• Javier Claure

    Pentagrama de Letras

    El pensamiento político de Olof Palme

    por Javier Claure Covarrubias


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Tumba de Olof Palme en el cementerio de Adolf Fredrik (Estocolmo).

 
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Palme desfilando, en contra de los bombardeos de Estados Unidos a Hanoi, junto al embajador del entonces Vietnam del Norte.



Olof Palme nació en Estocolmo, en el seno de una familia burguesa, el 30 de enero de 1927. Su padre fue director de una empresa de seguros y su madre provenía de una familia noble alemana-lituana. Apenas alcanzaba los siete años, cuando su progenitor murió después de un ataque de asma. Salió bachiller del prestigioso colegio internado de Sigtuna. Y luego de hacer el servicio militar viajó a Estados Unidos, por un año, en donde estudió economía y ciencias políticas en Kenyon College (Ohio). Una vez concluidos estos estudios anduvo de mochilero, varios meses, primero por diferentes ciudades de Estados Unidos, México y luego por varios países europeos. Posteriormente hizo un largo viaje por Asia y observó, con sus propios ojos, la pobreza del Tercer Mundo. En el país del Norte percibió la gran brecha entre pobres y ricos, el racismo ante la gente de color y la prepotencia norteamericana. Cargado con todas esas experiencias en su universo de humanista, y paralelamente a sus estudios universitarios en Derecho, se inscribió al grupo estudiantil socialdemócrata. Su talento visionario, sus discursos y su capacidad de plantear las desventajas de los estudiantes, le llevaron a convertirse en el líder del movimiento estudiantil socialista. En 1953 ingresa al Partido Social Demócrata invitado por, el entonces Primer Ministro, Tage Erlander. A partir de esta fecha ocupa importantes cargos en el gobierno de la socialdemocracia.

La “troika” europea socialdemócrata formada por Olof Palme, el austríaco Bruno Kriesky y el alemán Willy Brandt sería la encargada de inspirar y fortalecer a los gobiernos socialdemócratas del continente. Además de oponerse a la política de la Guerra Fría. Es decir, al enfrentamiento de bloques. En una carta enviada justamente a Kriesky y Brandt, el líder sueco escribe: “... tenemos que especificar las tareas de la socialdemocracia. Si no logramos hacerlo, nuestras sociedades perderán esta alternativa ideológica. Los valores fundamentales de nuestra ideología, nos obliga a estar al lado de los oprimidos”.

Al lema de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, le dio un sentido real. Para él la libertad de las personas radicaba en la solidaridad y en diferentes logros sociales. Decía que las personas son libres en el momento que desaparecen las desigualdades y la explotación del hombre por el hombre. Jamás habló de la libertad convertida en libertinaje, en donde los individuos actúan con egoísmo y se dedican a sobar fortunas. Estos pensamientos fueron un dolor de cabeza para la clase burguesa y una flecha acertada hacia el capitalismo salvaje. La cesantía, la diferencia en las clases sociales y en los ingresos de la población sueca, eran temas de prioridad en su agenda. En un discurso pronunciado en el centro de Estocolmo, se refirió a los salarios de la siguiente manera: “El país se ha enriquecido y el estándar de la población ha aumentado, pero eso no quiere decir que la diferencia de sueldos ha desaparecido”.

Gran porcentaje de las mujeres carecían de trabajo, algunos segmentos de la población estaban relegados a un nivel de vida “no aceptable” y la educación era asimétrica. El gobierno socialdemócrata, con Olof Palme a la cabeza, trazó nuevos senderos para lograr una igualdad equitativa, a pesar de la diferencia entre los seres humanos. Se realizaron reformas educativas de largo alcance. Se hicieron cambios, en favor del pueblo, en el sistema de salud y de vivienda. Se introdujo el subsidio familiar de vivienda y el subsidio para los niños. Los obreros, las mujeres, los jubilados y minusválidos fueron incluidos en políticas populares más justas. Una de las consignas principales de Palme era: “trabajo para todos”. Así se creó la fraternidad y, de esta manera, se sentaron las bases para el modelo sueco de bienestar.

Palme jamás fue comunista, criticaba severamente las dictaduras tanto de izquierda como de derecha. Así lo expresó en el parlamento: “Los estados comunistas carecen de una asistencia política y social necesaria para el desarrollo de un sistema social. El poder absoluto de un Estado policial, no es ninguna garantía para la tranquilidad y el orden de una sociedad, menos aun para el crecimiento económico. Al contrario, es un riesgo de seguridad en el orden nacional e internacional”.

Sin embargo, Palme mantuvo contacto con Moscú y otros países de Europa del Este, a excepción de la ex Checoslovaquia, a cuyos dirigentes los tildó de “criaturas de la dictadura”. Apoyó al pueblo español en su lucha contra la dictadura de Franco. Un día de verano, salió a la calle con una hucha para recolectar dinero. Llevaba en el pecho un letrero que decía: “Para la libertad de España”. Este acto de solidaridad con las clases oprimidas de España, molestó muchísimo a la derecha española. Fue defensor de la neutralidad, aunque a decir verdad tal neutralidad sueca nunca existió. A veces da la impresión de que el propio Palme dudaba de una “neutralidad plena en todo el sentido de la palabra”. Según Pierre Schori, cuadro político socialdemócrata que estuvo cerca de Palme, cuenta que al retorno de Palme y otros socialdemócratas de África en 1977, el líder sueco presentó un documento ante socialistas internacionales. En ese documento hacía alusión a la lucha armada, mencionaba el significado de los bloqueos económicos y cuestionaba la actitud de la Europa blanca ante África.

