Rincón de la Poesía 

Maritza Álvarez
Valparaíso (Chile)






La tibieza de las sábanas


Digo que cuando despierto al día, el calor de mis sábanas te presiente y emula sus canciones penitentes en el oído hueco de la vida
Pero ese calor te llama a voz en cuello... y no quiero levantarme
y no quiero dejarlas sin darte un beso de buenos días
sin acariciar tu figura amada, sin treparme en ella
a buscar de la vida su mejor sabor
Digo que tu forma y tu figura, asfixiada en la distancia
difusa en la bruma que hoy se levanta
desvanecida en el Triángulo de las Bermudas
la busco incansablemente y gasto recursos y fuerzas
pegando carteles en las paredes y en los árboles a lo largo de todo mi país
gritando en las calles si alguien te conoce...que me diga dónde estás!
Ay de la ausencia!... que hiela mis manos pequeñas y pálidas
Digo que nada digo, que ya no sé decir nada...
Digo que en la noche, inevitablemente cansada y separada de estas labores
(que me ocupan despierta cuando no debiera estarlo)
mi cuerpo se estremece en tu pensamiento, y siente frío
sometiéndome al abrigo de las cobijas
Digo que cuando cae la oscuridad en mi nido,
me oculto entre mis sábanas nuevamente, entibiando el lado tuyo
para que no mueras de frío cuando vengas
para que no sientas la brisa del sur que se cuela por la rendija de mi puerta
Esta puerta tan callada -que ya no sabe hablar-
y pinta un azul terrible y solemne
la que espera por tus pasos serenos, por el sonido del timbre
el que adivinaré tuyo entre todos los otros
y espera por tu voz cautivante que pronunciará las palabras esperadas:
"Aquí estoy, mi mujer tan amada"...








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