• RESEÑA de LIBROS

    Fluencia y Despedida
    de Ricardo Bermejo Álvarez

    Ayto. Rincón de la Victoria, Málaga, 2013

    por Juan Mena

Fluencia
Traer a la página los méritos felizmente reconocidos con importantes premios de Ricardo Bermejo sería ocioso. Para ello tenemos las entradas de internet, que nos los muestran. Por lo contrario, hemos de situar su poesía en un determinado contexto histórico generacional y, a partir de ahí, señalar unas valoraciones.

Por fecha de nacimiento (Fuente de Cantos, Badajoz, 1961) se ha de situar al poeta en la llamada generación de los Postnovísimos, suponiendo que él acepte tal encasillamiento cronológico. Pero, aunque se muestre reacio a aceptarlo, se ha de tener en cuenta los siguientes supuestos.

Los Novísimos rompieron con la poesía social y con el lema de Celaya concerniente a que la poesía es un arma cargada de futuro. Esta ruptura y la vista vuelta hacia patrones más allá de la tradición española, abrieron los horizontes de la poesía española y la enriquecieron sin duda. Pero uno de esos filones estaba en un pedazo de oro lingüístico consistente en el lenguaje poético. Ahora bien, no olvidemos que ese anhelo de oxigenar el verso y sacarlo de sus frases hechas ya tenía un antecedente en el Postismo de Ory y Chicharro y la poesía temprana de Ángel García López, por poner un ejemplo, a quien la crítica insertó en la llamada “Generación del lenguaje”. Los Novísimos intensificaron esta vía de escape a la imaginación y que su conjunto de nuevos mitos no se parezca en nada -a ser posible- con las referencias de los poetas de pasadas generaciones, obsesionadas con el tema, con el significado, como diría Dámaso Alonso, por oposición al significante. No importa ahora que se sucedan las disputas -Villena, Tusón, Debicki, García Martín, por poner ejemplos- sobre si los Postnovísimos se desmarcaron de la poesía abierta a lo extranjero de los Novísimos y retornaron a lo tradicional, más o menos mitigado, y al intimismo. Pero ni unos ni otros han mostrado una especial preocupación por el lenguaje poético, entendiendo por esto huir de las expresiones, si no redichas, sí irrelevantes o planas, empeñadas en describir o narrar experiencias tampoco nada seductoras.

¿Por qué esta larga introducción? Porque Ricardo Bermejo ha sido un digno heredero tanto de la tradición como del despegue del lenguaje poético hacia rasgos extrañadores que hacen que su poesía sea “diferente” dentro de su marco generacional. Pero todo ello sin pretensión de crearse “un estilo”. Es decir, desde sus primeros libros fue consciente de que el lenguaje poético nada tiene que ver con los supuestos ideológicos de una generación. Sin embargo, me resulta doloroso decir que ni Novísimos ni Postnovísimos caben en la definición de la poesía que dijo Leconte de Lisle: “Sólo hay poesía en el deseo de lo imposible y en el dolor de lo irreparable.” Sólo entran en el alma del lector aquellos poemas que son universales, que implican a quienes los leen por su afinidad de experiencia. Lo demás, pasa al olvido, al borrado del disco duro de la memoria literaria.

Pero vayamos al libro que nos concierne ahora. fluencia & despedida ha sido XXI Premio de Poesía Ayuntamiento Rincón de la Victoria, Málaga, 2013.El poemario consta de dieciséis poemas y precisamente el penúltimo le da título al conjunto. Decíamos al principio que entraba en la valoración de un libro insertarlo en una tendencia o bien en un marco generacional.

En este poemario, como en otros suyos anteriores, el autor se ha echado un pulso con el lenguaje poético y logra crearse un idiolecto donde está presente la transgresión del verso que en otros poetas es todavía cartesiano y dentro de una lógica que no pasa de lo convencional. Bermejo procura, como propugna el estilista ruso Shklovski, que el verso pase del automatismo a una lectura sorprendente; del desgaste semántico, a la frescura de motivaciones. Escribir poesía para él no es repetir los modelos (en este caso de los Postnovísimos más encopetados por la crítica), sino que sale campo a traviesa de la expresividad y nos sugiere caminos nuevos en la invención poética en cuanto a lenguaje se refiere. Vemos estos versos de “Singladuras sonámbulas”: “La sal del horizonte -contra los acantilados del límite / o abrazada a la orilla donde transbordan las distancias / las distintas materias de su bagaje idéntico- / hizo que el mar partiera con sed hacia el instante / de recibir un sueño su transfusión de estrellas / […]  Y ahora este cielo a pique con su añilado abismo itinerante; ahora este polizón que burbujea en la memoria / dándose un aire a mí, mientras espero el silbo / de las vulneraciones y el ademán recóndito, / con que lunas y olas reanudan su viaje. / Nómada imaginario mi corazón -en pos de mis asuntos- cuenta estrellas y sílabas, mide el silencio de la luz. / Y no es tarde ni en vano soñar y ser aquí, / vislumbrar y decir el fulgor y el estrépito, / el naufragio y el frío, la intemperie y las vértebras…”

En cuanto al contenido del poemario como tema, tratándose de poesía, no podemos abordarlo como si fuera una novela. Un libro de poemas no persigue una unidad temática. Sino que es un conjunto de poemas que se van sucediendo en los que el poeta valora experiencias aisladas con un común denominador: darles forma verbal a los fantasmas de su conciencia que van y vienen por el firmamento de su imaginación como meteoros. La crítica a un libro de poemas no es fácil, más aún si, como en el caso de Ricardo Bermejo, su idiolecto transgresor pone a prueba la madurez de los lectores de poesía en cuanto a lenguaje se refiere.

Como en otros libros del poeta extremeño afincado en la Isla de San Fernando, hemos de concluir confirmando lo que dije más arriba, que su verso crea, además de contar, y que los premios que se le han concedido no obedecen a un buen azar, sino a un buen hacer, entendiendo por esto, que tal vez sin haber leído a Vixtor Shklovski. (“El arte es un medio de experimentar el devenir del objeto: lo que ya está “realizado” no interesa para el arte".) Así pues, él logra darle al verso una frescura semántica que en los poetas de su generación está ausente: “Van a dar en la voz / las encendidas sombras del poema, / el hielo en llamas con que la memoria / contamina los puros / silencio de los pozos / ni artesianos ni ciegos de la sed.”









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