Palme jugó un papel muy importante en el escenario político internacional. Suecia, a pesar de ser un país pequeño, se situó en un buen puesto a escala mundial; primero por su modelo de bienestar y después por su solidaridad con los países que atravesaban grandes injusticias sociales. Luchó contra las dictaduras latinoamericanas y abrió las puertas de Suecia a los refugiados políticos. Apoyó a los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. Y decía: “Es imposible mantener una posición neutral respecto a las luchas en África. Entre los explotados y explotadores no hay un sector neutro. Se tienen que tomar medidas para acabar con el sistema de explotación que es una amenaza para la Paz mundial”. Su voluntad para lograr este objetivo, lo manifestó aumentando la ayuda económica sueca para los grupos africanos de liberación tales como: MPLA de Angola, FRELIMO de Mozambique, PAIGC de Guinea Bissau y Cabo Verde, SWAPO de Namibia, ZANU de Zimbabwe, TANU de Tanzania y CNA de Sudáfrica. Luchó duramente contra el apartheid sudafricano.

Suecia fue uno de los primeros países en Europa que tomó contacto con el Congreso Nacional Africano, invitándole a su presidente, Oliver Tambo, a Estocolmo en 1962. El discurso de Palme, del 1 de mayo de 1964, está dedicado, en gran parte, a los problemas que ocasionaba el apartheid sudafricano. Palme empezó a figurar en todos los periódicos del mundo como gran defensor de África. También ayudó a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), a Fidel Castro y a otros países latinoamericanos. Cuba fue uno de los primeros países que recibió ayuda económica sueca. Organizó foros para lograr la Paz y el desarme mundial. El documento histórico más conocido lleva justamente su apellido. La “Comisión Palme” fue un informe unánime basado en reflexiones de los países del Este y Oeste. Se presentó, como “Seguridad Común”, ante las Naciones Unidas, y llamaba a las potencias para llevar a cabo un trabajo en común destinado a lograr la desnuclearización. La industria armamentista de los Estados Unidos, no podía aceptar a este hombre con ideas contrarias a sus planes económicos. Palme estaba bajo la mira de la potencia del Norte.

Otro acontecimiento de su vida política que lo llevó a la lista negra de los Estados Unidos; fue cuando en 1968 desfiló en Estocolmo, una tarde de invierno y con una tea en la mano, junto al embajador del entonces Vietnam del Norte. Fue un acto de protesta, bien marcado, en contra de los bombardeos norteamericanos a Hanoi. Palme dio un sermón duro contra el imperialismo yankee, abusador de todos los tiempos: “Hay que llamar las cosas por su nombre. Lo que ocurre ahora en Vietnam es una forma de tortura. Los bombardeos a Hanoi son crueles, y se asocian con Guernica, Orandour, Babij Jar, Katyn, Lidice, Sharpeville y Treblinka. La violencia ha triunfado, pero el mundo repudia a los responsable. Ahora se puede añadir un nombre más a la lista de crímenes en contra de la humanidad: Hanoi”.

La ultra derecha sueca consideraba que Palme era un traidor a su origen de clase burguesa, y que se había esmerado en dar ayuda económica a terroristas y comunistas. Por eso nunca pudieron superar ese rencor hacia él. Su gran humanismo fue mal visto por las fuerzas reaccionarias de Suecia y del mundo entero. Su retórica era a veces mordaz, causando risas en el público. Y sus contactos con líderes de los países del llamado Tercer Mundo, fueron algunos detonantes para campañas de odio hacia su persona. Muchos enemigos mostraron su desprecio hacia Palme, y lo atacaron no solamente en lo político, sino también en plano personal. Para citar algunos ejemplos: El diario “La hoja sueca del día” (Svenska Dagbladet) de 1976 contiene un artículo, en el cual se ridiculiza a Palme como “el africano de honor”. La ultra derecha sueca pensaba que Palme estaba abriendo el camino para una invasión soviética a Suecia. El actual Ministro de Relaciones Exteriores del Partido Conservador, Carl Bildt, dijo en 1982: “los infames abrazos de Palme con los tanques soviéticos...”. Otro agrio derechista conservador que no miraba más allá de sus narices fue Gunnar Hökmark, quien decía: “Los contactos internacionales de Palme son una orgía de mal juicio y está llevando adelante la peor política. Las negociaciones sobre la Paz entre Este y Occidente no se mejoraran si Olof Palme, en su desesperación, quiere mostrarse como una personalidad internacional”. Ha habido gente que acusó a Palme de ser adicto a las drogas, de ser un demente y un esquizofrénico. Es decir, se dieron falsos rumores de toda índole. Pero de una cosa debemos estar seguros: Olof Palme, por todo lo mencionado anteriormente, tenía muchos enemigos.

Así cayó la noche más triste y fría en Estocolmo. El 28 de febrero de 1986, un viernes de invierno, Palme fue abatido a tiros en la esquina Tunnelgatan y Sveavägen, en el centro de Estocolmo. Según la policía el primer disparo se efectuó a las 23:21. Olof Palme fue declarado muerto el sábado primero de marzo a las 00:06. Se han barajado muchas teorías sobre los posibles autores del atentado. Las hipótesis más sorprendentes involucran a policías con vínculos con la CIA, al Partido Comunista Kurdo (PKK), a la DINA de Chile y a la policía secreta de Sudáfrica. Lo cierto es que la policía sueca, ha cometido varios errores en su investigación para capturar al asesino. El crimen cometido contra el líder sueco, es un crimen contra los Derechos Humanos de todo el mundo. Olof Palme, ángel de carne y hueso en la Tierra, ha sido enterrado en un ataúd blanco en el cementerio Adolf Fredrik, no muy lejos del lugar donde le asesinaron. Y aunque no se conoce al autor material del hecho, el espíritu de este socialdemócrata está con nosotros. Su humanismo, sus pensamientos y su universalismo siguen vigentes en un mundo cada vez más peligroso.

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