Rincón de la Poesía 

Manuel Mejía Sánchez
Ciudad Real


 DIÁLOGO CON CERVANTES





DIÁLOGO CON CERVANTES (2013)



─ Hola amigo Miguel: una vez más contigo
para charlar un rato de cómo van las cosas.
─ En primer lugar quiero que me des opiniones
del amplio panorama visto desde la altura
de donde tú te encuentras (pues siempre verás más
que desde a ras del suelo, lugar donde yo estoy
asentando los pies sobre losas movibles)
─ Los vientos que recorren bajo el añil celeste
de esta planchada tierra en donde tú encumbraste
la novela inmortal, vuela sin rumbo fijo;
y aunque son semejantes a los de toda España
(por esto de la crisis), que azota diariamente
desde un tiempo a esta parte, pues yo por ser manchego
me lo noto en mis carnes, qué quieres que te diga.
─ Te advierto en la expresión a través de mi mente,
quizá un tanto intuitiva, semejante a la tuya
cuando en aquella época le dabas a tu péñola
licencia a ramal suelto, que me quieres decir
que estos tiempos que corren en la esfera del crono
o en el reloj de sol del hastial del pajar,
que aún se mantiene en pie aunque falta ya no hace,
tienen muchas mudanzas sin ningún norte fijo,
y que la gente va al sol que más calienta.
─ Lo sé, lo sé, Miguel, flotando está a la vista
y en las plazas y esquinas y en las tiendas de frutas
y en las pescaderías y hasta en los autobuses.
─ ¿Qué piensas tú de esto?, ─ dime, que yo te escucho
aunque tu voz no aflore al mundo de los vivos,
pero nuestro contacto es de forma mental
y bien nos entendemos desde ya tiempo ha,
por esta fecha siempre un año tras el otro,
para así no perder el contacto directo,
aunque entre los dos haya diferente presencia.

─ Tal vez con tu experiencia desde que tú naciste
hasta el día de hoy, que ya ha llovido mucho,,
has visto tantas cosas incluidas las guerras,
tantos cambios de moldes a través de gobiernos
de uno y otro color, pero todos cortados
con semejante metro, similares tijeras
y un buen traje a medida que hiciese buen asiento
al pueblo en general, ninguno hubo logrado;
y me ronda la duda que por tiempo que pase,
esto no llegará, pues, si retrocedemos
escudriñando un poco en la historia pretérita,
aflorará en el saco en donde se introdujo,
afrecho de otros tiempos de grandes semejanzas,
dado que en el fardel se va metiendo todo
lo de aquí y lo de halla y lo del otro lado;
y según yo escuchaba a mi bendita abuela
cuando era un muchachuelo, que hablaba de esta guisa
(una vez lleno el saco, de todo hasta los bordes,
se vacía en la cesta y se empieza a coger
por lo que estaba arriba; y así una vez y otra,
de forma que resulta un círculo vicioso).
─ No le demos más vueltas, Miguel, amigo mío,
la vida nos va dando lo que nos merecemos,
dejémosla correr como en el río el agua,
que cuando llega al mar se mezcla con la de éste
y ya nadie distingue la una de la otra;
y una vez en aquél, se ha de atener al ritmo
que le marquen las olas si es que hay oleaje,
o bien si en el momento la mar llana se encuentra,
de ahí depende todo, ya el rumbo está fijado…,
esperemos llegar a un puerto con bonanza
y que allí haya un noray para atar la maroma…









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