banner san fernando

 claure 185


Hace un mes y medio, escribí una carta abierta al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, en la cual presentaba mis opiniones sobre la demanda marítima boliviana. Nuevamente tuve la oportunidad de ver, por la televisión y en la prensa, al presidente boliviano junto a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, reunidos en Lima, cuando ambos visitaron Perú para asistir a la proclamación presidencial de Ollanta Humala. El encuentro en si, no ofrece nada nuevo. Se ha decidido retomar la agenda de los 13 puntos. Chile, como siempre, con su eterna cantaleta de distraer el tema marítimo. En cambio Evo Morales y su Gobierno esperan que la oligarquía chilena haga un examen de conciencia justa y devuelva a Bolivia un corredor con soberanía hacia el Océano Pacífico. Desde ya, el fruto de la famosa agenda será un fracaso absoluto, porque para Chile la solución marítima boliviana es una ciencia ficción.

Sebastián Piñera, pinochetista altanero como todo su Gobierno, insiste en que se debe respetar el Tratado de Paz y Amistad de 1904. Sin embargo, Chile jamás ha respetado los acuerdos de ese tratado, y ha hecho flagrantes violaciones a las coordenadas establecidas en ese grosero pacto. Cada vez que un mandatario boliviano reclama una salida al mar, inmediatamente surge un maremoto en Chile. Sus cancilleres, parlamentarios y parte de su población empiezan a utilizar un lenguaje agresivo, creando así deslices mentales fuera de lugar. O bien, como en el caso de hoy, aseguran que el pueblo boliviano está descontento con Evo Morales, y pues el MAS trata de aglutinar al pueblo en torno al mar para ganar votos. Es decir, la oligarquía mamopcha ha inventado, durante 132 años, una serie de obstáculos para alargar el enclaustramiento de Bolivia. Y cuando, en sus entrañas, se siente con cargos de culpabilidad, amenaza con su Ejército. Y por si fuera poco su canciller, Alfredo Moreno, lo remata declarando con una verborrea de mal aliento que "Chile no debe nada a Bolivia, pero que está dispuesto a colaborar para que los bolivianos tengan un mejor acceso al mar". En cuanto leí esta declaración, me acordé del sabio proverbio: “la ignorancia es atrevida”. Y, efectivamente, el atrevimiento y la soberbia de Piñera, Moreno y de algunos parlamentarios chilenos se da en el grado más superlativo. El señor Moreno es, sin ningún género de dudas, limitado intelectualmente. Al igual que sus compinches, no conoce la verdadera historia de la Guerra del Pacífico, ya que sus compatriotas que han escrito la historia de Chile, le han hecho creer que "Bolivia nunca tuvo mar y, por lo tanto, Chile no debe nada a Bolivia".

Usurpar, según el diccionario de la lengua española, significa:
1) Apoderarse de un bien o derecho ajeno, generalmente por medios violentos.
2) Apoderarse de la dignidad, empleo u oficio de otro, y usarlos como si fueran propios.

Es precisamente en este sentido que Chile, con su política rapiña, ha anexado a su nación, por la fuerza, territorios bolivianos y peruanos ricos en materias primas.

Para recordarle al señor Moreno, a la oligarquía chilena y a toda persona que ha caído en un autismo intelectual, en este tema, me permito retroceder en el tiempo.

He aquí un fragmento del periódico paceño "El Comercio" del día viernes 28 de febrero de 1879. En sus titulares se lee: "Mejillones y Caracoles en poder del invasor, denunciamos ante el mundo el cobarde crimen. Bolivia acepta la Guerra sin provocarla", “Criminal ocupación del Litoral por las fuerzas chilenas”. Desde Antofagasta escribe el corresponsal de este periódico:

- Vivimos momentos de grave incertidumbre, ante la sorpresiva invasión de fuerzas chilenas, que a nombre de su gobierno han tomado posesión de este puerto, cometiendo toda clase de atropellos, pillajes y abusos con los nacionales. Doy detalles informativos de todo cuanto he visto y soy testigo:

El día de ayer, en las primeras horas de la mañana, aparecieron en la bahía, los barcos de guerra chilenos "Cochrane" y el "O'Higgins", al lado del "Blanco Encalada" que se hallaba surto desde días antes. La población quedó sorprendida ante el intenso fuego de artillería que desde los barcos hacían tronar sus cañones en una andanada de fuego que atemorizó a la población. Eran más o menos las ocho de la mañana, cuando se desprendieron de los barcos cantidades de soldados al mando de un coronel Sotomayor. Entre tanto, un tal Evaristo Soublete que habían llegado de Santiago junto con el Ejército de invasión, aleccionó a la rotería pronunciando un violento discurso, excitando más el ánimo prevenido de los rotos en contra de los bolivianos. La rotería se desbordó en los más punibles actos de vandalismo, secundada por los soldados invasores. Las puertas de las casas eran derribadas a culatazos. Tanto los rotos como los soldados se precipitaban atropellando las tiendas y almacenes dando cuenta de todo lo que encontraban a su paso, lanzando gritos de triunfo, ebrios de licor y de sangre saquearon y mataron a cuantos seres hallaron en su marcha, sin que los detuvieran ni los sollozos de los viejos ni el grito de los niños…

