• Benedicto Cuervo Álvarez

    Biografías

    Hemingway en España

    por Benedicto Cuervo Álvarez


Hemingway 1

Retrato al pastel de Ernest Hemingway


El mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar.
E. Hemingway


INTRODUCCIÓN.

Ernest Miller Hemingway nació en Illinois (Estados Unidos) el 21 de julio de 1899. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial quiso participar pero un defecto en su ojo no le dejó ser enviado como combatiente así que acudió como voluntario para conducir ambulancias de la Cruz Roja siendo condecorado con dos medallas: la “Medaglia dArgento al Valore Militare” y la “Croce di Guerra”.

Al finalizar la I Guerra Mundial vuelve a Estados Unidos y busca trabajo como corresponsal, siendo contratado por el periódico Toronto Star. Su estancia allí fue breve ya que el periódico, junto con la cadena de periódicos de Hearst, le nombró corresponsal en Europa, trasladándose a París, en 1922, en donde Hemingway pudo conocer los ambientes literarios de vanguardia y escritores exiliados como Gertrude Stein, James Joyce y Ezra Pound, de la llamada “Generación perdida”. Ellos lo animaron a escribir algo más que reportajes para periódicos. (1)

E. Hemingway

(Ernest Hemingway en 1917)


En 1927 regresó a Estados Unidos, donde pocos años después, en 1930, compró su casa en Cayo Hueso (Florida), que desde entonces sería su lugar de trabajo, pesca y descanso. En 1919 pisa, por primera vez, suelo español, al recalar el barco que lo trasladaba a Estados Unidos, en Gibraltar y visitar Algeciras. Viene, por primera vez a España en 1923, para practicar la pesca e ir a los sanfermines de Pamplona. Durante la Guerra Civil, vive en Madrid, como corresponsal de guerra, decantándose por el bando republicano, al que defiende con artículos y novelas. En España conoció a Martha Gelhorn, corresponsal de la revista Collier's y autora de cuentos, enamorándose de ella. En noviembre de 1940 se divorció de su segunda mujer y se casó con Martha. La pareja partió en viaje de luna de miel a China, donde ambos actuaron como corresponsales de guerra. Más tarde fue reportero del primer Ejército de Estados Unidos.

En 1944 fue testigo, como corresponsal, del Día D: el desembarco aliado en las playas francesas. Llegó hasta París con las tropas libertadoras. Después de la guerra, se estableció en Cuba, cerca de La Habana, y en 1958 en Ketchum, Idaho. Ernest Hemingway llegó por primera vez a Cuba en abril de 1928 en el vapor Orita, cuando el buque que lo llevaba de Europa a Key West (Florida) hizo una breve parada. Aquel paraje le embriagó tanto que estuvo en la isla intermitentemente entre 1932 y 1960.

Utilizó sus experiencias de pescador, cazador y aficionado a las corridas de toros en sus obras. En Londres, conoció a Mary Welsh, corresponsal de la revista Times. De regreso a La Habana se divorció de Martha Gellhorn y contrajo matrimonio con ella. Estuvo al borde de la muerte en la Guerra Civil española, cuando estallaron bombas en la habitación de su hotel, en la II Guerra Mundial al chocar con un taxi durante los apagones de guerra, y en 1954 cuando su avión se estrelló en África. En 1959, el escritor abandonó Cuba y se instaló con Mary en su nueva casa de Ketchum, Idaho, Estados Unidos. Por entonces sufría ya problemas mentales, y tuvo que ser hospitalizado dos veces a causa de procesos depresivos, que finalmente no pudo vencer, suicidándose de un tiro de escopeta en su residencia el 2 de julio de 1961. (2)

Ernest Hemingway ganó prestigiosos premios literarios como el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente, en 1954,el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Publicó siete novelas (a destacar Fiesta, Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar) seis recopilaciones de cuentos (Colina con elefantes blancos, El viejo en el puente, Los asesinos) y dos ensayos (París era una fiesta, Las nieves del Kilimanjaro). Póstumamente se publicaron tres novelas, cuatro libros de cuentos y tres ensayos más. (3)

Entre las aficiones de Hemingway, aparte de galán empedernido (se casó cuatro veces y tuvo infinidad de amantes), destacarían, el boxeo, la caza mayor, la pesca, los toros, el viajar por todo el mundo y la bebida. Tomaba todo tipo de licores: whisky, coñac, ron, absenta, champagne, vino, cocktail, mojito, y martini. De esta última bebida, el martini, existe una anécdota interesante. En plena liberación de París, irrumpió en el elegante Hotel Ritz en la Plaza Vendôme, en ese instante vacío pues había sido desocupado por las fuerzas alemanas y “tomó por asalto” el elegante bar. Los todavía asustados cantineros le preguntaron qué necesitaba y Ernest respondió “¡Cincuenta martinis!” para él y su tropa. A Hemingway le gustaba en su martini la proporción de quince medidas de ginebra por una de vermut y a esa bebida la llamaba “Montgomery”, en alusión al controvertido militar británico, jefe aliado durante la Segunda Guerra Mundial, de quien se decía no entraba en combate si su ventaja no era de quince a uno con respecto al enemigo. (4)


HEMINGWAY Y ESPAÑA.

