Rincón de la Poesía 

Nechi Dorado
Argentina







¿A qué sabe la traición?

Sabe a cielo de espanto,
a fuego sucio que arrasa el sentimiento,
carga el odio de un dios excomulgado
hacia el averno feroz, vuelto despojo.

Me sabe a rosa ensartada por su propia espina.
Me sabe a canto de sirena enronquecida.

Sabe a caricia de hielo y repugnancia,
sabe a reptar de serpiente entre la hierba
con furia de Hecatónquiro silbante,
devorando a sus hijos, de repente.

Me sabe a noche sin pan de los hambrientos,
sabe a suspiro contenido frente al miedo,
a rebelión asfixiada del aliento,
a soledad de viejo, en el olvido.

Sabe a arco iris de luto, tras la muerte.

Son cinco dedos huérfanos de mano,
O cinco manos huérfanas de dedos.
Manos heladas que emergen mutiladas
desde algún laberinto inexpugnable
desentrañando frases inconexas.

Va la traición oculta en recovecos intrincados
Atrapando, una a una, a las sonrisas,
en alguna telaraña camuflada.

Sabe a daga ensartada
en la espina dorsal de los sentidos,
abriéndole las vísceras al tiempo.

Sabe a puñal que se clava por la espalda
a corazón que sangra, sin remedio.
Sabe a un adiós instalado para siempre
sabe a puerta cerrada y a lamentos.

No hay vuelta atrás si la traición se instala
haciendo agonizar a la palabra,
entre paréntesis de margen impreciso.

Es como maldición que brota en madrigueras
decretando la muerte de los sueños,
produce enjambre de lágrimas que cuelgan
cual caireles,
desflorando a la lealtad, con su veneno.










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