Rincón de la Poesía 

Maritza Álvarez
Valparaíso (Chile)






CARTA PARA CHILE


Amigo de mis entrañas
Naturaleza mía
Que afirmas mis pies
Casi todos los días
Tú que permitiste hace un tanto ya
Que dos ojos oscuros se abrieran
Y lloraran
Por vez primera
(Pero no la última)
Mirando hacia al mar
El que cautiva mi alma hasta hoy

Me preocupas tú hoy día…

Cuéntame cómo está tu alma
Dime qué dicen tus disparejas entrañas
Qué sucedió el día aquel
En que a todos sorprendiste

Quizás te subestimamos…

Cuál es tu amargura más terrible
Cuál tu dolor encargado a los hombres
Cuál tu distorsión hoy día
Cuál tu enajenamiento

Quizás te olvidamos…
Quizás mucho te maltratamos
O de manera infame te ignoramos
Cuál la palabra que quieres que digamos
Si de rodillas quieres vernos
En acto rogativo
Hermano-amigo- herido…

Tú que te has vuelto más ancho
Por tus brazos
Y más simple y carcomido por tus piernas
Como en un carcinoma severo
Te trastornas y transformas
Ante mis ojos
Estos ojos
Que hoy angustiados te miran
Que se mojan en la batalla
Que persisten en la lucha
Hoy te veo colmado de escombros
Maltratado de navíos
Contenedor de malogrados desaparecidos

Tú que quisiste a Valparaíso en una cima
Empinado
Con sus pobrezas, sus ruinas y sus barcos
Con sus cementerios centenarios
Abiertos hoy día
¿para dejar salir las almas?...
Mirando hacia el mar…

Y a Punta Arenas lo hiciste aplanado
Lugar de ventiscas sureñas…
Chile querido, tú que nos rodeaste siempre
De tus magníficos contrastes
Tú que has sacudido violentamente tu cuerpo
Como reclamando sanidad
Como expulsando demonios atrapados
Inquilinos que no quieren salir…

Hoy ponemos atención en tu contoneada faja
En nuestras islas tan curiosas
Como hermosas todas ellas

Tú nos quisiste así!

Cuéntame el por qué de tu brusca sacudida
Déjame entender la profundidad de tu dolor
Más grande que la sacudida de las placas
Más hondo que la tristeza en los ojos de la gente
La que aún no entiende, amigo triste
La que también busca a sus muertos
Pero sin calma van sus pies
Más aún en su mente
Un terremoto permanente
Toma su desayuno diario
Buscando una explicación
Mirando a todos lados
Muchos sin nada más que su respiración…

Amigo doliente
Pongámonos a cuenta!
Dime pronto tus dolores
Dame a conocer luego tu quebranto
No acumules todo dentro tuyo
Que no te quiero enfermo ahora
Mira que no existen pasillos tan largos
En los hospitales
Ni tanto especialista saludable
País de doscientos años…

Es tiempo de cuidar tu salud
Es tiempo de otoños y nublados
Tu cuerpo necesita de arropos
De mimos y reconciliaciones

Abramos las puertas
No para huir esta vez
Sino para que entres a nuestra casa
Te sientes a nuestra mesa
Y conversemos
Nos reconciliemos
De doscientos años ingenuos
Indiferentes y atropellados









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