujillo, Perú - Metepec, México, ha participado en los festivales correspondientes a los años 2000 y 2008, y ofrecido recitales literarios en universidades y centros culturales de las ciudades peruanas de Lima, Trujillo y Huanchaco.

En 2004 representó a México en el XII Congreso Internacional de Poesía en Bento Goncalvez, Río Grande do Sul, Brasil.

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Letras sencillas de amor y desamor: “Nuestra piel arde bajo la suela de fuego”

“Letras sencillas de amor y desamor” es un poemario, que podemos leer íntegro por internet y que, mediante una fina poesía erótica, reflexiona en torno a los temas universales como son el amor y el desamor, la muerte, el placer, el dolor, el sexo y la propia vida.

Como escribe Celene García Ávila, a quien recurrimos en estas líneas: “Tanto en la faceta luminosa como en la oscura de este libro, son recurrentes las imágenes poéticas que se crean a partir de términos librescos. Por ejemplo: “Y me siento a veces una errata / en el Gran Libro de la Vida” (poema IX de “El vinagre”), o bien: “Tu vulva es una lenta mariposa negra / que enseña a mi lengua un alfabeto mudo” (poema III de “El vino”). En las secciones tercera y cuarta hay algunos vínculos con la tradición literaria española; el libro establece aquí una relación con la prosa, que vale la pena señalar.”

Y añade García Ávila: “Destaca en “Historias alrededor del lecho” el humor y el tono picaresco que nos ha sido heredado en novelas como El buscón, de Quevedo, o El lazarillo de Tormes. La palabra “historias” provoca una asociación inmediata con el discurso narrativo. Hay, pues, un cambio de tono y de actitud, la afirmación de “así soy, y qué: mañana vamos todos a morirnos”. Por eso el humor se toma como bandera que hace más soportable la realidad, y hay un cierto cinismo que busca la complicidad del lector. Como lema de lo que el poeta propone, basta el poema “Ave César”.

Sergio Ernesto Ríos, por su parte, lo define como un libro de libros dentro de la erótica y así escribe: “El libro comprende también esta retórica: ser un libro de libros de los pasajes eróticos: suma, adición, enfrentamiento. Pero hay que estar enamorado. Yo que soy pesimista pregunto qué podría decirse luego de Sabines y esas puestas en escena acerca del amor que han hecho escuela en nuestro sufrido país de amadores-declamadores, además escribientes.”

“Y – finaliza Sergio Ernesto Ríos- es que uno ya sólo piensa amor retratado en letras y, genéticamente, al oído, encuentra esa voz Sabines, tan premeditadamente melancólica y terciopelo. Recuerdo del primer Sabines un poema fugitivo: “Escribiste /sobre la tabla de mi corazón desea/ y anduve días y días/ loco aromado y triste”. Me gusta en su vaguedad: el hombre desea, luego sucumbe al más puro trovar clus. En cambio, los temas en el libro de Marco Aurelio siempre están delimitados y agujereados de precisión, estáticos en una rutina de flirteos y entrepierna. Esto se agradece infinitamente en tiempos de sacristía y anacronismos preceptivos que parecían saldados hace siglos. La última parte de “Letras sencillas de amor y desamor”, llamada “Monólogo de un viajante”, es fluida, amena, desaforada y el contrapunto resulta afortunado. Sabemos que la mera actitud no hace un libro y Marco Aurelio, devoto de la geografía femenina, con esta nueva entrega refrenda no la actitud, sino la obsesión cumplida


El árbol de la vida: “Éstas son mis palabras”

Parece ser que el autor no escribió el libro “El árbol de la vida” con la intención de presentarlo al concurso, sino más bien con el afán de contar algo a sus tres hijos. Como leemos en su blog: “Yo les daba a leer, cuentos, coplas y les ensañaba a recitar y era un pendiente que yo quería escribir de nuestro entorno porque somos de pueblo”.

El libro, ilustrado de manera espléndida por Manuel Monroy, comienza aludiendo a la casa que el abuelo construyó al niño protagonista y que es donde él vive y sueña:

“Vivo en la casa que mi abuelo
me construyó en el árbol
más grande de este huerto.
Ahí dibujo,
observo
y sueño.”

Lo que cuenta el niño entronca con la más honda infancia, con el misterio de la vida:

“Mi madre
se llama Rocío
y sus besos saben
a hojas de amanecer.
Es un olor a pan de naranja,
a tierra mojada, a canastón de frutas,
Es un chocolate envuelto en oro,
una almohada tibia en la noche oscura
y una sonrisa en medio del misterio.”

En el mundo que recrea Chavezmaya las cosas saben, huelen, el tiempo tiene sus propios ritmos y la infancia pasa despacio, sin hacer ruido. A este niño todol le causa admiración y entusiasmo, reconoce el oficio de su padre, el de su abuelo, rinde homenaje a su madre:

“Soy acuático,
me crié en el mar de mi madre
y me llené de vida
en la arena de su carne.”

En este mundo, las cosas se miran de otra manera, porque el niño la está observando con ojos curiosos y es testigo del propio devenir de la vida:

“El espejo
es una ventana.
Un niño
igual que yo
me llama.
Me asomo
para verme
y me saludo.
Él soy yo.
Y yo también”

Chavezmaya emplea un idioma delicado, lleno de evocaciones, en donde las palabras sencillas y eternas cobran un gran sentido porque aluden a la esencia. Metáforas y juegos de palabras asoman a sus versos:

“Corre el lápiz
por el rostro
de la hoja.
El dibujo
se deshoja,
hoja a hoja,
y en el mar
del color
se moja
la risa
y el amor”

Y es que el niño -¿o será el propio poeta? –sabe muy bien que:

“La imaginación
es una abeja
encerrada
en el panal
de mi cabeza.
¿Y esta abeja
me sigue a mí
o a mis pensamientos
amarillos?”

La naturaleza, en toda su grandeza cotidiana ofrece un inusual espectáculo, inusual porque siempre está ahí, pero no todos saben verlo, el niño sí, el poeta también:

“Una nube tapa al sol.
El sol estira la mano y se destapa.
Las sombras sentadas bajo los árboles
se levantan a bailar sobre la hierba.
Danza de sombras y de luces,
danza de cantos sobre los nidos.
El mediodía es un baile
de colores y sonidos.”

Los pájaros, las plantas, las estaciones, todo pasa por la cabeza del niño que es consciente de:

“Quizá antes que yo
otros niños pensaron
que el cielo es un mar azul
y que el avión, allá en lo alto,
es una gaviota que planea
junto a la espuma blanca
de las nubes.
Tal vez mis ideas y pensamientos
ya fueron de otro niño,
en otro tiempo.
Pero éstas son mis palabras
y éste, mi momento.”

El ciclo de la mañana a la noche termina y el niño ha sabido ofrecer cómo es cada momento del día, mientras contemplaba a su abuelo el alfarero y sabía que en sus manos había vida; de ahí el título del libro que es, a la vez, el del último poema:

“Mi abuelo termina su trabajo:
Eva presume su hoja verde abajo del ombligo.
A su lado Adán sonríe, satisfecho,
por el fruto que ha comido.
Enroscada en el tronco, la serpiente.
Arriba, entre nubes, frutos, palomas y follaje,
un Dios padre, barba blanca y túnica celeste,
tiene la mano derecha en alto, igual al arcángel
que levanta su espadita de fl amas rojas y amarillas.
¿Y si yo fuera el Adán de barro
y me paseara por el huerto,
sin miedo ni culpa,
comiendo fruta verde?”

“El árbol de la vida” es, pues, un libro luminoso, que nos habla de la vida, del paso del tiempo, de la inocencia antigua de los niños, de los cuatro elementos, de aquello que es primordial y que, por serlo, no sabemos ver.

Como escribe María García Esperón, buena conocedora del poeta mexicano, “El árbol de la vida”: “Nos recuerda nuestro oro y nuestra gloria, nos devuelve nuestro tiempo entero, a nuestra madre toda, al abuelo con su lenguaje antiguo y sus manos de barro, a Adán y a Eva, a la inocencia de la hoja de parra, a la sabiduría de los puntos cardinales, a la realidad elemental de la tierra, del agua, del fuego y del aire… En el Árbol de la vida, hay una casa que el abuelo le construyó al niño y en ella, Marco Aurelio Chavezmaya, nos despierta a la mañana soleada y eterna de nuestra infancia.”

“He escrito poesía -afirma el autor-, pero cuando empecé a escribir los versos de El niño en su casa del “Árbol de la vida” caí en la trampa en la que muchos autores seguramente caen, que es pensar que la poesía para niños es fácil cuando resulta todo lo contrario. Es mucho más difícil que la poesía para adultos porque la aparente sencillez que debe contener la poesía para niños es complicada de conseguir. El desafío fue entonces alcanza esa sencillez, el decir las cosas más trascendentes de la vida con simpleza”.

“Para conseguirlo, puntualiza María García Esperón, a quien seguimos citando, Chavezmaya se inspiró en una frase célebre del bardo Fernando Pessoa que dice “El niño eterno me acompaña siempre” pero no para pensar como un infante, sino regresar al pasado y tratar de recordar lo vivido en esa época.”


Estética Unisex: lo más extraordinario de la manera más sencilla

Con “Estética Unisex”, Chavezmaya ganó el premio Gregorio Torres Quintero, 2008, de cuento. Se trata de un conjunto de relatos, algunos muy breves, en los que predomina el humor, la ironía, pero también la ternura y esa especial visión de las cosas que solo tienen los escritores.

Así, en el cuento “Trauma infantil” escribe:

“Un cocodrilo provocó el terror de varios niños que se bañaban en el río. El cocodrilo fue atrapado y presentado en el ministerio público.
Sólo quería jugar con los niños -se disculpó-, es que no tuve infancia”.
Hay también referencias a la cultura y tradiciones mexicanas que, como sabemos, tanto interesan al autor. No podían faltar los relatos de caràcter erótico como “Mi muñeca”.

El relato hiperbreve, lleno de intención, lo encontramos en, por ejemplo “Ave, César”: “Crucé el rubicón de tu miedo. Soy un césar triunfante en las galias de tu lecho. Y me es dado expresar, no sin vanidad, esta frase a mis biógrafos:
Ví, vencí, me vine.”
Chavezmaya mira también la sociedad que lo rodea y observa aquello que no le gusta para plasmarlo, de manera alegórica, pero muy efectiva en sus relatos, como en “El candidato incómodo”:

“En un país lejano existió hace muchos años un candidato incómodo a la presidencia de la República.
Fue asesinado.
Años después el gobierno, arrepentido, hizo construir en su honor un parque ecológico con árboles y plantas de todo el mundo y un pequeño lago artificial.
A partir de entonces los candidatos incómodos a la presidencia de la República eran asesinados para promover la construcción de parques, y así conseguir que las nuevas generaciones tuvieran también dónde cultivar su amor por la naturaleza”.

En el relato, sin duda, el lector encontrará ecos de Monterroso y su cuento “La oveja negra”.

También sabe el autor emplear distintos registros en sus relatos para lograr efectos estéticos tan impactantes como en “Sección internacional” en donde emplea el registro periodístico: “CHIMPANCÉ QUE HABLA. Tokio, 7 de agosto.-Durante la conferencia sobre primatología celebrada en esta ciudad, ante el asombro de los científicos, un chimpacé que parece comprender el inglés pronunció una frase en este idioma. Se trata de Kinzo, chimpancé enano de 9 años, criado por el profesor Wayne Roberts de la Universidad de Georgia, quien le ha enseñado a entender setenta frases y cien vocablos y afirma que por primera vez en la historia un ser no humano, además de lograr comprender nuestras estructuras gramaticales, es capaz de expresarse fonéticamente. La demostración del simio tuvo lugar en el auditorio del centro de convenciones de esta ciudad. Ante el monumental silencio del público, Kinzo se acercó al micrófono, miró a su criador y entrenador y, tras un moderado esfuerzo, le dijo con una voz perfectamente clara:

¡Suck my dick!
Una prolongada ovación fue la digna clausura del evento.”

Como bien dice Alberto Chimal, en la presentación del libro: Lo más extraordinario se dice de la manera más sencilla, para parecer de todos los días; lo más rutinario se convierte en algo distinto.”

Marco Aurelio Chavezmaya, a la hora de escribir relatos, tiene claro qué busca: “En la cuestión de la narrativa pretendo escribir historias que conmuevan, estremezcan, que digan mucho del México que yo viví y he vivido, del México que he imaginado. Historias que contribuyan, que se enlacen a una tradición narrativa de escritores mexicanos. Por lo que respecta a la poesía quiero darle cauce a un espíritu siempre rebelde, políticamente incorrecto, porque en la poesía debes ser así. Hacer dudar siempre, estar preguntando qué es la vida, el amor, la muerte, etcétera. Lo que quiero plasmar en el papel en blanco es por un lado la belleza formal de la escritura, y por el otro, provocar estimular”.