Podemos decir, con toda seguridad, que Ernest Hemingway tuvo bastante afecto a España y, especialmente, a su gente y cultura. Le encantaba la hospitalidad española. Si exceptuamos su país de origen, Estados Unidos y Francia, para mejor decir su capital, París, el país que más veces visitó y en donde se encontraba más a sus anchas era España.

La primera vez que visitó nuestro país fue en 1919 al volver de Italia, donde había servido como voluntario en la Cruz Roja en el frente italiano durante la Primera Guerra Mundial. El barco que le llevaba a Estados Unidos, procedente de Italia, hizo escala en Gibraltar y Hemingway pudo pasar a Algeciras. (5)

En 1921, de vuelta en Europa, conoce en París, a los pintores españoles Pablo Picasso (amante de los toros como él) y Joan Miró, incluso se sabe que éste hacía de cronometrador en sus sesiones de boxeo. En París Gertrude Stein, le animaba a ir a España para ver los toros y al torero Joselito.

Por fin, en 1923, acompañado de otros amigos, Hemingway hace su primer viaje a España. Quiere ver y aprender de toros. Vive en la madrileña Carrera de San Jerónimo, en una pensión frecuentada por gente taurina. Se apasiona por los toros en seguida. Para Hemingway, cada corrida de toros es: “Una gran tragedia. Es como estar en la primera línea de fuego en una guerra sin tener que sufrir las consecuencias”. Viaja a Sevilla, Ronda y Granada. De nuevo en París, Hemingway ya no anda por los bulevares boxeando con su sombra, sino que va dando verónicas, muletazos y estocadas, tal es su entusiasmo que hasta torea con coches y tranvías.

E. Hemingway

(Hemingway sentado al lado de un toro, en 1927)

Vuelve Hemingway con su esposa, unos meses después, en el verano de 1923, a Pamplona. Ninguno de los dos sabe español ni las costumbres o cultura del norte de España. No estaban preparados para lo que les espera en Navarra: Encierros, bailes, una ciudad borracha y toros todas las tarde (6)

En 1925 los Hemingway y un grupo de amigos vuelven a Pamplona. El viaje, los amigos y las aventuras en Navarra forman la base de su primera novela titulada “Fiesta”. Aquel verano Hemingway conoce a Cayetano Ordóñez, torero rondeño de 19 años del que dice el escritor norteamericano que “Era la misma pureza estilística con el capote… fantástico en la muleta… y mataba recibiendo”.

En lo que queda de los años veinte, Hemingway sólo se pierde los sanfermines en 1928. Tanta fue su pasión por estas fiestas que vino en unas diez ocasiones y era muy común verle en el hotel La Perla y en los restaurantes de los alrededores. Va conociendo más y más de España. Aprende español de oído y llegará a decir: “Me hubiera gustado nacer en España para poder escribir español como un nativo en vez de sentirme como un furtivo cazando en un coto o pescando durante la veda”. (7)

Gran aficionado a la fiesta de los toros, siempre que podía, nada más concluir los sanfermines, abandonaba la capital navarra para dirigirse al litoral valenciano. Valencia era otra de sus ciudades favoritas, así lo dejó escrito en sus obras. La ciudad estaba encantada con el estadounidense y el escritor se quedó prendado de la ciudad. Periódicamente solía asistir a corridas de toros en la calle Xátiva; era algo que le entusiasmaba.

El 27 de febrero de 1937 Ernest Hemingway se enrola en la North American Newspaper Alliance (NANA) y se va como corresponsal a la España de la Guerra Civil, es su primer viaje a este país representando un órgano de prensa norteamericano. Sus primeros contactos de la contienda como tal los establece en las trincheras con los combatientes de las diferentes brigadas internacionales que se habían formado con personas simples de diferentes países para combatir por la República, principalmente con los de brigada Lincoln, donde la mayoría eran estadounidenses y la XII brigada que comandaba el general húngaro Lucasz.

A su regreso a los Estados Unidos, el 19 de mayo del mismo año, escribió crónicas que relatan el dramatismo de la contienda a que el fascismo había conducido al pueblo español. Al mismo tiempo empleó todo el material tomado en los campos de batalla y las ciudades, conjuntamente con otros camarógrafos norteamericanos, para la realización del filme “La Tierra Española”, que tenía como objetivo, promover la justa causa de la República española y recaudar fondos para el gobierno español. Es en esta ocasión, y específicamente, el 4 de junio de 1937 en la celebración del Segundo Congreso de los Escritores norteamericanos en el Carnegie Hall de New York donde el escritor pronuncia lo que se ha considerado su único discurso político conocido:

“El problema de un escritor no cambia, él mismo podrá cambiar, pero los problemas seguirán siendo los mismos. Y esto es como escribir verdaderamente y encontrar una experiencia que al ser escrita se convierta en parte de la experiencia política de los escritores. [...] Solo hay un sistema de gobierno que no puede producir buenos escritores y ese sistema es el fascismo… Un escritor que no quiera mentir no puede vivir y trabajar bajo el fascismo”.

Poco tiempo después, Ernest Hemingway va a Hollywood para reunir fondos con el fin de enviar ambulancias a la República. El novelista da un pequeño discurso y, en tan solo un día, consigue suficiente dinero para mandar veinte ambulancias a España. La tercera mujer de Hemingway comenta de su esposo: “ Creo que fue la única vez en su vida que él no era la única cosa más importante que había. Se mostraba como un hombre valiente, generoso que hizo todo lo posible por la República española”. (8)

Además de corresponsal de guerra, en el periódico North American Newspaper Alliance (NANA) percibiendo 1.000 dólares por artículo enviado, Hemingway estaba afiliado a los Escritores Revolucionarios, que se habían reunido, por primera vez, en París en julio de 1935, y cuyo comité internacional estaba formado por escritores de la talla de: André Gide, Thomas Mann, André Malraux, Romain Rolland, Aldous Huxley y Waldo Frank. Así la “intelligentsia” del mundo entero estaba representada en la capital de España, en 1937. También estaban los escritores norteamericanos, John Dos Passos, Ernest Hemingway y Malcolm Cowley (9)

Su segunda visita, y la más larga, tiene lugar entre el 14 de agosto y el 28 de enero de 1938. En esos meses de estancia en Madrid se hospeda en un hotel barato llamado Florida, en la asediada Madrid. Le embarga la tristeza al conocer que algunos de sus amigos, con quienes había compartido en la estancia anterior, habían perecido, entre ellos el general Lucasz y el médico Werner Heilburn. Acompaña a las tropas republicanas en la Batalla de Teruel, donde la población le confunde y agasaja como un oficial de las Brigadas Internacionales. Para esta fecha se cerraba el cerco fascista sobre Madrid. En el monte Garabito se encontraban emplazadas las baterías del ejército de Franco y las granadas perforaban La Gran Vía y algunas estallaban sobre el techo del hotel Florida, mientras Hemingway se mantenía allí impasible, al lado de los que siempre amó hablando de la situación en el frente.

El tercer viaje comenzó el 18 de marzo de 1938 y se extendió, aproximadamente, un poco más de un mes en compañía de Martha Gellhorn. Era fácil de apreciar que la supervivencia de la República estaba comprometida, sin embargo cuando regresa a los Estados Unidos se muestra optimista pese a que el gobierno español estaba perdiendo los pocos territorios que aún mantenía bajo su control. Hemingway volvió a los Estados Unidos el 30 de mayo y en un encuentro con la prensa, cree todavía en el triunfo de la República aunque los periodistas lo ponen en duda, Hemingway no quiere creerlo: “El enemigo llegará al mar y cortará en dos a la República, pero eso no es para preocuparse: Ya ha sido previsto… ya se han establecido métodos de comunicación entre Cataluña y el resto de España, por barco, por avión; todo funcionará bien… La guerra entrará ahora en una nueva fase; se redoblará la resistencia del gobierno; los españoles y catalanes lucharán ferozmente; las organizaciones políticas y los sindicatos están organizando sus nuevas posiciones; el pueblo está ansioso por detener el avance de Franco hacia el mar; el pueblo prepara un contraataque”.

Junto al fotógrafo de Life, Robert Capa, cubre gran parte de la Batalla del Ebro. Muchos autores coinciden en que sus artículos periodísticos no aportan nada a su fama, sino que son una excusa para seguir la guerra en primera persona e intentar publicitar las ideas del Gobierno republicano aparte de estar muy bien pagado por cada artículo enviado a su periódico del conflicto español. (10)

E. Hemingway

(Hemingway junto a un joven miliciano en la Guerra Civil Española.)


Hemingway realiza su último viaje, como corresponsal a España del 31 de agosto de 1938 a diciembre del mismo año. Esta fue la estancia más triste en España del escritor ya que asistió a la caída de la República española que tanto había defendido y apoyado. Luego volvería a España con Franco en el poder, en la década de los cincuenta y principio de los sesenta, pero ya no como periodista.

Una vez finalizada la Guerra Civil española, Hemingway no volverá a nuestro país hasta 1953 cuando concibe la idea de escribir un apéndice a Muerte en la tarde, en que piensa describir los cambios y decadencia de las corridas de toros. Pero, después de ver torear a Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín (amigo de Picasso), decide que no existe tal decadencia y que hay mucho que contar sobre el mundo taurino. Conoce a Ordóñez en Pamplona e inmediatamente escritor y torero congenian. No obstante, Pamplona había perdido su encanto de los años veinte para Hemingway. Irónicamente, él la había convertido en una atracción turística.

E. Hemingway

(Hemingway hablando en el burladero con el torero Antonio Ordónez)

En 1956 vuelve, nuevamente, Hemingway a España gozando de una enorme popularidad. En los hoteles le tratan muy bien y por la calle la gente le pide autógrafos.

Debido a un contacto que tiene con la revista Life, Ernest Hemingway regresa a España en 1959 para cubrir la rivalidad entre los toreros Dominguín y Ordóñez por todo el país. Va a una corrida tras otra, siguiendo el Mercedes de la cuadrilla de Ordóñez por toda España, en una paliza automovilística que hubiera dejado para el arrastre a cualquier hombre de 60 años. Vuelve, otra vez, a Pamplona y hace meriendas a orillas del Irati. Se siente feliz hasta el punto de decir que: “En mi vida he estado más contento”.(11)

Ernest Hemingway vuelve, nuevamente a España, en agosto de 1960, pretextando que su amigo, el torero Ordóñez, lo necesita. Pero, preso de la soledad, el insomnio y sufriendo de pesadillas, complejos de persecución y los efectos negativos de sus muchos accidentes, heridas y el alcohol, sólo se queda dos meses. Aun así demora la partida hacia los Estados Unidos intuyendo que ya nunca más volverá a España.

Tal vez la mejor descripción de los sentimientos que tiene Hemingway hacia España estén en estas líneas de su obra Muerte en la tarde:

“Y aunque Madrid no tuviera más que su Museo del Prado, valdría la pena de ir por allí un mes todas las primaveras… Pero cuando se puede tener, al mismo tiempo, el Prado y los toros, con el Escorial, Toledo, Ávila, La Granja… se experimenta realmente una pena muy grande… pensando en morirse algún día y no volverlo a ver”.


ESPAÑA EN LA OBRA LITERARIA DE HEMINGWAY.

El primer contacto que tiene Ernest Hemingway con España va a ser en Pamplona asistiendo a sus famosos sanfermines. Durante muchos años dedicó gran parte de sus crónicas periodísticas a las fiestas de Pamplona. En 1923 junto con su mujer llegó a Pamplona por primera vez, venía en calidad de corresponsal en Europa del semanario canadiense Toronto Star. De sus visitas a los sanfermines, Ernest Hemingway escribió, en 1926, una novela titulada “The sun also rises” (“Fiesta en español”).

La novela narra cómo un grupo de amigos estadounidense (dos escritores, un periodista, una dama inglesa y un aristócrata arruinado) que residen en París deciden viajar a Navarra a disfrutar de su hobby que es la pesca, las fiestas de San Fermín y a las famosas corridas de toros. Hay también una historia de amor entre Jake Barnes y Brett Ashley, en donde Hemingway utiliza, como base de la narración, su propia experiencia en la I Guerra Mundial, parte de la historia transcurre en París, y en las fiestas de San Fermín, nombra varias veces el Café Iruña, donde pasaba largas horas tomando café cuando visitaba la ciudad, para él en su novela es uno de los escenarios más importantes.

Uno de los rasgos estilísticos más característicos de Hemingway es el uso del contrapunto. En la novela Fiesta no sólo hay contrastes entre los personajes sino entre paisajes también. Nada más llegar a Pamplona, el protagonista, Jake Barnes y su amigo Bill, se marchan para Burguete para pasar unos días pescando truchas en el río Irati. Al principio de la novela, Jake, el narrador, describe el ambiente podrido y decadente de París en contraposición al ambiente y paisaje natural, incontaminado de Bruguete, en donde los dos amigos, marchan campo a través para llegar al río y gozar del sitio.

Los dos amigos se escapan del calor -del infierno- de París y Pamplona y disfrutan del ejercicio físico y del compañerismo en un sitio idílico, lejos de todo vicio. Este contraste ciudad/tiempo da pie a uno de los temas principales de Fiesta: la mortalidad. El paisaje español refleja los valores buenos y permanentes de la “tierra”, sólo contaminada por la presencia humana. Según Julio Urdiroz, persona que llegó a conocer a Hemingway, la propia madre del escritor aparece en las páginas de Fiesta como propietaria del hostal cuando los personajes se hospedan allí mientras pescan.

El mundo taurino aparece, en varias ocasiones, a lo largo de la novela Fiesta. Lady Brett se enamora del joven e ingenuo torero Pedro Romero y lo seduce. En un ataque de celos, Robert Cohn, irrumpe en la habitación y se pelea con el torero. En esta escena Hemingway relaciona el ambiente taurino, la sabiduría taurina al relacionar al torero Pedro Romero con la imagen de un toro bravo que enviste, una y otra vez, hasta encontrar la muerte.

El protagonista de Fiesta, Jake Barnes, que ha estado en Pamplona en muchas ocasiones, se identifica con la manera de ser y costumbres de los españoles: sabe español, es bastante arrogante y está suscrito a varias revistas taurinas. Hemingway combina magistralmente experiencias personales con características observadas en otras personas y culturas para crear sus personajes. (12)

Otra novela de Ernest Hemingway donde el escritor norteamericano se ambienta en España es Por quién doblan las campanas, tanto por la temática que refleja (la Guerra Civil) como por los lugares y paisajes por donde transcurren los acontecimientos de los diversos personajes que, capítulo a capítulo, van conformando la obra.

En resumen el argumento de esta novela, publicada en 1940, trata de un estadounidense Robert Jordan, apodado “El inglés”, que vino a la Guerra Civil española con la Brigada Lincoln, está especializado en acciones peligrosas detrás de las líneas enemigas. Ha volado trenes, redes eléctricas, depósitos de armas... Ahora, en vísperas de una gran ofensiva, es encargado por el mando republicano para destruir un puente que es la principal arteria logística del ejército de Franco. María, una joven salvada del pelotón de ejecución y Pilar, esposa de Pablo, un hombre rudo y testarudo, serán parte importante de la operación y mantendrán el espíritu de lucha hasta el final de la contienda.

El crítico americano, Carlos Baker, gran conocedor de la obra de Hemingway, compara la estructura de Por quién doblan las campanas con la de una plaza de toros. Para él, la novela también está construida a base de círculos concéntricos. En el centro de la novela está el puente. Si los guerrilleros no logran destruirlo, se perderá la batalla, luego se perderá la guerra. Y, poco después, el fascismo conquistará Europa y el mundo entero. No cabe duda que Hemingway apuntaba a eso en su novela, y que en los años treinta muchos amigos de la República veían en la Guerra Civil, el comienzo de otra contienda mundial. (13)

Las mujeres, en esta novela, han sido objeto de debate entre los estudiosos. El novelista y crítico español, Arturo Barea, critica a Hemingway, alegando que una chica española de esa época nunca podría dormir con un hombre el mismo día que lo conoció, tal y como lo hace la bella y sumisa María con Robert Jordan. Otro crítico literario, Jeffery Meyers, opina que Pilar, la matriarca de la banda, es la madre de Hemingway ya que, al parecer, la señora Hemingway hacia que su marido le sirviera el desayuno en la cama y que preparase también las otras comidas.

Según Edward Douglas, en la novela Por quién doblan las campanas, el escritor norteamericano estaría haciendo una alegoría de la historia de España. Esta alegoría de nuestra historia la aprendería de Rafael Alberti y su Alianza de Intelectuales Antifascistas durante la Guerra Civil española y de otros autores españoles, tanto clásicos como modernos. La trama novelística se desarrolla durante tres días. Estos tres días representan tres milenios de la historia y civilización de nuestro país amenazados por la guerra. Hemingway recuerda a los fenicios, a los griegos y a los romanos, aludiendo a escritores clásicos como Platón, Aristóteles o Julio César. Además Hemingway la escribió para el lector español, de ahí que aderezase su prosa con palabras en español pero, también, para que los lectores norteamericanos supiesen algo de la historia de España. (14)

Para transmitir el uso de la segunda persona del singular, el “tú” del castellano al inglés, Hemingway recurre a las formas “thee” y “thou” del inglés antiguo. El lector de hoy asocia “thee” y “thou” con el lenguaje bíblico y estas formas arcaicas refuerzan el tono religioso, solemne e histórico de la novela, como se refleja en la personificación de un río con un personaje de la novela. En concreto, Robert Jordan, y el río Jordán. Es decir, Robert Jordan es la personificación del río bíblico que separa a la gente elegida de la Tierra Prometida. En similar tesitura estaría María como personaje histórico relevante al ser la santa, por excelencia, del catolicismo español, lo que podría estar personificando a España con características que la hacen símbolo del país (cabe recordar que Hemingway abandonó el protestantismo de su juventud para pasarse al catolicismo). Todos estos recursos literarios sugieren la antigüedad de la cultura española además de mostrar la intimidad y solidaridad que existen entre los guerrilleros. (15)

Por quién doblan las campanas encierra varias semejanzas con Numancia. En la novela los personajes viven en un estado de asedio en la sierra mientras esperan al enemigo, al igual que los iberos resistían a los romanos desde el cerro de Numancia. Es por esta razón por la que Hemingway hace una réplica de Numancia en su novela Por quién doblan las campanas. Aunque apenas hay trama en esta dilatada novela de casi quinientas páginas. La única acción gira en torno al puente de la Sierra de Guadarrama que los milicianos republicanos quieren volar con cargas de dinamita. Por lo demás, los personajes pasan todo el tiempo escondidos en la Sierra de Guadarrama, a veces en una cueva, sin hacer nada más. Por muy aburrido que parezca este largo asedio, el lector tiene que reconocer que la intención de Hemingway es reproducir el asedio de Numancia, que duró dieciséis años, y así rendir homenaje a la Alianza de Intelectuales Antifascistas y sus producciones teatrales durante la Guerra Civil española. (16)

La matanza de Badajoz, por parte de los nacionalistas, el 6 de agosto de 1936, que provocó el asesinato de miles de republicanos, en la plaza mayor y en la plaza de toros y que produjo una gran repercusión a nivel internacional de la que Hemingway estaba perfectamente informado, le dio pie para hacer el capítulo diez de Por quién doblan las campanas. En la novela de Hemingway los republicanos improvisan una corrida de toros simulada en la plaza mayor del pueblo que se parece a las matanzas de Badajoz.

Esta novela fue llevada al cine por la productora norteamericana Paramount, en 1943 pagando, en aquella época, 150.000 dólares por los derechos de la novela de Hemingway. La película estuvo dirigida por Sam Wood en 1943 basada en la obra homónima de Ernest Hemingway que se desarrolla durante el transcurso de la Guerra Civil Española. Protagonizada por Gary Cooper e Ingrid Bergman, tuvo nueve nominaciones a los Premios Óscar, incluida Mejor Película, obteniendo el de Mejor Actriz Secundaria en manos de Katina Paxinou.

En 1942 durante la elaboración del guión de la película, los servicios diplomáticos españoles en Estados Unidos lograron que Hollywood variase el guión de la película en diversas escenas, según lo atestigua la correspondencia cruzada entre diplomáticos españoles. La película fue igualmente objeto de discusión entre el embajador español y el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, solicitando el embajador español la paralización del proyecto aunque sin conseguirlo. (17)

Otra novela de Ernest Hemingway ambientada en España, en concreto en su capital Madrid en el tercer capítulo, es la titulada El jardín del Edén. Esta obra festeja todas las alegrías de un nuevo matrimonio. Pero se trata de un matrimonio más apropiado a una juventud extrema que a la madurez. En 1946, Hemingway era un barbudo y canoso veterano de la literatura y de los principales deportes viriles (matador tanto de hombres como de grandes peces). Era rico, famoso y un tanto consentido. Suspiraba, como lo hacen todos los hombres afortunados, por los inocentes tiempos de lucha (el paraíso medio muerto de hambre de La boheme).

El jardín del edén invoca una época de genuina inocencia, en la cual los sentidos son más importantes que el pensamiento, en la que la palabra pecado carece de significación. Nos encontramos literalmente en un paraíso terrenal en el que no se inmiscuye ninguna serpiente. Dónde estaría situado este paraíso?

París no sería el lugar apropiado. París es un lugar de sofisticado conocimiento, excesivamente consciente del pecado. Hemingway necesitaba una localización sencilla y no maleada, y la encontró en el pueblo de Le Grau-du-Roi, en el seno del estuario del río Ródano. Allí fue donde, en 1927, pasó su luna de miel con Pauline Pfeiffer, su segunda esposa. En el personaje de Catherine Bourne, la Eva de El jardín del edén, hay más de Pauline que de Mary Hemingway. Hay también algo de Hadley Richardson, la primera mujer de Hemingway. David Bourne, el joven Adán, es enteramente el joven Hemingway, guapo, vigoroso, llegando al principio de su fama como escritor. Si el Hemingway de 1946 se introduce de alguna manera en la historia, lo hace en calidad de un hombre que disfruta una nueva luna de miel, pero que lamenta no poder aportar a ésta el tributo de la inocencia juvenil. El jardín del edén registra la nostalgia sexual de todo el mundo.

El héroe de este Jardín del Edén radicalmente desbrozado es David Bourne, un joven novelista y veterano de la Primera Guerra Mundial, que en la década de 1920 recorre España y Francia con su esposa, Catherine, en viaje de luna de miel. En su pequeño Bugatti negro, parten del pueblo marinero de Le Grau-du-Roi, donde su estancia ha sido idílica, rumbo a Madrid, lugar en el cual aparecen las primeras sombras en su relación. Catherine se muestra celosa de la actividad literaria de su esposo. Al mismo tiempo, exige cierta experimentación en su relación amorosa: quiere que simulen que ella es el muchacho, y él, la chica. En Aigues-Mortes, Francia, Catherine se hace cortar el cabello muy corto, y luego le pide a él que se ponga en manos del mismo peluquero para que le haga otro tanto, a fin de que se vea como ella. David la complace en esto también, aunque no sin cierta reticencia, y presintiendo la descomposición definitiva del matrimonio

Hemingway mejora el paraíso imaginario, en lugar de acabar con él, con una tercera persona que complica, sin destruirlo, el amor de David y Catherine. Tanto David como Catherine aman a esa persona, y se preparan para su entrada en la historia haciendo borrosas sus propias identidades sexuales. Catherine deviene un muchacho. Se corta el cabello. Quienes conocen bien a Hemingway reconocerán la importancia del simbolismo de ese acto. El cabello significaba mucho para Hemingway. Era un poderoso fetiche sexual, y como tal aparece y se repite numerosas veces en su propia vida y en sus libros.

La desinformada leyenda sobre el machismo de Hemingway -su temor a la pérdida de la masculinidad, la gustosa exhibición de su velludo torso en los bares de Nueva York- no encuentra base alguna en sus sueños totalmente fructíferos de asumir una identidad femenina mientras su pareja asume las cualidades del macho. En el amor sexual, este intercambio y fusión de identidades constituyen la gran esencia edénica. Ciertamente, se trataba de un nuevo tema en 1946, y el vasto público estadounidense no estaba preparado para el mismo. (18)

Por último no podemos cerrar este capítulo sin mencionar y analizar mínimamente la única obra de teatro que escribió Hemingway que también evoca y se involucra plenamente con nuestra Guerra Civil. Va a ser en la capital española, Madrid, durante su estancia como corresponsal de guerra en 1938 donde retoma apuntes y notas de acontecimientos anteriores y escribe La Quinta Columna. El origen del título es español y fue estrenada, en 1940,en el Broadway, en la ciudad de Nueva York dos años después de haberla concluido y ya finalizada la guerra en España. El motivo de esta tardanza, en su estreno, se debió a que el empresario murió mientras seleccionaba al elenco de actores y actrices y su sucesor se vio envuelto en dificultades financieras.

Según comenta el propio Hemingway en el prólogo de la obra: “La Quinta Columna, hace alusión a la declaración de los rebeldes españoles, sobre que ellos tenían cuatro columnas que avanzaban sobre Madrid y una Quinta Columna de simpatizantes dentro de la ciudad, para atacar, a sus defensores desde la retaguardia”.

En el Madrid sitiado por las tropas nacionalistas se desarrolla esta obra dramática cuyo protagonista, Philip Rawlings, es un periodista que trabaja como agente secreto para el bando republicano junto a la Brigada Lincoln, inspirado en parte en su propia persona, y que tiene que decidir entre su lealtad a un ideal y su amor por Dorothy Bridges, una reportera rubia y mordaz, retrato de su amante de entonces, Martha Gellhorn.

La obra no solo fue escrita durante la estancia de Hemingway en el Madrid republicano bombardeado por los nacionalistas (la verosimilitud de lo narrado se ejemplifica en infinidad de detalles, tanto en las acotaciones como en el discurso dramático) sino que, además, el autor la sitúa en los lugares donde estaban sucediendo los hechos. Así, pues, la mayor parte de la obra tiene lugar en las habitaciones del hotel Florida donde el propio Hemingway estuvo alojado. (19)

Como señalé anteriormente la obra solo fue representada una vez en Nueva York bajo la dirección de Lee Strasberg, pero en versión edulcorada por la adaptación puritana que hizo de ella Benjamín Glazer. Su adaptación fue un desastre hasta el punto de que Ernest Hemingway siempre renegó de ella.

El español Juan Salas, historiador e investigador de la New York University, dice de esta obra dramática lo siguiente: “En Estados Unidos, la Guerra Civil española y, sobre todo, la Brigada Lincoln son un tema tabú. Los voluntarios estadounidenses que fueron a luchar en el bando republicano sufrieron el rechazo social por haber apoyado al bando que perdió, que en el contexto de la Guerra Fría se convirtió en sinónimo de comunista. Por eso, también la obra La Quinta Columna cayó en desgracia. Hemingway dejó constancia de las atrocidades de ambos bandos, así que ni la derecha ni la izquierda la pudieron capitalizar políticamente y la obra cayó en el olvido”. (20)


CONCLUSIÓN.

