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    Biografías

    José Hernández

    por Francisco Arias Solís



 
LA VOZ DE LA POESÍA GAUCHESCA

“Yo he conocido cantores
que era un gusto escuchar;
mas no quieren opinar
y se divierten cantando;
pero yo canto opinando,
que es mi modo de cantar.”
José Hernández


jose hernandezEl gaucho es un producto de las amplias pampas y los caballos abundantes; representa la libertad en contacto con la naturaleza; es fuerte, vital, individualista, hábil en las tareas ganaderas, buen jinete y por lo mismo poco sedentario. Sarmiento exagera cuando cuenta que “trota, compra y vende a caballo, bebe, come, duerme y sueña a caballo”. De carácter noble y hospitalario, muchas veces el sistema le obliga a convertirse en fugitivo.

“La poesía gauchesca –decía Borges- es uno de los acontecimientos más singulares que la historia de la literatura registra”. La poesía gauchesca supone un protagonista cantor-gaucho, que maneja un lenguaje diferente al urbano, que intenta mostrar el habla del gaucho y expresar sus sentimientos, sus quejas y que opina de la realidad. Pero el gaucho se muestra pesimista, ya que nada le enseña tanto como “el sufrir y el llorar”, y fatalista, sabe que su condición de gaucho no le sirve como presentación eficaz en sociedad. “Si uno aguanta es gaucho bruto; / si no aguanta es gaucho malo”.

José Hernández Pueyrredón nace en el caserío de Perdriel, a diez leguas de Buenos Aires, el 10 de noviembre de 1834. Su infancia resulta dura, pues perteneciendo a una familia de dinero, conoce la penuria de los pobres. El y su hermano se alistan en el ejército. Las primeras luchas del poeta como soldado, las libra al lado de los porteños y en contra de los federales . Cuando se funda el partido “Federal Reformista”, José Hernández se adhiere al mismo. Alrededor de 1858 entra en la masonería. Al año siguiente es designado taquígrafo del Senado Nacional de Panamá., capital de la Confederación. En 1863, se casa con Carolina González del Solar. En ese mismo año aparece su primer libro Rasgos biográficos del General D. Ángel Peñalosa, como consecuencia del asesinato del mismo.

En 1867 Hernández pasa a residir en Corrientes y dirige El Eco de Corrientes, en el que sigue defendiendo las posturas federalistas. También da clase de Gramática, en la Escuela de “San Agustín”. En 1868 llega a Rosario y colabora en el periódico La Capital combatiendo a Sarmiento. En noviembre de ese año se marcha a Buenos Aires. Ya es presidente Sarmiento. Junto con otros compañeros, crea el diario El Río de la Plata, que sale en agosto de 1969. Desde abril de 1871 a principios de 1872 vive exiliado en Brasil. A su vuelta, publica el poema El gaucho Martín Fierro que logra un éxito sin precedentes. Con este poema, el gaucho no sólo se convirtió en un mito literario y entró en la leyenda, sino que su figura adquirió universalidad como símbolo ejemplar del pobre aventurero que acaba al margen de la ley. Empezó a divulgarse en pliegos sueltos por pulperías, ranchos y fortines de las pampas, y llegó a ser objeto de comercio y cambio con artículos alimenticios. A su enorme popularidad contribuía su facilidad métrica (verso octosílabo sencillo y fluido en sextillas, redondillas y romance).

En 1873, Hernández se instala en Montevideo, pues han puesto precio a su cabeza, donde permanece hasta enero del 1875, colabora en La Patria. En 1879 aparece La vuelta de Martín Fierro, y en el mismo año se incorpora a la Cámara de la Provincia de Buenos Aires. Dos años más tarde publica su Instrucción del Estanciero. En 1882 resulta elegido Senador hasta 1885 en que es reelegido. Legisla en defensa constante de los humildes, sobre todo de los que trabajan en el campo, puede considerársele precursor de las enseñanzas técnicas y normales, de Artes y Oficios. José Hernández muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires) el 21 de octubre de 1866. Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires... Buenos Aires...”.

El gaucho Martín Fierro se completa con La vuelta de Martín Fierro (1879). Más tarde, las dos partes se unen con el título simplificado de Martín Fierro. En cuanto que aparece esta obra, el éxito es rotundo. Tan importante es la acogida, que salen a la venta ediciones fraudulentas en vida del autor, y éste debe querellarse. El Martín Fierro, como otras obras de José Hernández revela una comprometida defensa del gaucho. No obstante la intensa repercusión popular de Martín Fierro, pasaron algunos años `para que se reconociera su auténtico valor dentro de la literatura. Unamuno, en 894. afirmaba su calidad, manifestando asimismo: “Martín Fierro es, de todo lo hispanoamericano que conozco lo más hondamente español”. Y los argentinos –Lugones, Martínez Estrada, Alberto M. Oteiza, etc.-, con minuciosos y profundos estudios han proclamado sus preclaros valores.

Para muchos estudiosos, este es el poema nacional argentino. Una voz marginada canta pidiendo justicia, trabajo, paz, quizá por primera vez en el continente americano. Sin embargo, este Fierro y todos los Fierros del mundo continúan clamando, por eso la obra trasciende nacionalidades y fronteras, por eso ha sido tantas veces traducida y mantiene su vigencia.

Y como dice Martín Fierro: “Más que yo y cuantos me oigan, / más que las cosas que tratan, / más que los que ellos relatan, / mis cantos han de durar”.

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