Animación a la lectura: se contagia el gusto en la tierna infancia

Chavezmaya, en su último libro, como ya hemos visto, escribe poesía infantil, que es un género muy difícil, mucho más de lo que se pudiera creer a simple vista, porque el lector infantil es un lector exigente y no tan ingenuo como se piensa.

A Chavezmaya le interesa y motiva, por lo tanto, que los niños y jóvenes lean, de ahí que le hayamos hecho la pregunta de cómo animaría a leer a estos chicos y chicas. Esto es lo que contesta y sobran los comentarios. Vale la pena leerlo despacio: “Esa es una gran pregunta. Los gobiernos dedican millones a instaurar programas de fomento a la lectura. En México es evidente el fracaso educativo frente a este tema. ¿Cómo animar a los jóvenes a leer? Un joven no necesitaría ánimo para leer si es ya un buen lector desde niño. La verdad de Perogrullo: se anima a leer en la infancia, se enseña a leer, se contagia el gusto en la tierna infancia. Cuando alguien que no ha sido lector desde niño tiene 15 o 16 años y uno lo quiere animar a leer pues hay que inventar técnicas. Para empezar no aterrorizarlo con La guerra y la paz o El Quijote, sino empezar con textos breves (de muy buena literatura universal) que le digan algo de su propio entorno y de su presente, es decir, conectar la realidad del muchacho con una realidad estética muy cercana a él. Y de ahí irlo llevando poco a poco por otras sendas hacia los grandes autores del pasado y del presente. Es un trabajo difícil. En México la televisión es el gran enemigo de la difusión y del fomento a la lectura en los medios estudiantiles, sin hablar por supuesto de los ineficientes programas gubernamentales.”


Internet y la literatura: prudencia ante todo

Chavezmaya, pese a tener un blog, se confiesa como persona poco aficionada a este medio. Y añade: “Mi blog es un regalo de María García Esperón y ella se ha encargado de mantenerlo vigente. Soy muy reacio a “perder” el tiempo en estos menesteres. Prefiero mil veces encerrarme a leer y escribir que sentarme frente a la computadora. Lo hago sobre todo para transcribir mis propios textos, para pulirlos, para trabajar en mis archivos y proyectos literarios. Y también para mantenerme más o menos al día en mis correos electrónicos.”

Después más adelante, consciente de la revolución que supone internet, se expresa en estos elocuentes términos: “Hacia 1995, un amigo científico me dijo que ya existía una red de información, que se utilizaba todavía restringidamente, recuerdo que me dijo que cuando esa red se generalizara, se “mundializara”, sobrevendría una revolución. Al cabo de los años, mi amigo tenía razón. Internet es una revolución. La difusión de la literatura es impresionante. Pero es algo que a muchos nos agobia. La pequeña biblioteca de casa ahora se ha multiplicado al infinito. ¿Qué leer? Como en todo, habrá que ser prudente. A Internet le falta la debida reglamentación. Por otro lado, se avecina la paulatina irrupción del libro virtual. Con lo que los nostálgicos nos iremos convirtiendo al paso de las décadas en una especie en extinción.”


Final: sigue la creación

Marco Aurelio Chavezmaya está viviendo un momento de creación importante, de ahí que debamos estar atentos a sus próximas publicaciones. Sin duda nos sorprenderán como han hecho las que hemos comentado en estas líneas y que recomendamos vivamente al lector.

Queremos terminar con las palabras de la también escritora mexicana, María García Esperón, a quien ya hemos citado en este estudio, que así concluye: “El literato mexiquense se muestra más que entusiasmado con el futuro inmediato. Está planeando la posible publicación de cuentos para niños, un género literario que ha practicado con gran ahínco. También espera sacar a la luz una novela que la ha tenido guardada durante mucho tiempo. Por el momento, seguirá sumergido en el sublime ejercicio de la pluma, ya que el estímulo económico que recibió por este premio le permite tener una tranquilidad necesaria para la creación.”


Bibliografía

-CHAVEZMAYA, Marco Aurelio: Letras sencillas de amor y desamor, Universidad Autónoma del Estado de México, México, 2006.
-CHAVEZMAYA, Marco Aurelio: Estética unisex, Gobierno del Estado de Colima. Secretaría de Cultura, México, 2008. Ilu. Leonel Maciel.
-CHAVEZMAYA, Marco Aurelio: El árbol de la vida, México, FCE, 2010. Ilu. Por Manuel Monroy.

Análisis de “Letras sencillas de amor y desamor”

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