• Dean Simpson

    Letras en el horizonte

    El mejor libro de amor: Amadís de Gaula

    por Dean Simpson (Boston)


Es la columna vertebral de Don Quijote. Es el libro de caballerías mas famosa de España. Es el superlativo del género. Es Superman sin la kryptonita. Es Amadís de Gaula.

El impulso central de este libro (1508) es el amor entre la pareja central. La relación entre Amadís y Oriana nace en la juventud de los dos. Una pelea, en la cual Amadís sale el ganador, muestra que él está preparado para la orden de la caballería. La Tregua de Dios, la parte del código de la caballería, a la que Amadís por el resto de su vida se tiene que ceñir, le une a Oriana. Una vez que Amadís se declara su servidor, el amor entre ellos está presentado como algo impenetrable y eterno: “...y este amor turó quanto ellos turaron, que assí como él amava assí amava ella a él, en tal guisa que una hora nunca de amar se dexaron.” Este amor crece con cada aventura de Amadís, porque hay una relación directa entre el éxito de las armas y la fortaleza del amor. Como aspirante a los valores del amor, la fidelidad y el heroísmo, Amadís enfoca la espiritualidad de sus esfuerzos en Oriana, lo cual es característica de la tipología del caballero andante.

Siendo leal al tratado caballeresco, Amadís también se luce como el más leal amante y el que más amor tiene a su dama. Cuando jura lealtad a la Orden se hace consciente de la necesidad de ser, no sólo el mejor en el combate, sino el que mejor ama. No está retratado con los atributos de un ser humano. No tiene apenas celos, no vacila ante la muerte, y parece no tener interés sexual. Su razonamiento se encuentra en el hecho de que todo esto se interpretaría como una debilidad de su parte. Él vive la vida de un “ermitaño amatorio”. Los otros personajes, sin embargo, están presentados como promiscuos, lo que les da un carácter humano. Las descripciones de los escarceos amorosos que tienen los personajes secundarios muestran la falta de interés sexual de Amadís. Estas descripciones durante el libro hacen que el amor de Amadís se destaque entre los demás, porque sirven para mostrar que él en ningún momento está interesado en otra mujer.

Amadís logra unirse con Oriana antes de casarse con ella (aunque contrajeron matrimonio de forma clandestina), pero sólo después de haber merecido y ganado su amor por la serie de aventuras que “sufre” en nombre de ella. Sus convicciones son programadas, porque están basadas, palabra por palabra, en el código del amor cortés. No titubea nunca y su confianza en el éxito de las reglas le da el resultado lógicamente logrado: el amor de Oriana. Para Amadís el acto sexual no es la meta final. Su unión sirve para intensificar lo que ya existe entre ellos. Como prototipo del amante perfecto no se le esperaría otra salida. Hay una serie de “pruebas” de amor que afirman que el amor entre Oriana y Amadís no tiene par: el Arco de los Leal Amadores, la Cámara Defendida y la prueba de la espada y del tocado. Amadís no muestra señal de duda; es el amante perfecto.

El concepto del amor de Amadís como “ahumano” no es, a mi parecer, mal acertado. Se confía demasiado en el código cortés, en los conceptos del honor y de la virtud, y su comportamiento con Oriana es mecánicamente organizado; no corresponde a los altos y bajos de una pareja normal. Esta relación maquinaria de Amadís existe con todas las mujeres en el libro. Por un lado debemos reconocer el amparo que el héroe les da a las mujeres: rescata, impide violaciones, recobra tierras y resuelve conflictos, pero por otro lado no reconoce más dimensión que la de la cortesana, y siempre se relaciona con ellas de esta manera cortés y formal. Como él es el prototipo del amante cortés, es más absolutista que humano. Toda emoción necesita atenerse a sus fines cortesanos. Si Amadís se muestra compasivo y sentimental es porque está pensando en Oriana: “Y así estando, trayendo a su memoria los vicios y plazeres [que] en aquella tierra oviera en presencia de su señora... cayendo de sus ojos en mucha abundancia las lágrimas.” La mera mención de su señora lo debilita: “Y él acordó sospirando muy fuertemente, y tenía la faz toda mojada de lágrimas”. Cuando Amadís piensa en Oriana se queda incluso desorientado: “fue alterado cuando a su señora oyó mentar... y estava como fuera de sentido.”, lo cual lo hace vulnerable a sus entornos. A veces se encuentra en un atolladero que le resulta perjudicial, porque bajo entre sus pensamientos enredados pierde el control y derraman lágrimas de una manera exagerada. Hasta Gandalín, su escudero, le tiene que advertir de este peligro: “devríades haver duelo de vos y tomar ensfuerço como en las otras cosas que tomáis.” Es el que más emoción muestra en el libro pero, desgraciadamente, todo sentimiento se reduce a un solo carril de expresión.

Hoy en día los héroes necesitan una debilidad para hacerlos más humanos. Nos reconocemos a través de ellos. Después del descalabro existencial de Nietzsche y Unamuno es imposible verse como Amadís. Ni como su escudero. Quizás, sin embargo, como Rocinante. Pero con eso estaríamos entrando en la simbología de Lorca...

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio