Rincón de la Poesía 

Juan Mena
San Fernando (Cádiz)






IBN HAZAM REFLEXIONA ACERCA DEL CONCEPTO “AMOR UDRÍ” * ANTES DE COMENZAR EL COLLAR DE LA PALOMA



Zâhirî me confieso, mas nunca malequí*
porque soy como el aire en sus ágiles brincos
y el versátil camino de la ola recorro.
Los hilos cotidianos entretejen la vida
y somos, a la larga, un tapiz de recuerdos
que el rigor de los años nos cuelga en la memoria.
Miro hacia atrás: el niño que yo era (precioso
debí de ser, alhaja que tocaban, besaban
con labios de ternura las mujeres aquellas
del harén, las esclavas de la casa y las otras
que venían con fino boato de visitas).


Retuve en la mirada variopintos lenguajes
del amor de las gentes que en mi entorno giraban,
sin que ninguna de ellas desligarse pudieran
de lo que las unían a un afecto que tienen
raíces tan profundas como el roble o el olivo.


¿Será fatalidad de los seres que somos,
proclives a dejarnos llevar por ese flujo
de una común corriente de apegos y querencias?

Lo cierto es que si amamos, la selva que se cruza
nos intimida menos con sus graves peligros,
y la piel que acaricio no es sólo terciopelo
para un fugaz placer, sino puerta entreabierta
que a descubrir te invita otros mundos de dentro,
otros mundos que flotan en espliego de amor.

Pero igual que las brisas con los vientos se engarzan
y las aguas del río con las del mar se anudan;
de la misma manera que las precisas piezas
en una maquinaria, los hombres y mujeres
se ayuntan porque uno en la otra persigue
como el dardo diana y la nave su puerto,
dar plenitud los dos a sus identidades,
y de los dos quereres hacer uno, lo mismo
que una cesta cogemos porque tiene dos asas
y dos aros se juntan para hacer un anillo.

Tal como la escalera nos conduce a la altura,
el amor tiene grados desde lo que se toca
y se mima con besos y capciosas palabras
para un fugaz disfrute, hasta lo que se admira
sin toques ni vocablos, tal un enigma grato
que a abundar en la mina del asombro nos lleva
como si lo que amamos con recelos de avaro
fuese una sugerencia, invitación y guiño
de una rendija para mirar un mundo nuevo.

Salud para el caído en la monotonía
y en brazos del hastío donde morir se siente,
es el amor que llega como alba al caminante;
pero también veneno, gusano en la manzana
del corazón que sufre y en tierra cae podrida.

Interminable día si está ausente lo amado;
fugacísimo el día con lo amado a la vista.

El nombre de lo amado evoca lo más dulce
a los sentidos, fieles alcahuetes del goce.
Si quien ama es ruin, el humo de los celos
asfixia cual serpiente su entorno apasionado.
Mas si quien ama es noble, el mundo se embellece
y es generosa víspera de estar cerca de Alá.

A solas me pregunto cuando la noche pone
mordaza de silencio a la palabra escrita
y desmonto la máquina del arduo pensamiento
en la almohada, blanca de maternal blandura,
si ha sido necesario traspasar la materia
emocional que somos para tocar la fibra
más pura -mineral levigado de ganga
y pulido después por entregas y besos-,
que es el amor, que va, cual pirata en su buque,
desde la posesión, desalmada quizá,
hasta ser pira íntima de mudo sacrificio.
Aunque este libro sea delator imprudente,
impúdica falsilla de juglar tabernero,
memorándum de harenes o guía de galanes,
debajo de sus líneas, remeros de mi historia,
va un Platón con su ágora de migajas humanas
tirándolas a vuelo para que piquen aves
de siglos venideros, como yo las molturo
y las convierto en versos de olor a pan temprano,
como en breve lo harán trovadores del Norte,
idealizando a damas en cortesanos dichos,
sin que sepan tal vez que el sufí que nos abre
un pozo en el desierto, cual héroe solitario,
por el inmaterial acueducto del verso,
nos trae el agua como de un Jordán* interior
que transforma en vergel nuestros secos eriales.

Hoy, año setecientos de la Hégira*, empiezo,
en Játiva, lejano de Córdoba, asaltada,
y en manos del saqueo con destructivos garfios
de los rudos beréberes, padeciendo en lo hondo
mordiscos de nostalgia de cuando yo era goce
visual, sentimental y doncel elegante
en días de al-Mansur, del que mi padre fuera
visir, empiezo, digo mi Tawq al-hamâna*,
cuando un denso perfume de nostalgia me sigue
dondequiera que voy, y amigos, bibliotecas,
alcazaba, jardines, alcaicerías, zoco
y Madinat Azahara, perla de la corona,
son enjambre de abejas de dulcísimo roce
que en torno de mis sienes me acompaña a diario.



Notas

* El amor udrí no está solamente referido a un sentir amoroso profundo e idealizador del ser amado, sino también a lugares, como es el caso del poeta de Granada Ben Mutarrif del siglo XIII.
* Los malequitas confundían la práctica de la fe con una codificación rígida del culto y reducían la enseñanza a aprender de memoria los comentarios de los comentarios. Contra esta pedagogía embrutecedora protestó Ibn Hazam, como lo hicieron más tarde Ibn Arabi e lbn Khaldún.
El deseo que tenía de respetar la letra del Corán y de la Suna (zahirismo) le llevó a Ibn Hazam a romper los muros de esos comentarios necrosados y a encontrarse con el Corán, su fuente.
* El río Jordán, donde Juan el Bautista sometía a sus seguidores a un rito de transformación por medio de la inmersión en el agua.
* 1022 de la era cristiana.
* El collar de la paloma.

De Viejo palimpsesto andalusí (2007)












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