• Alfonso Estudillo

    REUMÁTICAS Y AUTOINMUNES

    Enfermedad de Crohn

    por Alfonso Estudillo




La Enfermedad de Crohn es una enfermedad crónica idiopática con un posible componente autoinmune por el cual el sistema inmunitario del individuo ataca su propio intestino produciendo inflamación. Frecuentemente la parte afectada es el íleon o tramo final del intestino delgado, aunque la enfermedad puede aparecer en el colon, en el recto y, más raramente, en otros lugares del tubo digestivo.

Este mal, englobado dentro del grupo de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) -del cual también forma parte la Colitis Ulcerosa o Rectocolitis Hemorrágica y la Colitis Indeterminada-, puede encontrarse a veces bajo el nombre de Enteritis Regional o el de Ileocolitis Granulomatosa.

La Enfermedad de Crohn puede ocurrir a cualquier edad, pero generalmente se presenta en personas entre los 15 y los 40 años. La prevalencia, al igual que la Colitis Ulcerosa, es la misma en hombres y mujeres, si bien la primera se observa algo más frecuentemente en las mujeres.

Aunque el origen exacto de la enfermedad es desconocido, se sabe de factores de carácter genético y ambiental que aumentan el riesgo de padecerla. Varios estudios han asociado la enfermedad a variantes genéticas, entre otras un gen del cromosoma 16 (CARD15 o NOD2, situado en el gen 16q12), pero no es una enfermedad hereditaria en un sentido estricto.

Los síntomas pueden ser muy variables entre unos y otros pacientes. Unos pocos apenas se ven afectados por molestias, mientras otros pocos las padecen muy graves y continuadas. La mayoría se encuentra entre uno y otro extremo, con síntomas que aparecen y desaparecen.

Dependiendo de dónde esté localizada la enfermedad, los síntomas pueden variar. Las personas con afectación del intestino delgado tienen, sobre todo, diarrea, dolor abdominal, debilidad, pérdida de peso, falta de apetito, etc. En el caso de la afectación del colon, va a predominar la diarrea, a veces con sangre. Los afectados en el ano pueden desarrollar lesiones de tipo fístulas, abscesos o úlceras. Los pacientes que tienen síntomas inflamatorios suelen tener más dolor y diarrea, mientras que los que tienen síntomas de estenosis o estrechez, además del dolor, pueden presentar obstrucción intestinal. En cada paciente se pueden añadir otros síntomas comunes, como los dependientes de la anemia, palidez, debilidad, adinamia..., o de las manifestaciones extraintestinales, dolores articulares, artritis periférica, espondilitis, sacroileítis, lesiones en la piel, inflamación del hígado, de las encías, etc., o digestivos como dolor abdominal y vómitos.

En el aspecto biológico la analítica nos muestra una VSG acelerada, PCR aumentada, signos de anemia, leucocitosis con polinucleosis e hipoalbuminemia. El diagnóstico suele completarse con Resonancia Magnética (RM) y Tomografía Computerizada (TAC) del abdomen, exámenes radiográficos, enema baritado, tránsito del intestino delgado y esofagogastroduodenal, endoscopia, coloscopia, rectoscopia, ileoscopia y biopsias. También suelen hacerse cultivo de heces (coprocultivo), examen de parásitos en heces y detección de toxinas de microbios en la deposición. En casos dudosos se suele recurrir a los llamados ANCAs, unos anticuerpos que suelen ser positivos en la Colitis Ulcerosa, y los llamados ASCAs en la Enfermedad de Crohn.

En el tratamiento de las EII se emplean diversos fármacos, en primer lugar los salicilatos junto a antibióticos para los abscesos o fístulas. Si no se responde a los salicilatos, se usan los corticoides (prednisona y metilprednisolona), o bien fármacos como la ciclosporina, la azatioprina o el micofenolato. Son los llamados inmunosupresores, que bajan las defensas naturales. Si la enfermedad se muestra grave y no responde a estos tipos de medicamentos, se emplea la terapia biológica. Los fármacos en este grupo, los anti-TNF, abarcan Infliximab (Remicade), Adalimumab (Humira), Certolizumab (Cimzia), Natalizumab (Tysabri), etc. También suele usarse -generalmente interno- tratamientos de nutrición artificial por vía oral o intravenosa, con muy buenos pero efímeros resultados.

En los brotes graves puede ser preciso el ingreso para tratamiento con reposo intestinal. En estos casos se usan anticuerpos creados por ingeniería molecular, que pueden bloquear la inflamación. Si tampoco hay respuesta, se puede optar por la cirugía, pero hay que saber que ninguna operación cura las EII, ni la Enfermedad de Crohn ni la Colitis Ulcerosa ni la Indeterminada, si bien, al quitar la zona más dañada, la persona queda libre de síntomas durante un plazo más o menos largo. Se sabe de casos en que los pacientes han durado hasta más de 15 años sin síntomas.


El Régimen Ancestral

El seguimiento de Régimen Ancestral puede reportar hasta una remisión completa en la mayoría de los casos de pacientes con Enfermedad de Crohn. Si se observan cuidadosamente todas las pautas, es decir, se hace a rajatabla, es muy posible que la mayor parte de los síntomas desaparezcan en los primeros meses y que antes de un año se recupere, si no todos los órganos y tejidos dañados (porque estén muy estenosados o fibrosados), sí una muy buena parte de ellos.

No ocurre lo mismo con la Colitis Ulcerosa que, al tener un mecanismo de ensuciamiento y eliminación distinto a las demás patologías reumatológicas y autoinmunes (los agentes agresores no provienen de la sangre sino de la luz del colon y del recto), la acción de algunas bacterias y residuos de la digestión (existentes siempre, aunque estén más limitados por el Régimen), junto a una alta permeabilidad de la mucosa intestinal, la ausencia de mucus y la desaparición de células de mucus, el Régimen no puede ejercer ninguna acción sobre ellos. Con su seguimiento puede obtenerse mejorías apreciables, pero parece poco probable una remisión completa.

En cualquier caso, para las tres Enfermedades Inflamatorias Intestinales, por su correlación con la EA y demás espondiloartropatías, además de un seguimiento muy estricto del Régimen Ancestral, considero adecuado moderar la ingesta de carbohidratos y eliminar los más altos en almidón, como las patatas, plátanos, manzanas, etc.



Nota:
En La Web de la Artritis Reumatoide, además de un consultorio on line, dispone de descripciones de otras muchas patologías comprendidas entre las reumatológicas, neurológicas, autoinmunes en general y de las denominadas de ensuciamiento y eliminación.

URL: La Web de la Artritis Reumatoide





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