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(Un cuento para niños, jóvenes, adultos y viejitos)


Mi viejo amigo y vecino Niels Winter me vino a buscar ayer en la tarde para salir a dar una vuelta por la Calle Larga de Valby y tomarnos unos helados en el Café Ciré.

Era una tarde maravillosa de verdes, púrpuras y rojos explosivos. Y la calle estaba poblada por milagreros, como de costumbre.

Entramos al café y Pierre, el dueño, nos saludó efusivamente en francés y nos sentamos a degustar nuestros gigantescos helados de palta con chirimoya. Nos sentíamos a gusto, dos pensionistas sin problemas, felices.

La velada pasó rápida, muchos milagros ocurrieron; entre otros, los fantasmas de John Lennon y Jimi Hendrix cantaron I cant get no satisfaction. Y un viejo Pablo Neruda recitó los versos del capitán. Otro Pablo, Pablo Picasso, pintó una réplica de Guernica en una muralla del café y aún otro Pablo más, Pablo Casal, tocó una tristísima melodía en su famoso cello. Federico García Lorca bailó un vals con Salvador Dalí.

Súbitamente, desde el techo del café descendió el temerario Spider Man. De una bolsa sacaba cáscaras de bananas y las tiraba al piso causando que los bailarines -un gigantesco grupo de hippies y punkers- bailaran la rezfalosa mi alma!

Salimos a la Calle Larga de Valby nuevamente y estaba oscuro como un funeral. Un murmullo
lúgubre se escuchaba avanzando desde el centro de Copenhague hacia Valby.

Niels me dijo -creo que son los mendigos...
-Los mendigos?
-Si, creo que es la procesión de los mendigos...

Admito que yo soy un novato de los milagros comparado con Niels. Yo tengo tan sólo sesenta años de edad y él setenta y cinco. Yo viví la mitad de mi vida en Chile y él ha vivido toda su vida en la milagrosa Valby.

Lo que presenciamos es casi indescriptible: Primero, billones de pulgas y piojos avanzaban saltando evidentemente sedientos de sangre y vestidos con minúsculos uniformes rojos y sables dorados. Estos insectos eran, según Niels, la tradicional vanguardia de la procesión. Terroristas pero inofensivos.

Luego vinieron los quiltros afganos... ...una manada de perros inmundos y rabiosos, vertiendo espumas verdes por sus hocicos, ladrando y gruñendo y aullando.

A continuación, una manada de dragones multicolores, lanzando lenguas de fuego y cantando arriba los pobres del mundo, avanzaba sigilosamente por los adoquines de la calle.

Luego apareció marchando un pequeño grupito del Ejército de Salvación danés. Muy lavaditos e impecables con sus trajes azules e instrumentos musicales. Cantaban muy afinaditos aleluya aleluya benditos sean los mendigos del señor.

-Qué señor?- le pregunté a Niels pero el me hizo callar con un shhh!

Y a continuación, los mendigos. Una horda de seres humanoides deformes y harapientos, hediondos a excrementos y basura, azotándose mutuamente con sendas tiras de cuero y cantando histéricos al son de La Bamba: -Uuna limosnita. Uuuna linmosnita por el amor a Dios que está arriba y arriba. Ay arriba y arriba soy un pobre mendigo... Y así.

Toda este fenómeno se detuvo ante el Café Ciré mendigando.
Niels me dijo -ahora mira, Ian.

Y Pierre, el mozo francés dueño del local, se asomó a la puerta de entrada y de una gigantesca bolsa de género con un logo del Ciré, repartió pan viejo mientras murmuraba para si -Merd! Merd merd merd!...-

El pan era para los perros quienes lo devoraron en segundos y pidieron más. Luego, Piérre y los otros mozos del café sirvieron burgers con cerveza a los mendigos.

Niels me dijo -Esta es una tradición. Servirle alimento a los perros y a lo mendigos es una inversión espiritual para Pierre. De esta manera las almas de los pobres mendigos, cuando ya muertos, vienen al Café a proteger a Pierre-.
-Pero porque dice "merd merd" ? A mi me da la impresión de que está enojado- pregunté. A lo que Niels me contestó como si fuera la cosa mas natural del mundo:
-Porque es francés pues, idiota-.

La procesión se encaminó hacia el norte de Dinamarca, masticando burgers. Los perros hambrientos siguieron hambrientos y las pulgas los iban devorando a picotazos. Y desaparecieron. Al final sólo se escuchaba levemente el cantito del Ejército de Salvación -Aleluya, aleluuuuuuuuya...-
-Van a Suecia y luego a Noruega- me dijo Niels solemnemente. -Y después de detenerse en Finlandia, pasan a Rusia y de ahí vuelan al universo para desaparecer hasta el próximo año-

Pierre y sus empleados comenzaron a barrer la calle y Niels y yo los ayudamos. Pablo Neruda, Pablo Picasso, Pablo Casal, García Lorca, Salvador Dalí, John Lennon y Jimi Hendrix se dedicaron a comerse los burges restantes.

Ahora estoy escribiendo esto en casa, rascándome las picaduras.






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