• Juan R. Mena

    Contraluz

    Las consecuencias de las vanguardias

    por Juan R. Mena


Extractamos aquí, a modo de guiones, todas las consecuencias derivadas de las propuestas de las vanguardias literarias.


-No a la literatura burguesa del sentimiento personalista con sus atardeceres, sus recuerdos, sus penas, sus insatisfacciones…

-No a los encabalgamientos con largos periodos sintácticos.

-No a los razonamientos como núcleos temáticos del poema.

-No a la sintaxis logicista y cartesiana.

-No al lenguaje convencional.

-No a las estrofas métricas (salvo cuando se introducen novedades sorprendentes siempre con afán lúdico).

-Sí a las combinaciones de palabras que suenen a nuevo, preferentemente a lo plástico como triunfo de la sinestesia: fusión de sentidos y de lo abstracto con lo concreto. Antecedente del triunfo de la imagen en la publicidad.

-Sí a la metáfora y la sinestesia como recursos para no decir nada que ya se haya dicho y transformar el concepto en imagen.

-Sí a dejar frases sin acabar o bien darles un tono vago, prefiriendo una distorsión sintáctica, un quiebro que rompa con el orden gramatical concreto, que burle la tiranía de la razón sobre la iniciativa de la imaginación.

-Sí al paisajismo que nos transporta a imaginar mundos nuevos, sin reminiscencias románticas; o sea, darle al texto un toque onírico.

-Por oposición al verso encabalgado, el verso relativamente esticomítico, a modo de aforismo poético que evite la oración gramatical densa y discursiva.


Conclusión.

Aunque las vanguardias tuvieron su momento de brillante invasión en las literaturas europeas y americanas, sin embargo dejaron su inquietud en los espíritus sensibles y ello hizo que los diversos estilos de los componentes del grupo del 27 no se parecieran en nada a los estilos periclitados del postmodernismo y de la poesía realista del siglo XIX (ya el mismo Borges había escrito en los años de su manifiesto ultraísta que Rubén Darío había acabado, digamos que su ciclo, su misión poética). Pero si leemos atentamente a los poetas que siguieron a las vanguardias, y en especial al surrealismo, veremos cómo resurge el valor del contenido literario por encima de los escrúpulos del estilismo en la “poesía impura”, que seguirá su curso después de la guerra civil en los albores de la tendencia social, y que tendrá continuadores en la poesía de los años sesenta, hasta la “rebelión” de los Novísimos, que no creían en que la poesía fuese un “arma cargada de futuro”.

Posteriormente, los poetas del Neoformalismo, más o menos mitigado, retomarán la poesía de contenido, limándola de sus adherencias anecdóticas y estridencias sociales.

En suma, como un río Guadiana de la sorpresa o del hartazgo del contar más que del cantar, el espíritu innovador de las vanguardias reaparece para bien del lenguaje poético, siempre tratándose de desmarcar del espíritu literario al uso en esas vías de la creatividad, dos rectas paralelas que nunca se encontrarán, ni siquiera en el infinito de la Historia de la Estilística.

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio