banner san fernando

 


 


Me gusta hablar, adoro escribir, pero sobre todas las cosas, quizás lo que más me guste es leer. Cuando era pequeña nunca faltó en mi carta a los Reyes Magos de Oriente un Superhumor, un cómic a lo bestia, de esos en los que Mortadelo y Fileón o Zipi y Zape hacían de las suyas. Y por lo tanto, tampoco faltó ese especial regalo cada 6 de enero. Lo agarraba entre mis manos con alegría e ilusión, con hambre de letras, de bocadillos redondos de papel colorido. Y leía y leía, sin parar, sorbiendo cada rincón de risas y aventuras. Hasta que me lo terminaba de leer ese mismo día. No era poca cosa…

Tanto me gustaban los gemelos tan idénticos como traviesos; el rubio y el moreno, los vástagos de Pantuflo Zapatilla, que un año los Reyes me trajeron sendos "Zapes" de trapo. Ahora los miro con nostalgia mientras escribo, ya que, aun hechos trizas, siguen presidiendo mi cuarto de adolescente entrada en años. Todavía guardo con nostalgia esos Superhumores que tantas alegrías me dieron, que tanto releí con mi linterna por las noches. Nunca los abandonaré, y si tengo hijos, algún día serán ellos los que le roben horas al sueño para compartir historias conmigo en diferente tiempo.

Luego me hice más mayor y sin darme cuenta cambié a Mortadelo por las aventuras de "Los cinco", que me esperaban en la biblioteca de mi barrio cada semana. Más aventuras para seguir llenando mi cabeza de pájaros aventureros junto al látigo de Indiana Jones, mi película favorita, simplemente por los buenos momentos que pasamos él y yo. De "Los cinco", a "La panda", y de "La Panda" a "La historia interminable", historia especial donde las haya.

Desde que tengo uso de razón leo, leo y releo. Es gracias a ese tumulto de letras que he sido parte de la familia Buendía, un espíritu en una casa, Scarlett O'hara sin testigo o arquitecto de una catedral de pilares de tierra medieval. Mi tripa lleva el nombre de una periodista regordeta apellidada Jones, veo a la Gioconda de otra manera, o La última cena… Soy reina, princesa, bruja o madre soltera. Soy yo y no soy nadie. Quizá todo sin ser nada. Ahora mismo soy la condesa de Barcelona, vivo en la edad media y busco desesperada un heredero que me prometa un futuro digno de mi codicia.

Sin leer no sabes escribir. Cada metáfora, cada comparación, cada personificación me ha enseñado algo nuevo. Mi mente vuela e imagino a la espera de que alguien sienta lo mismo cuando lea lo que en algún momento de hastío o desenfreno he escrito yo. Mientras tanto, sigo leyendo en el metro, tumbada en mi cama, en el parque de mi barrio junto a una botella de agua….

Puedo dejar de escribir, incluso me atrevería a intentar ser muda o callada, pero que nadie me pida que no lea, que no sueñe una vida entre letras.







volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

 

sep

Aviso legal | Polí­tica de privacidad | Condiciones del servicio | Home

fin de la pagina