Así, el Ejército chileno sediento de botín y de sangre, usurpó el Litoral boliviano. Chile, al igual que Israel y con el apoyo ilimitado de Inglaterra, anexó a su territorio 400 km lineales de costa y 120 000 km² de territorios bolivianos ricos en minerales. Chuquicamata, la mina de cobre y oro a cielo abierto, se encuentra precisamente en uno de los territorios arrebatados a Bolivia. En la segunda mitad del siglo XVIII, gran parte del sustento económico chileno estaba basado en el guano y el salitre boliviano. Posteriormente el oro, la plata y principalmente el cobre, como en la actualidad, tiene un protagonismo muy importante en la economía chilena. Esas materias primas, también hurtadas al Estado boliviano, han servido de poderosa muleta, no para la clase obrera y el pueblo chileno, sino más bien para la oligarquía, las empresas multinacionales norteamericanas y para la modernización de su Ejército.

En junio de 1967, Israel arrebató cobardemente a Siria los Altos del Golán. Desde esa época el Estado de Israel, mediante tuberías, ha canalizado hacia los hogares domésticos buena parte del agua del Golán. Con esta operación, ha solucionado, en un 30 por ciento, el consumo de agua de su población. Chile quiere seguir el mismo ejemplo en la zona fronteriza con Bolivia, y permanentemente se empeña en desviar, a su favor, las aguas de los manantiales bolivianos para utilizar en su industria. Estos hechos van en contraposición a los pensamientos oscuros y desleales del señor Moreno. Chile ha ocasionado demasiado daño a Bolivia y, como consecuencia, le debe mucho a la hija predilecta de Simón Bolívar. Desgraciadamente el Estado chileno, defensor a ultranza de la pillería, la hipocresía y la mentira, ha pagado sus deudas con la soberbia de su Gobierno y la extrema prepotencia de su Ejército.

“Hay muchas cosas que podemos hacer juntos”, comentó Moreno. Evidentemente, Chile desea, a gritos, el gas boliviano y así satisfacer su demanda energética, pero también tiene los tentáculos tensados, listos para saquear las riquezas bolivianas. Por eso utiliza, a veces, frases empalagosas. Pero... ¿Quién puede confiar 100 por ciento en el enemigo? La credibilidad de los mandatarios chilenos se ha dilatado de tal manera que ahora anda por los suelos, y claro hay que tener mucho cuidado con ellos para no caer, una vez más, en la trampa.

Bolivia, ya no es la nación “ninguneada” de ayer. Avanza a su manera y con sus errores. Los cambios en el campo social son de gran anchura, y cada día que pasa se hace más evidente el deseo de volver a tener una senda soberana hacia las costas del Océano Pacífico. El proceso de cambio en las Fuerzas Armadas bolivianas, también apunta a un horizonte más real, más cercano al pueblo y con ciertas disposiciones afines a un socialismo del siglo XXI, cosa impensable en el pasado. El Ejército boliviano tiene que modernizar su armamento y toda su infraestructura para la seguridad de la Patria.

También es cierto que, en el pasado, la burguesía criolla y la oligarquía boliviana, junto a las dictaduras militares más sombrías que gobernaron el país, lo único que han hecho ha sido vaciar las arcas del Estado y llenar sus bolsillos con millones de dólares. Los documentos del burdo Tratado de Paz y Amistad de 1904 fueron concebidos como un secreto de Estado. Hoy en día el presidente, Evo Morales y su Gobierno, han creado una Comisión de Reivindicación Marítima, justamente para investigar y ventilar temas de este acuerdo, impuesto por Chile con las armas, que ha privado a Bolivia de su acceso al mar. Si los peritos en este asunto deciden llevar la demanda marítima boliviana a la Corte Internacional de La Haya, pues en hora buena.

No se puede hablar de una integración regional mientras existan asuntos pendientes entre naciones. En este sentido, siempre existirá la discordia diplomática o de otro tipo, porque Chile, con su política darwinista, ha clavado espinas en tierras ajenas. Y lo peor de todo: ha creado un Estado israelita en el Cono Sur de América Latina.







volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

 

sep

Aviso legal | Polí­tica de privacidad | Condiciones del servicio | Home

fin de la pagina