• Alfonso Estudillo

    La Voz de Arena y Cal

    La señora Fulana de Tal

    por Alfonso Estudillo


Pienso que cuando la situación económica de una familia se deteriora por causas externas, es lógico y normal que todos los componentes de la misma se aprieten el cinturón y adecúen sus gastos a los de la nueva situación. Menores ingresos implica que haya que renunciar a determinados gastos, en principio los más superfluos, pero, si las circunstancias fueran más graves y así lo exigieran, hasta otros que podrían considerarse como necesarios e imprescindibles para una vida normal.

Hasta aquí es comprensible. Lo aceptaríamos sin más, y hasta miraríamos con admiración y respeto a quien se sacrifica y pone voluntad y esfuerzos en que todo vaya lo mejor posible. Pero, distinto sería si estos recortes económicos viniesen impuestos porque el pater familiae se ha liado con una fulana de alto standing que sólo requiere dineros y más dineros.

¿Se podría comparar tal situación con la que está ocurriendo en esta familia que se llama España?

Naturalmente. Es exactamente lo que está pasando. Y podemos afirmar que justamente por la segunda causa. Y es que la señora suripanta de lujo, doña Fulana de Tal, con sus lánguidas poses y exquisitos modales anglo americanos, ya se nos coló por estos lares hace unos años engañando a todos los santos varones -Gobierno, Banca y altas Finanzas-, poniéndole pelo en la mano y llevándose ahorros y caudales de todo cuanto se le puso a tiro. Y cuando el fruto de la coyunda ya no se pudo ocultar más, los prohombres de nuestra patria y de las demás patrias, amohinados y con las cabezas gachas, incapaces de aceptar su culpa en tal mal lance, decidieron borrar el pecado de sus conciencias, no recordarlo ni mencionarlo jamás por su nombre e ignorarlo por completo. Y a lo que nació de tan infame monipodio le llamaron "Crisis"...

Pero la señora pendona de lujo, hetaira sobrada de talento e insaciable de ambición, no satisfecha con lo obtenido y convencida de que, aprovechando la ocasión, podría dejar sentadas unas bases para que en lo sucesivo sus proyectos les fueran más rentables -y fáciles de ejecutar-, dirigió de nuevo sus pícaras miradas a los próceres patrios que, cual padres amantísimos, construían los cimientos de la nueva Europa.

Era imposible decir que no a aquella sonriente beldad capaz de subyugar hasta a los mismísimos dioses cuando, con insinuante mohín, dejaba resbalar las sedas de su túnica y mostraba las curvas de sus exuberantes nalgas. Y así de solemne se nos coló de nuevo la conspicua y disoluta señora.

Y fue entonces cuando, como en el lienzo de Tiziano, como si un enfurecido y libidinoso dios Zeus convertido en toro la llevara a sus espaldas hasta la cómplice sombra del plátano de Creta, comenzaron a extenderse las negras sombras de la precariedad y el doloroso estigma de las imposiciones por las vírgenes carnes de la naciente moza Europa. Y el sincolor de la desesperanza, inédito hasta entonces en los sueños de los pueblos, se derramó sobre el tiempo para quedar convertido en el ahora y el después, en el hoy y el mañana.

Mientras tanto, acomodada en su moderno templo de Astarté, la señora meretriz de lujo, furcia de rango y alcurnia, con Código de Hammurabi escrito con su propia mano, ramera de más clase que Friné o Tais, que Leontion o Aspasia y que todas las meretrices del mundo desde el comienzo de los tiempos, sonríe satisfecha ante su espejo sabiendo que lo tiene todo atado y bien atado, bien encoñados a los julays y dejado claras las directrices para que en lo sucesivo los caudales afloren a sus arcas en mayor medida y sin tonteos, desvíos o entretenimientos por los caminos...

Sí, tendríamos que hablar de los nuevos vástagos, del fruto de tan apasionado amor... Tendríamos que hablar de recortes, en la sanidad, en la educación, en sueldos de funcionarios y empleados públicos, en prestaciones, en todos los servicios sociales... Y de subidas de la luz, del gas, del agua, del tabaco, de la gasolina, de los transportes, de los impuestos, y etc., etc., etc., pero ¿para qué? ¿Acaso no saben que mientras nuestros amantísimos paters familiaes sigan liados con esa señora la cosa no tiene arreglo? ¿Acaso no saben que esa tía es insaciable de chichi y bolsa y arrastra con todos los dineros que entren por las puertas?

No quiero fastidiarles el día, pero, mucho me temo que lo visto hasta ahora va a quedar en poco si lo comparamos con lo que viene. Ya ha avisado el Doctor Recortes que se va a llevar tijeras en mano todo el verano. Recortes, subidas, inflación y más paro... ¿Qué quieren que les diga?

No sé en qué va a quedar la cosa, pero, en mi opinión, y aunque lo que sucede es justo lo mismo que ha sucedido siempre, las circunstancias han variado extraordinariamente y la gente -el pueblo- del mundo occidental -que cada día lo integran más países- ya no son las que eran en pasadas generaciones. Forzoso es pensar en que algo tiene que suceder, algo que retornará a la sociedad toda a su lógica, connatural e irrenunciable línea de progreso. La pájara de la que hablamos más arriba, como el Urano al que Cronos cortó los genitales, se tiene que llevar su buen recorte de alas y salir pitando para no volver jamás a incordiar a las familias. Estoy convencido de que en algún lugar, el hijo de Gea -la Tierra- y de Urano -el Cielo-, el titán Cronos, afila su hoz para cumplir su ineludible destino de castrar para siempre a tan jodida y jodedora pájara.

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