• Juan R. Mena



    PENSAMIENTOS (45)

    por Juan R. Mena


881. La erudición es la medida del conocimiento; la valentía, la del carácter; la solvencia, la de la personalidad, y la humildad, la de nuestras limitaciones.

882. El aforismo, ayudándose de una bordadora llamada Metáfora, convierte un simple tejido en un pañuelo con hilazas de oro.

883. La vida es un mercado de mentiras cuyo último negocio, la muerte, es, tal vez, el único que carece de trampa.

884. La eficacia del teatro de la vida no depende sólo de que los actores se tomen en serio su papel, sino de que también se crean que son lo que representan.

885. Como a la larga los recuerdos son la verdadera riqueza que tenemos, es triste que haya en ella monedas falsas de lo que aparentábamos y lo que fuimos realmente.

886. Sólo el que no le queda otra carta en la vida que la tortura, le abre la puerta a la muerte, mientras todo el mundo se la cierra e, incluso, le pone trancas inútilmente.

887. Sólo asumimos el sufrimiento cuando tememos que lo sufran los que amamos.

888. El alma noble y fuerte tiene un ancla que la fija a la vida y que le libra de las zozobras que zarandean a las almas míseras y débiles.

889. Todos los sistemas filosóficos y todas las teorías científicas no caen en la cuenta de que son vagones de mercancías de la vida arrastrados por la máquina ingenua de la ilusión y el anhelo de supervivencia.

890. La mentira es el taparrabos con que la vida cubre su indefensión ante la evidencia de los hechos.

891. Nuestra resistencia es el cimiento desconocido donde se asienta el edificio de nuestras más poderosas razones.

892. La pereza mental sestea en los sentidos como el ebrio va de una esquina a otra cantando siempre el mismo retazo de canción.

893. Todo pasa y nada queda, menos la pregunta de que a dónde va a parar lo que pasa y se va sin retorno.

894. Ni siquiera los más inteligentes están fuera de las redes del azar, pero ellos cuidan de no enredarse en sus mallas.

895. Dos clases de soñadores: los que navegan sin consultar antes el tiempo en la mar y los que saben de antemano que tienen los vientos a su favor.

896. Hay una fuerza interior desconocida que nos ayuda en momentos difíciles, como la limosna que desde una mano anónima cae en la gorra de un mendigo.

897. El desagradecido es como el ladrón que se sirve de la luz de la luna, pero no alza los ojos a ella como para celebrar lo que ha robado.

898 Se quiere ignorar a Dios como el que vive dentro de la cueva de una isla y olvida que está rodeado por el mar.

899. El terremoto del amor no deja en pie nada más que la fábrica de los sueños.

900. Calla, observa, piensa. No olvides que la palabra, los ojos y las ideas son obstáculos para llegar a la sabiduría.


FIN DE LOS PENSAMIENTOS SOBRE LA VIDA, EL AMOR Y LA MUERTE

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio