• Alfonso Estudillo

    La Voz de Arena y Cal

    El Ébola. Un peligro manifiesto

    por Alfonso Estudillo


Pensaba hablarles en este veraniego y poco noticioso mes de Septiembre del gran mal que nos afecta a todos y que es la generalizada corrupción que se da entre -generalmente- dirigentes de medio pelo de los tantísimos paridos al poder por simple afiliación a las grandes formaciones políticas. Digo de medio pelo porque a los de primera línea, a cargos más altos -coche blindado, cuentas blindadas y cota de malla para el ejercicio de sus trapicheos diarios-, cuesta infinitamente más cogerles en el renuncio. Pero, un día, un resbalón, una metedura de pata, y ahí tienen al honorable señor presidente de la Generalitat como botón de muestra. Es un tema que para aproximarnos siquiera medianamente necesitará buen número de folios y horas extras. La dejo para próximas entregas. Y en esta, como tenemos en lontananza otro gran mal -de distintas características en la forma en que puede afectarnos, pero tan jodido como el mencionado y aún más peligroso, porque no se lleva nuestros dineros sino nuestra salud y la vida-, pues les comento algunas de sus particularidades. Se trata del virus del Ébola, un mal bicho que nos aparece por las costas africanas para completar la fiesta. Una breve descripción y algunas reflexiones sobre este, pero seguiré hablándoles de los otros, los de títulos de Honorables, Excelencias y Señorías, en las próximas.


El virus del Ébola es un virus de la familia Filoviridae que se trasmite por contacto con fluidos corporales, sangre, saliva, sudor, orina, semen, vómitos, etc., de animales o humanos infectados vivos o muertos. Con un período de incubación de unos 20 días -aunque puede tener sólo de 5 a 12-, causa una enfermedad infecciosa altamente contagiosa con diversos síntomas entre los que destacan fiebres altas, erupciones en todo el cuerpo y hemorragias gastrointestinales con resultado de muerte en un 90 % de los casos.

Aunque se conoce desde 1976, con un primer caso registrado en Zaire (antigua República del  Congo), y conocido diversos brotes en distintos lugares, tanto en humanos como en animales, y con diferentes cepas, no se han conseguido soluciones terapéuticas que puedan frenar su mortal andadura. Puede que su letal etiopatogénesis encierre complejidades difíciles de resolver, o puede que, considerando la lejanía de sus orígenes y humilde ubicación (África Occidental), no se le haya concedido la debida importancia, pero lo cierto es que, al día de hoy, no existe tratamiento específico para su curación, ni, en el plano preventivo, ningún tipo de vacuna que pudiera evitar su propagación.

Su actual importancia radica en que ha conseguido escalar hasta la cima de los titulares de los periódicos con el reciente brote en Guinea-Conakry, brote que ha ido expandiéndose paulatinamente a Sierra Leona, Nigeria y Liberia, y el caso del sacerdote español Miguel Pajares, que hubo de ser repatriado a España por haberse contagiado en sus labores sanitarias en un hospital de Liberia. Ya en España, en el hospital Carlos III de Madrid, a pesar de que se le administró un tratamiento experimental, no hubo resultados positivos y, desgraciadamente, falleció el pasado día 12 a los cinco días de su ingreso.

No ocurrió lo mismo con Kent Brantly y Nancy Writebol, médico y enfermera norteamericanos que fueron repatriados desde la misma Liberia hasta un hospital de Atlanta (EE.UU.) y recibido el tratamiento experimental que recibiera el Padre Pajares, el ZMapp. No hay constancia fidedigna de que el contagio fuera real y tan grave como el del sacerdote español, pero, tras la aplicación del suero ZMapp, fueron considerado curados y dados de alta el pasado día 21.

El ZMapp es un suero experimental de la compañía estadounidense Mapp Biopharmaceutical Inc. que contiene anticuerpos destinados a bloquear el virus. Sólo se había testado en primates y, según diversas fuentes, no hay absolutamente ninguna garantía de que sea capaz de detener y curar los efectos del Ébola. Otro tanto ocurre con los experimentos en primates y murinos llevados a cabo por otras compañías, como la canadiense Tekmira Pharmaceuticals -con el fármaco llamado TKM-Ebola-, o los de la también estadounidense NewLink Genetics Corp -con una posible vacuna-, que prosiguen sus estudios sin que hasta la fecha aporten ningún resultado positivo y eficaz en su resolución curativa o preventiva.

Y por ampliar lo que hasta ahora sabemos de este tratamiento, parece ser que el coste para cada paciente puede ascender -sólo el fármaco- a unos 80.000 dólares. Precio desorbitado para economías domésticas, de poco serviría si se confirmara su utilidad. Pero puede que, andando el tiempo, se consiga bajar los costes de producción y adecuar sus precios a las economías, no digo ya de los contagiados, con o sin seguro médico, sino de los propios gobiernos de los distintos países que tendrán que evitar a toda costa una posible pandemia global con resultados tan desastrosos como insospechables.

A este respecto, habría que tener en cuenta que el virus del Ébola está clasificado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades como un agente de bioterrorismo del más alto nivel (Categoría A, Nivel 4) y considerado de más que posible uso en guerras biológicas. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) son sedes de la principal agencia de salud pública de EE.UU. Están dedicados al control de toda posible amenaza contra la salud y de todo elemento factible de ser usado en bioterrorismo o guerra biológica. El situado en Atlanta, Georgia, tiene conservados miles de virus, entre ellos 15 del más alto nivel (nivel 4), entre los que se cuentan ántrax, ébola, viruela, turalemia... y otros alterados con mutaciones. Disponen de altísimas medidas de seguridad, lo que no fue óbice para que, el pasado mes de junio, 86 científicos -por un error calificado de infantil- se infectaran con cepas de ántrax y hubieran de ser sometidos a tratamientos especiales y cuarentena. También los rusos tienen instalaciones similares y dedicadas a lo mismo, entre otros, en Moscú, Koltsovo y en el Inst. Vector en Siberia.

Teniendo en cuenta las múltiples confrontaciones actuales, sobre todo las originadas por extremistas del mundo islámico, de donde nos vinieron las trágicas experiencias ocasionadas el 11-S en Nueva York o las del 11-M en Madrid por los yihadistas de Al-Qaeda o afines, o -por citar alguno más- las sangrientas masacres del novísimo Estado Islámico de Irak y el Levante -en su día hablaré de otros que no llevan turbante pero matan igual o más-, no cuesta mucho imaginar a cualquiera miembro de su abundante cohorte de terroristas pasando fronteras con un pequeño tubito con millones de virus y creando focos de contagio en los lugares más insospechados. Los resultados, infinitamente mayores y difíciles de controlar que con el uso de grandes bombas y explosivos, si se nos escapara de las manos y hubiera una pandemia, serían, como digo más arriba, tan desastrosos como insospechables.

Sabemos que tanto la OMS como la ONU han dictado medidas de seguridad a cumplir por los diferentes países implicados, así como restricciones de vuelos con los mismos y medidas de control en diversos aeropuertos o zonas de embarque. "Un ambicioso y preciso plan de medidas estratégicas para contener y acabar con la epidemia..." -dicho por el responsable  de turno-, que queda precioso como titular en los periódicos, que ya comienzan a generar polémicas, por cuanto restringir los vuelos a las zonas afectadas implica no poder llevar suficientes ayudas, y que, apenas otros sucesos vengan -irremediablemente- a ocupar sus espacios, el grandilocuente titular se quedará sólo en "Plan".

Como tantos otros problemas en el África toda, éste no es sólo de África Occidental, es del mundo, es de todos y cada uno de los habitantes de este planeta. El Ébola es un arma mortífera que puede estallar en cualquier momento sin que nadie la toque. Tenemos experiencias en el tema y basta citar algunas plagas o pandemias, como la Peste del Peloponeso (430 a.C.), la Plaga Antonina (165-180 d.C.), la Peste Negra (1348-1350), la Gripe Española (1918-1919), etc., para darnos cuenta de cuán terrible es esa cosa sin pies ni cara que comienza su andadura por los ribetes del continente negro. Sin que nadie la toque. Por sí sola. Pero si, además, la ambición y el odio la toman de la manita y nos la trae con precintos de origen y todo, los resultados -que ya los he mencionado antes dos veces- pueden dejar tiesa a toda la Humanidad.

Quizás, a diferencia de lo de prestar ayuda para quitar hambres a la gente del tercer mundo, que perdidos allá en las distancias nadie tiene por qué saber si les llega ni cómo les va, en este tema de la salud de todos habría que poner más interés y dinero en la consecución de remedios verdaderos y resolutivos para evitar, no sólo que mueran seres humanos carentes de toda protección, sino para que, sin necesidad de pasar fronteras ni cruzar distancias, sintiéndolos en vivo y en carne propia, tengamos que enterarnos qué tipo de bicho es ese que está matando negritos allá en África.

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio