Rincón de la Poesía 

Mario Meléndez
Talca (Chile)






HAN VUELTO LOS TAMBORES

a Nelson Mandela



Hay que ayudar a Tarzán a reconstruir la selva
Los animales también aportarán lo suyo
y un día no muy lejano veremos al mono feliz
colgado del árbol más hermoso
como en las tardes inolvidables del cine
y las revistas animadas

Qué tiempos aquéllos
Los elefantes estaban seguros que vivirían cien años
y el cocodrilo soñaba con ser el malo de la película

Pero el hombre llegó con una industria bajo el brazo
llegó derribando montañas, llegó a silenciar las cascadas
a derramar esquirlas y muerte al paraíso sagrado
de las moscas
avanzó con su tenaza cortando, hiriendo, acorralando
se abrió paso entre el follaje dejando la suave marca
del acero
y la sonrisa de la pólvora, hizo camino de las flores
se aprovechó de la semilla, de la piedra, de la rama
rapó la mejilla del indio e instaló su reino aguas arriba
donde la luna de vez en cuando bajaba a beber
y a conversar con las cenizas

Todo se convirtió en ciudad o campo ajeno
todo se lo llevó el cemento

Y aparecieron razas nuevas y nuevas enfermedades
nuevas miserias que venían de rincones poderosos
con mucha sangre y páginas de odio
con muchos rifles y cadenas recién pintadas
Tarzán entonces trató de hablar y fue acusado de herejía
y declarado enemigo de Su Majestad y de los piojos
de La Corona

A Jane le sucedió algo parecido y debió correr
a casa de su madre
y esconderse bajo la cama para no ser encontrada

Del grueso de los animales nunca más se supo

Cuentan las malas lenguas como la fiera luchó en vano
durante siglos
y los pocos ejemplares sobrevivientes
tuvieron que huir muy lejos y así evitar el exterminio

El resto no corrió la misma suerte
cayeron en la trampa del marfil y del colmillo traicionero

Por otro lado el negro cambió de color
y fue más claro hasta hacerse irreconocible

Otros se mantuvieron intactos
pero el destino los durmió en un sueño amargo
los sedujo en una feria de alacranes
y acabó por retorcerse en cada uno de sus labios

Al tigre se le cayeron las muelas, el agua pensó
en envejecer
la víbora nadó en su propio veneno
el ciervo y la polilla sólo deseaban la muerte

Pero una noche un grito sacudió la selva
se propagó hasta confundir la tierra
hasta pelar las tripas del más crudo de los chacales

Era Tarzán quien regresaba
Tarzán desde la liana de los años

Tarzán entre las canas de una jaula, venía para quedarse
venía cuchillo en mano a liberar las ataduras
a castigar los torsos blancos

Y ellos tuvieron que retroceder
tuvieron que tragarse sus propias pisadas
tuvieron que guardar sus trofeos
sus pieles, sus fotografías
mientras el cielo contemplaba emocionado
y una canción se derramaba en la niebla

"Sonríe, niña, y oye los tambores
porque el sonido de mi llama ensangrentada
está más verde y más vivo que nunca
sonríe, niña, sonríe
porque he sembrado en el huerto de mi alma
tu voz morena que florecerá por siempre"










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