Rincón de la Poesía 

Juan Mena
San Fernando (Cádiz)







LIRAS EN LAS QUE SAN JUAN DE LA CRUZ
PASA POR LA GRAN CIUDAD





La noche se oscurece
en medio de las luces ciudadanas.
Mi paso empequeñece
ayeres y mañanas.
El tiempo cierra puertas y ventanas.

Las afanes jadean
como una lenta recua que desmaya.
Los sueños se alabean.
Florece una atalaya
y un corazón su libre vuelo ensaya.

Adiós, güisqui, mujeres,
pirámides de libros, discotecas,
prisa, ambiciones, seres,
aplausos, voces huecas,
felicidad, aturdimientos, muecas.

Tu pleamar me queda
a los pies, mundo viejo y claudicante.
Ya mi cuerpo se hospeda
en el aire anhelante,
en su grupa de música y diamante.


Mundo huérfano, llora
tu destino entre nieblas de andadura.
Sube conmigo ahora
en la cabalgadura
de un aire que espejea la hermosura.

Que tú estás en el centro
de un gran vacío, de una incertidumbre.
Pero, aunque ciego, dentro
de una amorosa lumbre
y a los pies suplicante de una cumbre.

De frío me tirita
el alma, novia azul del entusiasmo.
Una sed infinita
me hace crujir de espasmo
la fe que mira el mundo con sarcasmo.

¿Difícil que el Amado
venga por estas calles torrenciales
en donde han olvidado
estos seres mortales
que son más que criaturas terrenales?

Tardará, si es que llega,
el mundo a desear este sustento.
La vida avanza ciega
aunque la empuja el viento
de un milagro escondido que es su aliento.

De un milagro que, a oscuras,
palpita entre sucesos y gentío,
esperanzas, locuras,
desencantos, hastío...
Señor, llena de luz este vacío.



De Los espejos preferidos (1999)









volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio