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    COLABORACIONES

    Darwin y el niño del sexto sentido

    por David Sergio del Real Segura


Charles Darwin anda bastante deprimido. Hace dos años publicó su obra “El Origen de las Especies”. Mucha gente le toma en cuenta y le respeta, como su amigo Aldous Huxley, pero la mayoría lo tiene como un idiota, un loco. En la taberna de abajo, esquina Oakland y Weapon Street, donde suele ir a tomarse una pinta y un sándwich de pavo, no le tienen el mínimo respeto. Los habituales de la barra han escrito un libro de broma que se llama “El Origen de las Especias”, lo han colgado en la pared con una cuerda. Trata sobre de donde se obtiene el orégano, el tomillo y la pimienta. Se burlan de él en cuanto le ven aparecer por la puerta. Ya no los soporta.

Charles está pensando en mudarse con su madre, pero es muy religiosa y le retiró el saludo cuando apostató. Otra opción es irse a vivir a una granja a setenta kilómetros al norte de Londres, tampoco le convence la idea, no tiene el cuerpo para ovejitas y cerdos. Se ha pasado toda la vida en una biblioteca y seguramente no sabría diferenciar el uno del otro.

Son las dos de la tarde del dieciséis de junio. Hace un sol “del carajo”. Seguramente es el mejor día de toda la historia de Gran Bretaña, pero Darwin, no tiene fuerzas para bajar a la calle. Todos están alegres ahí fuera. Se oye el gentío eufórico de los viandantes a lo largo de la avenida, como si estuvieran en Torremolinos. Los perros ladran, los chiquillos juegan y los señores ríen a carcajadas. Charles no. Él está fumando en su pipa y bebiendo un scotch whiskey con muy pocas ganas of nothin’ (de ná).

En eso escucha un ruido en la habitación de al lado. Cree estar soñando. Suena como si arrastraran una silla, abrieran la alacena de arriba, sacaran el bote de cacao en polvo y lo vertiesen sobre una taza de leche caliente. Suena el tintineo de la cucharilla de metal al disolverlo. Todo sería normal excepto que Darwin vive sólo. Le hace sospechar otro dato, su apartamento es muy pequeño, no tiene cocina, ni alacena y mucho menos tarros de cacao. Da otro trago a su scotch y se dispone a levantarse.

No se levanta. Prefiere esperar mirando el viejo cuadro de la caza del ciervo en los bosques de Sherwood. Siete perros acorralan a un venado mientras varios caballeros con levitas rojas, pantalón blanco y cascos de equitación esperan para dispararle. Es una espera infinita.

Por un momento empatiza con el ciervo de la pintura. Se siente acorralado.

A los cinco minutos, se abre la puerta de la habitación contigua y entra el niño de El sexto sentido con un taza de Colacao humeante.

Darwin
¿Quién eres?

El niño
El niño de el Sexto Sentido.

Darwin
Ah. Siéntate si quieres.

El niño
¿Has visto a Bruce Willis?

Darwin
No, hace días que no recibo visitas.

El niño
¿Está muerto?

Darwin
No, estoy deprimido, joder con el crío.

El niño
Digo Willis. ¿Está muerto?

Darwin
¿Y a mí qué importa?

Silencio

¿Tú sabes lo que es, estar toda la vida trabajando en algo para que luego te lo echen por tierra un puñado de analfabetos mojigatos con peluca?

El niño
Tengo siete años.

Darwin
Provienes del mono. Igual que todos nosotros. El simio es el origen de la población existente. Con algunos lo tengo más claro que con otros, como con los idiotas esos del Comité.

El niño
¿Qué comité?

Darwin
El de homologación de Nuevas Ideas Revolucionarias que cambiarán el mundo. Unos atrasados.

El niño le da un sorbo al Colacao, saca un paquete de Chesrterfield sin boquilla y le ofrece al científico.

El niño
¿Quieres uno?

Darwin
No deberías fumar, eres muy joven.

El niño
Ya. Lo estoy dejando.

El niño se enciende el cigarro, se echa una buena bocanada al pecho y Darwin le da un sorbo a su copa.

Darwin
¿Por qué no sales a jugar con los demás niños?

El niño
Son estúpidos.

Darwin
Eso es precisamente lo que intento explicar con mis investigaciones. El ser humano evoluciona, es el producto momentáneo del devenir aleatorio del universo y sus múltiples permutaciones casuísticas, pero aun así, es sumamente idiota.

El niño
¿Quieres decir que somos una casualidad instantánea?

Darwin
Más instantánea que ese chocolate a la taza.

El niño
¿Y Dios? ¿También viene del mono?

Darwin
Dios es el primero.

El niño
Yo siempre pensé que era un ancianito con barbas blancas.

Silencio

No sé. No me imagino a Adán y Eva siendo reprendidos por un simio. ¿Estás seguro de que Dios también es un mono?

Darwin
Es un puto orangután peludo.

El niño Pensativo
Ahora entiendo todo.

Darwin se pone en pie, pierde el equilibrio y se tambalea unos instantes. Se agarra a la mesa camilla para no irse al suelo.

Darwin
Uy, creo que he bebido más de la cuenta.

Charles se trastea la bata de raso que lleva puesta para andar por casa que le hace parecer totalmente “una maricona”. Saca una pequeña pistola de mujer de uno de los bolsillos de la bata y apunta al niño.
El pequeño queda muy sorprendido ante la amenaza y abre mucho los ojos, tanto que le llegan a doler las cuencas.

Ahora tengo que comprobar algo.

El niño
Lo...¡Qué!

Darwin
No se dice “lo qué”...se dice “el qué”...

Silencio

El niño
Ah.

Darwin
Tengo que comprobar. Esto.

Darwin dispara al niño en el estómago.

Lo siento, chico, uno de los dos debía ser.

El pequeño escupe sangre por la boca.

El niño
Ya, pero yo soy un niño. Tengo miedo...

Mirada penetrante de ambos a los ojos.

Ya no quiero más Colacao.

El niño aparta la taza y la empuja con desgana sobre la mesa camilla. Continúa la mirada fija entre ambos. Darwin parece que va a decir algo, pero se calla y sigue mirando fijamente a los ojos del pequeño.

Tras ese largo silencio irrumpe en la casa El Yeti con una escopeta de cañones recortados. Ha roto la puerta de una patada. Darwin da un respingo y el niño gira la cabeza sorprendido pero con muy pocas fuerzas.

¿Papá?

El Yeti mira de arriba abajo la escena, baja el arma.

El Yeti
Parece que he llegado tarde a esta historia.

Darwin guarda la pistola aun caliente en su bata cobriza con estampados morados, se ajusta el foulard del cuello y se mesa la barba.

Darwin
¿Quiere una copa?



El autor:
David Sergio del Real Segura es Licenciado en Ciencias de la Información, Diplomado en Magisterio y Locutor de Radio y Televisión, titulado por IFES.





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