Rincón de la Poesía 

Osvaldo Ulloa Sánchez
Santiago (Chile)







HACERSE A LA MAR



Como esos botes de pescadores artesanales
que hay que empujar hacia el mar
así deslizamos nuestros cuerpos por una arena difícil
pero cuando ya las primeras olas los levantan
se mueven suaves y tienen como desafío
todo el vasto mar mientras las redes se llenan de peces.


Están aquí tus cosas en este instante
en que como otra cosa más está tu ausencia
tú tal vez vas avanzando por una calle
mientras tus palabras lo hacen por un sentimiento
hermano del que arma este poema.
Están aquí tus cosas tus libros tu ropa la huella
que dejó tu cuerpo en las sábanas
donde yo me sepulto como en una tierra
blanca y blanda.
Están aquí tus cosas en este instante
en que tú estás en mí sin estarlo
y el reloj que avanza herido
hasta que llegues tú contigo.


Te gusta hacerme reír imitando un payaso
y cantando un vals nortino al que acompañas
con cómicos movimientos de ojos y de manos.
Hoy mientras hacías tu show sentí un premorir
y mi risa ocultó mi llanto al pensar
en aquella última función
cuando no quede nadie de todos los que fuimos
espectadores en las graderías actores en la pista.
Y da lo mismo si esto ocurre mañana
o dentro de veinte años.
Yo quisiera, mi Lita, verte toda la eternidad
jugando a hacerme reír:
ése y no otro sería el paraíso.


La monotonía como un laberinto de espejos
entrega distorsionada tu figura:
sales hecha cien distintas mujeres
pero ninguna eres tú.
A ti no se te estiran los ojos como breves horizontes
tú no tienes los labios como fuegos nerviosos
ni la estatura de los arbustos de los desiertos.
Las cien mujeres que la monotonía fabrica
en las calles en tu oficina en tu casa
no son tú.
Tú eres la que desnuda en la noche de verano
le da de beber la luz de su cuerpo
a las miles de estrellas que se ven por la ventana.


Desde hace un tiempo
no siento lo mucho que me das
y sólo me fijo en lo poco que dejas de darme.
Creo que me he convertido en un saco roto
que alguien inútilmente trata de llenar con semillas
que caen al agua donde se ahogan y mueren
como los desdichados que se arrojan desde los puentes.


Todas las mañanas al aclarar
como un reloj puntual te despierta tu corazón
y semidormida me abrazas y besas.
Si un día la distancia que es la muerte
o la muerte que es el desamor
logran hacer que no estemos juntos
como un reloj puntual tu corazón
te seguirá despertando al amanece
para que semidormida me abraces y beses.


Yo soy un ave rara que hizo su nido
en la cuenca vacía de un ciego
y me ha costado la vida entera
aprender a volar en tu cuerpo desnudo
como en un cielo con vientos y nubes y sol.


La luz mala
echa raíces en mi corazón.
Los brazos se me rajan
y de las heridas brotan las alas
que me llevan volando
muy lejos de mí mismo.

Lo que tú dijiste dolió demasiado.


No existe nada en la vida
que me excite más
que el verte excitada.
Tú sabes que el agua fresca y clara
es lo que más produce sed.


El amor te transforma a ti, mi Lita
en un camino que desemboca en otros caminos
y esos a su vez en otros y así hasta el infinito.
Cuando acaricio tu cuerpo desnudo
la luz es un camino que viene de ti
y va hacia ti dejando una estela
que soy yo mismo.
También el deseo es un camino que tu abres
para que yo llege a la raíz del fuego.
Lita, tú haces que el tiempo mismo
se convierta en un camino
que pasa a la orilla de la muerte.
Por eso cuando el amor decae
desaparecen los caminos
y todo queda distante e inalcanzable
como rodeado de una oscuridad furiosa.











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