• Juan R. Mena



    PENSAMIENTOS (43)

    por Juan R. Mena


841. La moneda de la vida: el anverso es la ignorancia; el reverso, la experiencia. Moneda con la que solamente podemos comprar un saber doloroso.

842. El hombre va al amor en un corcel ataviado y la mujer le espera ante su rueca tejiendo ilusión. Un día el caballo da una coz a la rueca. O bien la rueca sirve de tropiezo y caída al caballo.

843. Los dos grandes males de la vida: la ignorancia y la muerte. El segundo de los males acaba con el primero, pero eso no es nada consolador mientras estamos vivos.

844. Cuando las masas se apoderan de los héroes, los genios y los santos, los ponen tan altos, que éstos sienten vértigo en la altura de su fama.

845. Solamente son válidos los sueños navegables, esos que llegan a la desembocadura de un proyecto con el viento de la esperanza a su favor.

846. Manirrota con unos y avara con otros, la Fortuna quiere imitar tanto la exuberancia como la esterilidad de la naturaleza y no hace otra cosa que separar a infelices y afortunados. Pero le aventajará siempre la Naturaleza, que, al final, los iguala en la muerte.

847. La fe es la contraseña para entrar en el fortín de Dios.

848. Se corrige el exceso de astucia. Se lamenta el exceso de confianza.

849. El río de la memoria tiene lamentables recovecos de olvido, que otras veces son remansos deliciosos para quien quiere despistarse de sus malos recuerdos.

850. Corremos hacia el futuro perseguidos por el pasado, incapaces de tender un puente con el ahora mismo sobre el río del tiempo.

851. Por la escalera de incendios de la imaginación se escapa secretamente el razonamiento huyendo del fuego devastador de su silenciado desencanto con la lógica.

852. Mirar el infinito nos empequeñece, pero también nos reta a ennoblecer nuestra pequeñez.

853. La angustia se acerca a nosotros; oímos sus pasos pero no sabemos por dónde viene.

854. La duda nos hace funámbulos sobre una cuerda en la que no avanzamos ni retrocedemos.

855. Arrepentirse por un error cometido es como si se quisiera volver a cruzar un puente que ya ha desmontado el Tiempo para que sigamos adelante cruzando otros.

856. Seríamos felices si se pudiese olvidar los pesares como, en ocasiones, se puede olvidar a los enemigos.

857. Tu sonrisa fue garfio que me hizo abordaje, tu mirada, qué red de gladiadora, y tus pestañas hoy me envuelven irrompibles.

858. Quien no espera nada de los hombres ni del cielo, es como un náufrago convencido de que no llegará a la noche, pero, mientras tanto, contempla serenamente el último ocaso sin que por ello se debilite su asombro ante el hecho de vivir.

859. Ser libre es no dejar de mirarse al espejo al que estamos obligados a mirarnos, aunque a veces no nos gustemos.

860. Felicidad que aumenta con la felicidad de lo que se ama: velero cuyo velamen se hincha con viento favorable y puede navegar sin ayuda del motor.

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio