• Benedicto Cuervo Álvarez

    Biografías

    Federico García Lorca

    por Benedicto Cuervo Álvarez


FGLorca

Dibujo de su amigo Salvador Dalí en 1927.



FGLorca 1Federico García Lorca fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX.

Nació en Fuentevaqueros (Granada), el 5 de junio de 1898, en la calle de la Trinidad. García Lorca pasa toda su infancia con sencillez entre pastores, campos, cielo y soledad, al igual que cualquier hijo de familia campesina acomodada andaluza. Algo le quedará marcado para siempre en su memoria; el verde predominante de la vega granadina.

Siendo aun niño, el padre de Lorca, se traslada con toda su familia a la ciudad de Granada, en donde Federico se empieza a aficionar por la música (en concreto por tocar el piano). En Granada busca su propia sinfonía llegando a decir que: “Granada está hecha para la música, porque es una ciudad encerrada”. Allí asiste a clases particulares de piano y composición con un maestro del que siempre tendrá un grato recuerdo: Don Antonio Segura.

Federico García Lorca fue un mal estudiante. Su anarquía en la forma de vivir le anulaba la dosis de disciplina necesaria para el estudio. Él mismo lo reconoce cuando dice: “Yo sabía mucho, mucho, pero en el instituto me dieron cates colosales”. De paso por la Facultad de Filosofía y letras dirá: “He fracasado en Literatura, en Preceptiva y en Historia de la Lengua Castellana”.

Federico García Lorca

Federico García Lorca (1898-1936)

En el año 1919, se instala en la Residencia de Estudiante de Madrid, donde vivirá hasta 1928. En estos años conocerá a Luis Buñuel, Salvador Dalí, (con el que se le atribuye un idilio amoroso) José Moreno Villa, Emilio Prados, Pedro Salinas, Pepín Bello....

El estreno en el Teatro Eslava de Madrid de su obra El maleficio de la Mariposa, en 1920, supone un total fracaso. No obstante, en 1921, publica “Libro de Poemas” y en noviembre del mismo año escribe la casi totalidad del Poema del Cante Jondo. Juan R. Jiménez incluye en su revista “Índice”, poemas de García Lorca. Unos meses más tarde lee, en el Centro Artístico de Granada, su conferencia titulada: “El Cante Jondo. Primitivo canto andaluz”.

Con la proclamación de la II República, en abril de 1931, Federico García Lorca empezó a colaborar con entusiasmo en varios proyectos culturales que pretendían fomentar un mayor intercambio entre la cultura de las ciudades y la de los pueblos. Bajo los auspicios de los comités de coopera ción intelectual, fundados por Arturo de Soria y Espinosa, Federico García Lorca dio una serie de conferencias en distintas partes del país. En Sevilla, Salamanca o Santiago de Compostela habló del cante jondo y leyó los poemas que había escrito en Nueva York.

loLa aportación más importante de Federico García Lorca a la política cultural de la República fue, sin duda, la organización del teatro universitario La Barraca, grupo que dirigió junto con Eduardo Ugarte y que, a partir del verano de 1932, representó obras del teatro clásico español en diversos pueblos de España.

En 1935, Madrid empieza a ser un hervidero cuya temperatura irá creciendo al vaivén de la situación política. Lorca se encuentra en el cénit de su carrera literaria. Todos le buscan, le persiguen, le suplican, el poeta está en el centro de todos los teatros, revistas y actividades literarias. Su trabajo sigue a un ritmo incansable hasta detenerse, en seco, el día de su muerte. Su obra se caracterizó por poseer un lenguaje personal, inconfundible, que residió en la asimilación de elementos y formas populares combinados con audaces metáforas, y con una estilización propia de las formas de poesía pura con que se etiquetó a su generación.

A comienzos del año 1936, García Lorca empieza a vivir su última crónica a contrarreloj. Fiel notario de sí mismo, sigue dando fe a diario, en revistas, recitales y homenajes, del gran poeta que es. En el mes de junio acaba de escribir “La casa de Bernarda Alba”. En la prensa diaria aparece la última entrevista del poeta concedida a Bagaría: “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir. Escucho a la naturaleza y al hombre con asombro y copio lo que me enseñan sin pedantería…”

A García Lorca, además de la música (tocaba bastante bien el piano) le interesaba el dibujo. Conocemos varias pinturas firmadas por él, especialmente en la década de los años veinte del siglo pasado.

García Lorca, utiliza el surrealismo en sus dibujos para confundir el presente con el porvenir, consiguiendo, de este modo, que alguien pueda ser diversos personajes u objetos a la vez. Los objetos pueden reducirse de tamaño y aparecer diminutos o bien adquirir proporciones desmesuradas. Se puede vivir bajo el agua, o encima de una nube, o flotando en el aire.

La utilización del color es una constante en Lorca, tanto en los dibujos como en la poesía y obra dramática. Cada color está determinado por su carácter simbólico universal. El símbolo del color puede ser religioso, místico, cosmológico, psicológico, etc.

En el mes de julio, Madrid es un hervidero político; las diferencias socio políticas entre las derechas e izquierdas son insalvables y estalla la Guerra Civil Española. Federico tiene miedo y toma el tren para Granada. Sería su último y definitivo viaje.

El poeta será una de las primeras víctimas de la guerra. La vega granadina será testigo de su fusilamiento por la Guardia Civil, en los olivos de Viznar, en la madrugada del 17 de agosto de 1936, al mes de iniciarse el conflicto civil. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común.

De entre la ingente obra del granadino universal destacaré las obras poéticas y dramáticas más importantes aunque sé que me podrán quedar algunas en el tintero. Entre las primeras, obras poéticas, yo destacaría: “Canciones” (1924),“Romancero Gitano” (1924-27), “Poeta en Nueva York” (1929-30), “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” (1934) y “18 poemas breves” (1931-34). De sus obras dramáticas caben destacar: “María Pineda” (1923), “La zapatera prodigiosa” (1930),“Así que pasen cinco años” (1931),“Bodas de sangre”(1933), “Yerma” (1934), “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores” (1935) y su última obra dramática “La casa de Bernarda Alba”(1936).

El mundo de García Lorca supone una capacidad creativa, poder de síntesis y facultad natural para captar, expresar y combinar la mayor suma de resonancias poéticas, sin esfuerzo aparente, y llegar a la perfección, no como resultado de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe. La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales.

En los últimos años están saliendo a la luz una serie de poemas inéditos del poeta granadino Federico García Lorca. Por su indudable interés los voy a reproducir e indicar donde los pueden leer en su totalidad con sus comentarios e indicaciones oportunas.

Buddha. Este poema inédito de Federico García Lorca fue escrito cuando tenía 20 años. El manuscrito pertenece a la colección de la Casa Museo de Fuente-Vaqueros (casa natal del poeta). De las cuatro cuartillas que compondrían el poema falta la segunda.

Transcripción del poema.

El palacio en sombra
Enseña brumoso sus oros bruñidos
La cálida noche derrite sus tules
Entre las estrellas rojizas y azules.
Lloran los chacales en junglas perdidos.
En el estanque lotos sangrientos
Lirios de agua, palmas, umbrías
En los jardines altas palmeras
Se inclinan lánguidas y severas
Acompasando sus melodías
Dulces magnolias majestuosas
Dan su fragancia sobre las cosas.
Noche de luna. Raro consuelo.
Arturo llora su luz de cielo
Flores, divinas... Piedras, preciosas.
(una cuartilla falta aquí)
Abriole la puerta de calma infinita
después esfumose. Siddhartha medita.
Una voz celeste suave musita
“Tú eres Tathagatha, puro, sin igual”.
En fondos dorados entre rosas blancas
Lució sus encantos la diosa Verdad
El iluminado quedose hierático
Aspirando triste un perfume enigmático
Que manaba lento de la eternidad.
El cuerpo sin alma subió al aposento
Yashodara y el niño dormían
Siddhartha sintió un agobio violento
Corazones en sombras yacían...
Grave palpitaba el firmamento.
Se arrancó la flecha que le lanzó Mara
Traspasando salió de la estancia
Dulce el corazón se durmió en la fragancia
Que la luz del cielo le dejara.
Y marchó con la Bienaventuranza
Siddhartha solloza. El palacio lejano
Enseña entre ramas sus oros bruñidos
La cálida noche derrite sus tules
Entre las estrellas rojizas y azules.
Lloran los chacales en junglas perdidos.

POEMA INÉDITO DE GARCÍA LORCA
(Descubierto el 14 de septiembre de 2008)

Mi cuerpo yace en Alfácar,
muerto de tres disparos.
Setenta años de barro
con setenta mil gusanos.
¿Dónde estás, familia mía,
Por qué no me desentierras?
¿Por qué no me dais sepultura?
¿Aún no ha acabado la guerra?

Es por las viejas heridas,
me dice la luna lunera.
Es por no reabrirlas
que sigues bajo la acera.

Mi familia me jode, jode,
mi familia me está jodiendo.
Mi familia lo que pretende
es seguir viviendo del cuento.

Sin cadáver no hay delito,
pero hay mito de Granada.
Ten en cuenta, mi compadre,
que soy marca registrada.

Yo sólo quiero una tumba.
Ellos, royalties y pasta.
¡Esa panda de cabrones
quiere montar Lorquilandia!

Por eso no tuve un hijo,
porque no me saliera español.
¿Reabrir viejas heridas?
¡Que os den por lo marrón!

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA

Amor de mis entrañas, vida muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Canción novísima de los gatos
Poema inédito, conocido en 1986

Mefistófeles casero está tumbado al sol.
Es un gato elegante con gesto de león,
bien educado y bueno, si bien algo burlón.
Es muy músico; entiende a Debussy,
mas no le gusta Beethoven.
Mi gato paseó de noche en el teclado,
¡Oh, que satisfacción de su alma! Debussy
fue un gato filarmónico en su vida anterior.
Este genial francés comprendió la belleza
del acorde gatuno sobre el teclado. Son
acordes modernos de agua turbia de sombra
(yo gato lo entiendo).
Irritan al burgués: ¡Admirable misión!
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato
feo y semicatólico, huraño y juguetón,
que mayaba celeste a una luna invisible,
lamido por las moscas y quemado de alcohol.
Francia quiere a los gatos como España al torero.
Como Rusia a la noche, como China al dragón.
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene
el enorme prestigio de haber sido ya Dios.
¿Habéis notado cuando nos mira soñoliento?
Parece que nos dice: la vida es sucesión
de ritmos sexuales. Sexo tiene la luz,
sexo tiene la estrella, sexo tiene la flor.
Y mira derramando su alma verde en la sombra.
Nosotros vemos todos detrás al gran cabrón.
Su espíritu es andrógino de sexos ya marchitos,
languidez femenina y vibrar de varón,
un espíritu raro de inocencia y lujuria,
vejez y juventud casadas con amor.
Son Felipes segundos dogmáticos y altivos,
odian por fiel al perro, por servil al ratón,
admiten las caricias con gesto distinguido
y nos miran con aire sereno y superior.
Me parecen maestros de alta melancolía,
podrían curar tristezas de civilización.
La energía moderna, el tanque y el biplano
avivan en las almas el antiguo dolor.
La vida a cada paso refina las tristezas,
las almas cristalizan y la verdad voló,
un grano de amargura se entierra y da su espiga.
Saben esto los gatos más bien que el sembrador.
Tienen algo de búhos y de toscas serpientes,
debieron tener alas cuando su creación.
Y hablaran de seguro con aquellos engendros
satánicos que Antonio desde su cueva vio.
Un gato enfurecido es casi Schopenhauer.
Cascarrabias horrible con cara de bribón,
pero siempre los gatos están bien educados
y se dedican graves a tumbarse en el sol.
El hombre es despreciable (dicen ellos), la muerte
llega tarde o temprano ¡Gocemos del calor!

Este gran gato mío arzobispal y bello
se duerme con la nana sepulcral del reloj.
¡Que le importan los senos del negro Eclesiastés,
ni los sabios consejos del viejo Salomón!
Duerme tu, gato mío, como un dios perezoso,
mientras que yo suspiro por algo que voló.
El bello Pecopian se sonríe en mi espejo,
de calavera tiene su sonrisa expresión.

Duerme tu santamente mientras toco el piano.
este monstruo con dientes de nieve y de carbón.

Y tú gato de rico, cumbre de la pereza,
entérate de que hay gatos vagabundos que son
mártires de los niños que a pedradas los matan
y mueren como Sócrates
dándoles su perdón.

EL ÚLTIMO AMOR DE FEDERICO GARCÍA LORCA.

Los recuerdos no curan las heridas pero ayudan a mitigar la nostalgia. Tras confirmarse el fusilamiento de Federico García Lorca, Juan Ramírez de Lucas guardó como oro en paño los restos en papel de aquel amor de juventud que le habían arrebatado. La última noticia del poeta llegó en forma de carta a la casa de los Ramírez de Lucas, en Albacete, cuatro días después del alzamiento nacional.

Federico García Lorca

Lorca, en la Huerta de San Vicente, 1935 / FUNDACIÓN GARCÍA LORCA.

Datada el 18 de julio de 1936 en Granada, la misiva salió en el correo antes de que se interrumpieran las comunicaciones. Lorca la escribió el día de San Federico, una fecha señalada para su familia, acostumbrada, como en casi toda Andalucía, a festejar los santos más que los cumpleaños. Impregnada del olor que había dejado una flor del jazmín de la Huerta de San Vicente, oculto entre los folios, el mensaje de Lorca incidía en que Juan Ramírez de Lucas debía ser fuerte y tratar de convencer a sus padres para que respetaran sus ideas. Se trataba de su familia, las personas más importantes de su vida junto con los amigos. “Conmigo cuentas siempre. Yo soy tu mejor amigo y te pido que seas político y no dejes que el río te lleve. Juan: es preciso que vuelvas a reír. A mí me han pasado también cosas gordas, por no decir terribles, y las he toreado con gracia”, se lee en uno de los párrafos. Precisamente como “amigo”, Federico le aseguraba que siempre estaría a su lado. Se despedía deseando que todo acabara felizmente sin hacer ninguna referencia a la situación política.

Manuel Francisco Reina mantiene que: “Es probable que a Lorca lo fusilasen a causa de esta relación, ya que se quedó en Granada, a pesar de todos los consejos de que huyera, porque esperaba al albaceteño (Ramírez de Lucas), quien estaba esperando un permiso paterno para marcharse a México con el poeta, un permiso que nunca llegó”.

La carta pasó a formar parte de los recuerdos que guardaba Juan Ramírez junto a otros documentos del poeta. Entre ellos el poema que le dedicó cuando ambos viajaban hacia Córdoba. Según los testimonios reflejados en su diario, Lorca lo escribió sobre la marcha, en el único papel que llevaban encima, un recibo de la Academia Orad, situada en el número 3 de la madrileña Carrera de San Jerónimo, donde estudiaba Ramírez de Lucas. Se trata del pago del mes de mayo de 1935, por valor de 10 pesetas. El escritor Manuel Francisco Reina tiene clara la enorme importancia del documento, dedicado a su “rubio de Albacete”, porque desvelaría finalmente a quién iban dedicados sus Sonetos del amor oscuro. “Lorca, que corregía hasta la extenuación como muchos de los poetas, empezó a redactarlos en Valencia en 1935, un poco en paralelo a los avances de su nueva relación sentimental con Juan Ramírez. Los escribió como un homenaje a San Juan de la Cruz pero también como un símbolo del sufrimiento silencioso hasta encontrar el verdadero amor. Seguramente había muchos restos de otras pasiones, fruto de la experiencia dejada por cada uno de sus amores en esos versos, pero siempre el último amor, como pasa también con los amigos, es el que más pesa”.

En el terreno de las hipótesis en que nos movemos, otros estudiosos de la obra de Lorca, incluido el biógrafo Ian Gibson, señalan como protagonista de esos encendidos versos en los que se desnudaba sentimentalmente al futbolista Rafael Rodríguez Rapún, con el que Lorca tuvo un idilio anterior. El autor de la novela “Los amores oscuros” resta importancia a esa suposición. “La relación de ambos se rompió antes del viaje de Federico a Nueva York y Uruguay”, apunta Gibson. De entre el mucho material que maneja en su novela, el escritor destaca que Luis Rosales le entregó a Ramírez de Lucas, años después de la muerte del poeta, una carpeta con todos los sonetos mecanografiados que habían encontrado en la buhardilla de su familia. “Pensaban que esos documentos debían quedar en su poder”.

El poema, escrito a mano por Federico García Lorca, ha sido auditado por el reconocido calígrafo Luis Alamancos Pampín: “Del análisis pericial caligráfico al que se ha sometido el cuerpo de escritura estampado en este documento, podemos determinar que no se aprecian rasgos de falsificación por imitación de la grafía, añadidos directos o superposición de trazos”, añade en el informe que concluye: “El texto tiene las mismas características morfológicas que otros escritos autentificados del poeta”.

Romance

Aquel rubio de Albacete
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel rubio de los trigos
hijo de la verde aurora,
alto, sólo y sin amigos
pisó mi calle a deshora.
La noche se tiñe y dora
de un delicado fulgor
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel lindo de cintura
sentí galán sin...
sembró por mi noche obscura
su amarillo jazminero
tanto me quiere y le quiero
que mis ojos se llevó.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel joven de la Mancha
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!.



BIBLIOGRAFÍA
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