• Dean Simpson

    Impresiones

    Autoría y mujer en Palmerín de Oliva

    por Dean Simpson (Boston)


El Amadís de Gaula fue el libro de caballerías más leído, pero Palmerín de Inglaterra, como el Amadís, tuvo mucho éxito en su época, a pesar de su aparición algo tardía. La popularidad del ciclo del Amadís se iba disminuyendo con cada serie después de los primeros cuatro libros. El ciclo del Palmerín es posterior al del Amadís y empieza en 1511 con el Palmerín de Olivia (u Oliva en posteriores ediciones). Después aparecen Primaleón (Salamanca, 1512), Platir (hijo de Primaleón) (Valladolid, 1533), Flotir (Venecia, 1554), el Palmerín de Inglaterra (1540) y el Clasisol de Bretanha (Lisboa, 1602).

Cervantes en el Quijote manifiesta un disgusto hacia el Palmerín de Olivia, pero alaba el Palmerín de Inglaterra: “Esa olivia se haga luego rajas y se queme, que aun no queden della cenizas, y esa palma de Inglaterra se guarde y se conserve como a cosa única.”

Desde una perspectiva moderna, aunque es difícil encontrar una edición contemporánea del libro, este último es reconocido como el de mayor importancia. Palmerín de Olivia, sin embargo, está en contraste con el Palmerín de Inglaterra y los otros del ciclo. Hay tres elementos importantes en este libro: 1), su fuerte contraste con Palmerín de Inglaterra en cuanto a la presencia de la misoginia. Pese a que sea del mismo ciclo, no se escarnece tanto a la mujer; 2), el hecho de que una mujer quizá haya participado en el arte de crear este texto de caballerías; y, 3), la mujer es más rebelde y el hombre en ocasiones menos virtuoso; le transparentan sus defectos. Los tres puntos son el producto de la posible autoría femenina.

Marín Pina, en su introducción a Primaleón, describe la controversia en torno a la autoría de Palmerín de Olivia. Ella explica que un tal Agur de Trasmiera lo atribuya a una mujer, pero en la edición veneciana de 1534 de Primaleón, Francisco Delicado piensa que no es una mujer. José Amezcua, después de notar las mismas entradas de Marín Pina, concluye que lo escribió una mujer por dos razones: primero, las diferencias estilísticas entre la primera y la segunda mitad muestran que tiene dos autores diferentes; y segundo, hay una inclinación por el personaje de Griana y sus pensamientos. Las observaciones de Amezcua preceden las de Marín Pina en un cuarto de siglo, y aunque sería provechoso dar por cierto la autoría femenina como explica él, algunas observaciones de Marín Pina dan luz a otras ideas interesantes.
 
No había muchas mujeres escritoras en el medievo, así que el caso de Palmerín de Olivia sería una anomalía. Marín Pina también explica que desde 1511-1512 la autoría femenina es una novedad ya que las mujeres autoras en las letras españolas eran desconocidas hasta entonces. De cualquier manera, sea que fuese escrito por una mujer o no, es un hito importante. Si la autoría de veras se atribuyera a una mujer, sería una de las primeras contribuciones femeninas a las letras castellanas y una debida oposición al absolutismo masculino del género. Si la autoría no es la de una mujer, significaría que el autor o editor se daría cuenta de varias cosas relativas a la mujer: primero, que ella constituye una parte importante del círculo de lectores, y por lo tanto había que fingir por razones de propaganda una autoría femenina; segundo, que unos cambios interiores en la presentación de la mujer pudieran ser útiles al éxito de la serie; y, por último, que el autor/editor tenía fe en un nivel suficientemente alto de mujeres que sabían leer para adaptar la publicidad del libro a tal mercado.

Hay también disparidades entre los personajes de Palmerín de Olivia y otros libros de caballerías. Ellis observa esto en el comportamiento del caballero principal. Nota que Palmerín en una ocasión amenaza a la princesa inglesa Agriola, y en otra le dice a Polinarda que había estado con otra y no se toma la molestia de ocultarlo. Todas estas acciones se contrastan con los valores de acatamiento, fidelidad y discreción que los caballeros protagonistas de otros textos representan. Amezcua saca a colación la diferencia entre Oriana del Amadís y Griana del Olivia. Griana no es tan mutable como Oriana, quien cede a la voluntad de su padre, sino una mujer fuerte y convincente que reprocha tenazmente a su madre y a su padre, el emperador.

Puede que Cervantes considerara el Palmerín de Olivia débil, pero su posible autoría femenina le otorgaría una importancia que pasara por alto. En un mundo literario dominado por el hombre, la mera posibilidad abre puestas.

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