• Susana Maroto Terrer

    Cultivo de humanidad

    Amor alcohólico

    por Susana Maroto Terrer



De: La Eterna Romántica
Para: Ben

Mi muy querido Ben:

Lo vi claro. No podía existir con las dudas. Así que, en fecha tan señalada, pedí el deseo: viajar al futuro y descubrir qué sería de nosotros dos años más tarde.

Ya no existe un nosotros. Pero tranquilo, somos felices. Los dos. Los tres. (Derrama una lágrima, dos, tres…)

Pese a las sospechas, el tiempo superó el agorero 2012, y se inició un tiempo nuevo para ti, para mí, para los tres.

¿Qué sucedió? Sospecho que la bebida pudo contigo, y sobre todo pudo conmigo. Me prometías que las cosas iban a cambiar, y aunque empezaba a ver la luz al final del túnel, supongo que nunca cumpliste esas promesas.

Lloro porque la culpa es presencia constante en mis sueños. Quise salvarte del poder destructivo del alcohol, quise hacerte feliz, quise superar mis inseguridades y mis miedos y no lo conseguí. No conseguí amarte como tú merecías.

Lloro. Llorarás. Llorará.

Y pese a las lágrimas, nuestro amor irradió un vientre de primaveras.

Pesará 2,9 kg. Y luego…nada…

Un resplandor cruzó el mágico portal
y su inocente mirada esperanzada
se hincó en mi alma asustada.
Una lágrima mercúrica cayó
de mis ojos y una llama se esfumó.

Quise tocar su etérea sonrisa azul,
abrazar la flor de su eterna juventud y
besar el albor de su alma inquieta.
Su mirada inocente y tierna, dorada,
rasgada por una leve sonrisa de adiós,
me dejó en tinieblas, temblando,
presa en medio de la noche hostil.

Llegará ese momento en el que ya sólo nos unirán las lágrimas, la derrota, el miedo, el tedio de una vida vacía, solitaria, negra.

Y aún así te amaré, le amaré.

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