banner artritis

 



welden 184




DOMINGO
Me atacó violentamente con el revólver en su cartera... Se lo quité... Estoy aquí con mis peores pesadillas rondándome y mi sueño de tenerla para siempre hecho escombros en el suelo de la cocina. Espero a la policía. La he destruido.

SÁBADO
Su brutalidad me asusta. Jamás he vivido algo como esto. Se sacó la ropa y se metió a mi cama en un segundo, sin preguntarme ni hablarme, como un violento animal en celo. Se sació, hizo un café y encendió un cigarrillo. Yo la contemplé ahí desnuda en la silla. Ya no era mi amada. Era una hembra maravillosamente hermosa pero nada más. Se lo increpé y rió a carcajadas, burlándose de mi. Me llamó "niñito estúpido"; "ingenuo" y de un sólo salto desde la mesa de la cocina hasta mi cama me abofeteó, escupió, violó y salió a la calle desnuda con sus ropas bajo un brazo, ciñendo su mano en la cartera como si fuera un arma mortal. "Además, él es mucho mejor que tú en la cama!"

VIERNES A MEDIANOCHE
"Mi marido se enteró" me dijo como si fuera la cosa mas natural del mundo, succionando el tomate de la ensalada con un guiño pícaro y su sonrisa húmeda y sensual.

"Pero cómo!" le pregunté, sintiendo el pánico invadiéndome. No pude creer que esta mujer era la tímida y angelical niñita que conocí hace menos de una semana.
"Yo le conté"
"Pero para qué! Porqué!"
"Porque? Para qué? y rió a carcajadas exhibiéndose ante todo el restaurant.
"No te entiendo...explícame por favor..."
"Te va a venir a matar uno de estos días, cuídate. Vamos?" rió nuevamente y empujó la mesita para ponerse su abrigo.

Caminamos lentamente por la calles llovidas. Ella cantando Im` Singing in the Rain despreocupada cual colegiala en vacaciones y yo desconcertado y atormentado por su sorprendente metamorfosis. No es que le tuviera miedo a su marido.
Eso me tenía sin cuidado. Le tengo lástima.
Sin más explicaciones me dejó solo en la mitad de la noche.

JUEVES
Nos encontramos a la entrada del metro como habíamos acordado y nos besamos profundamente. Ella se veía majestuosa. Fuimos a pié hasta la playa y entramos al agua. Hicimos el amor de una manera extrañamente violenta para mi. Luego nos secamos mutuamente y desayunamos con champaña.

"Porqué no nos casamos?" me preguntó.
"Casarnos? No crees que es un poco precipitado? Recién nos conocimos el lunes... además tu ya estás casada".
"Me divorcio. Estoy hastiada de él".

El océano rugió como una fiera y dos gaviotas se rieron de nosotros. La playa estaba desierta y recién peinada. El amanecer se nos vino encima con una rapidez asombrosa.

"Además, con él el sexo es una rutina exasperante" y eruptó.

Yo guardé silencio. Jamás me había detenido a pensar en ese sexo. Creí recordar que el martes me había dicho que eso ya había terminado. Además la forma descarada en que eructó me dejó extrañamente sorprendido. Dormí dos minutos y al despertar ya no estaba. La busqué desesperado entre los roqueríos y la encontré bajo el muelle, cantando como una niñita, y mi corazón se llenó de ternura.

JUEVES EN LA TARDE
Estaba solo. Quedó de llegar a las ocho pero faltaba una hora aún. Yo estaba tendido en mi sillón sintiéndome el hombre mas afortunado de la historia. Tenerla para mí. Mirarla y escucharla, y tocarla. Y poseerla. Dios mío que regalo me has dado! Estoy enamorado como un adolescente y soy inmensamente feliz, pensé.

JUEVES EN LA NOCHE Y MADRUGADA DEL MIÉRCOLES
Hicimos el amor varias veces, suavemente, como me gusta a mi. Fue nuestro regalo de cumpledías me dijo.
Comimos como poseídos y luego conversamos el resto de la noche.

"Somos dos ángeles, yo una hembra y tu un macho".
"Yo no creo más en ángeles, creo en nosotros, tu mujer y yo hombre".
"Yo Jane y tu Tarzán?"
"Te da miedo?"
"Miedo de qué?"
"De esto".

Sentí un escalofrío bajar rápidamente desde mi cabeza hasta mi sexo. Tenía miedo y se lo dije. Ella me abrazó temblando como una gacelita. También tenía miedo. "Esto" era un territorio desconocido para ambos. Y demasiado grandioso de administrar por dos simples seres humanos. También se lo dije. Lloramos y nos quedamos dormidos cuando empezaba a amanecer.

MIÉRCOLES
Al despertar se estaba vistiendo. Iba al trabajo y estaba atrasada.
La observé desde mi cama y me pareció otra persona a la de anoche.
Ahora era una mujer madura y vivida. Me lanzó un beso con la mano y yo me puse a escribir esto.
El resto del día me lo pasé divagando y esperándola. No hice mucho más. Escribí un poema que aún debo revisar, titular y enviar a mi editor.

Tengo atrapada
entre mis manos poderosas
a una mariposa joven y frágil
cual copa de vino.

Es bella y fresca
como todas las mariposas
sin embargo un ejemplar único.

Si quisiera arrancarse
la clavaré con un alfiler
en la muralla.

Debo domesticarla, aún no es mía.

Debo enseñarle
que la vida no es un juego
pero que puede ser una fiesta
si tan solo renunciara a sus alas.


MIÉRCOLES EN LA TARDE
Me llamó desde su trabajo para decirme que iba a llegar mas tarde; que por favor la esperara; que tenía pánico de perderme; que me extrañaba y amaba con locura... Yo la tranquilicé como pude y fui a buscarla a su oficina. Sonrió cuando me vió aparecer y se apresuró a abrazarme efusivamente. Estaba agitada y nerviosa y me sugirió salir a caminar por la ciudad.
"Te he extrañado tanto todo el día, embrujada por ti. No he podido concentrarme ni hablar con mis colegas. Él me llamó varias veces hoy para invitarme a comer...."

Esa cosa tabú, "El", me descompuso."El" era su marido. No nos atrevíamos a llamarlo por su nombre y por eso ese pobre hombre había adquirido una dimensión extraordinaria en nuestras vidas. Era un fantasma que nos espiaba escondido tras las cabinas telefónicas o desde los taxis.

Se fue tranquilizando. Esta ciudad amada por mi nos cuidaba y arrullaba. Protegía nuestro amor y nos tendía la mano en momentos como ese. Cruzamos el puente y ya en la isla ella ya estaba bailando y cantando, eufórica y genial como siempre. Ya era de noche.
Pero yo presentía algo. Dos sombras oscuras cayeron violentamente sobre nosotros. Una me abofeteó y tiró la suelo y la otra la sujetó por el cuello y la besó y manoseó descaradamente. No dijeron una sola palabra pero rieron y desaparecieron en la oscuridad. Me puse de pié y la abracé. Sorprendentemente ella también estaba riendo.

MIÉRCOLES EN LA NOCHE
Ya en mi casa la consolé como pude. Como amante, como amigo y como padre. Estaba fuera de sí, llorando y riendo simultáneamente.
Cuando ya se calmó me abrazó muy fuerte y nos quedamos dormidos unas horas. Al despertar me dijo que estaba segura de que no había sido "El". Que él no tenía idea de nosotros dos.

MARTES
Corrió hacia mi por la calle llovida y de un sólo salto aterrizó en mis brazos.
"Dios mío cómo te he echado de menos, mi amor mi amor".
"Yo también! Estaremos soñando?"
"Soñemos entonces hasta la muerte"
"Si mi amor! Hasta la muerte!".

Lloramos de alegría ahí en la mitad de la calle. Ella comenzó a gritarle a las multitudes que me amaba. Las multitudes sonrieron con nosotros. El planeta entero sonreía. Éramos felices. Corrimos a mi casa locos de deseo y nos amamos el día entero.
Jamás había disfrutado tanto de una una mujer. Su apetito sexual era insaciable así como su ternura y al terminar el día estábamos exhaustos. Comenzó entonces una fiesta de comida y vino tinto y a las dos de la noche la llevé borracha a su casa. Divisé la figura de su marido en una ventana y me dolió el alma separarme de ella.

Antes de entrar a su casa me dijo que no me preocupara por el marido; que ya ni siquiera se tocaban.
Lo importante del martes fué que algo que excede los términos de la naturaleza nos había reunido en una orgía de placer y felicidad sin precedentes en nuestras vidas. Y todo esto en unas pocas horas.

LUNES
Iba caminando hacia mi casa al mediodía y divisé a la mujer más maravillosa del mundo caminando hacia mí. Había algo sobrenatural en sus ojos y su manera de caminar me produjo inmediatamente mucha ternura y una erección.
"Te mereces un abrazo y un beso, hombre lindo..."
Era como una adolescente y feroz cual mujer.
Y a los pocos segundos ya estábamos besándonos.
A los pocos minutos estábamos en mi cama haciendo el amor.
Y a las pocas horas estábamos enamorados profundamente, contándonos nuestras vidas y nuestros secretos más íntimos.
Este fue el milagro de ese lunes. Tenía que juntarse con su esposo y quedamos de juntarnos el martes.

Dos gaviotas volaron sobre mi riendo a carcajadas.





Ilustración de Maritza Álvarez
Villa Alemana, Chile




volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

 

sep

Aviso legal | Polí­tica de privacidad | Condiciones del servicio | Home

fin de la pagina