En su novela París era una fiesta el mismo Hemingway escribía de forma autobiográfica: “Vivíamos con gran economía, gastando sólo lo imprescindible, y ahorrando para poder ir a la Feria de Pamplona en julio y luego a Madrid y a la Feria de Valencia”.

Estas palabras de Hemingway constatan, como ninguna otra, el cariño y aprecio que sentía el escritor norteamericano hacia España. Con cierta regularidad se le veía no solo en los sanfermines (a cuyas fiestas acudió en unas diez ocasiones), sino que también visitó varias veces Valencia, Madrid Zaragoza, Bilbao o Málaga. De hecho llegó a decir, en varias ocasiones que. “Quería a España más que a ningún país después del suyo”.

La estancia de Hemingway en nuestro país no era simplemente la de hacer turismo, divertirse o descansar yendo a pescar o a las corridas de toros sino que dedicaba parte de su tiempo en España para realizar artículos o reportajes periodísticos y tomar anotaciones y apuntes que después reflejaría en sus obras.

Así podemos señalar, con cierta exactitud, tres etapas distintas de sus visitas a España y relacionarlas con sus obras literarias:

1º. Etapa. Sería la correspondiente a la década de los años veinte hasta el inicio de la Guerra Civil española. Es una etapa feliz del escritor norteamericano que tiene su residencia en París y, periódicamente, se escapa para los sanfermines en Pamplona y las fallas y las corridas de toros en la calle Xátiva en Valencia. A esta primera etapa corresponderían las novelas Fiesta y el Jardín del Edén.

2º. Etapa. Correspondería a los años coetáneos de la Guerra Civil (1936-39), más concretamente hasta diciembre del 38. Durante los años de nuestro conflicto bélico Hemingway trabajaba en Madrid como corresponsal de guerra para un diario norteamericano e iba y venía constantemente desde su país a España (lo hizo en cuatro ocasiones durante dos años). Es un periodo de fuerte compromiso político a favor de la República Española y de intranquilidad y amargura para Hemingway al perder la República la guerra. Como reflejo de esta segunda estancia del escritor norteamericano en España surgirían obras tan importantes como Por quién doblan las campanas o su única obra teatral La Quinta Columna.

3º. Etapa. Al finalizar la Guerra Civil española con el triunfo del ejército nacionalista de Franco, Ernest Hemingway fue un escritor proscrito en nuestro país a lo largo de toda la década de los cuarenta y primeros años de los cincuenta del siglo pasado. No será hasta 1953, 15 años después de su última estancia en España, y en plena Guerra Fría, cuando vuelva a pisar tierra española con el pretexto de realizar un apéndice a su obra, de indudable contenido taurino, Muerte en la tarde. Desde ese año, 1953, hasta 1961, Hemingway recalará en España con cierta asiduidad para ver corridas de toros, no solamente en Pamplona sino también en Zaragoza, Valencia, Madrid o Málaga. Además realizará diversos reportajes para la revista norteamericana Life lo que le obligará a recorrer gran parte de España.

Tal era el cariño y admiración que sentía Ernest Hemingway por España que incluso llegó a decir, en una carta, que: “España es el último país bueno que ha quedado".

Si en un primer momento el interés de Hemingway por España fue algo que mereció la censura del Gobierno de Franco, en los años cincuenta su amor por el país se convirtió en un hecho digno de entrevistas y artículos elogiosos en la prensa vinculada al Régimen (El Alcázar, Arriba…).Cualquier sentido de indignación o fastidio que los diarios españoles pudieran haber manifestado hacia Hemingway desde que terminó la guerra desapareció casi por completo con las visitas del escritor a España y con su creciente popularidad tras ganar el Nobel en 1954.

Para finalizar se puede afirmar, como señala Lisa Ann Twomey que “La relación de Hemingway con España es quizá una de las más íntimas que haya habido entre un autor y un país extranjero, y esa relación no sólo afectó a la vida del escritor, sino que también penetró en toda su obra”.(21)


Notas bibliográficas.
(1)web. Practicopedia. Cómo fue la vida de Ernest Hemingway.
(2)José Luis Castillo-Puche: Hemingway, entre la vida y la muerte. Madrid, 1968.
(3)Elizabelh Wells: A statistical analysis of the prose style of Ernest Hemingway. 1975.
(4)www.historiadelagastronomia.over blog.es
(5)Jeffery Meyers: Hemingway: A biography. New York, 1985.
(6)Carlos Baker: Ernest Hemingway: A life story. New York, 1969.
(7)Guy H. Wood: La España de Hemingway. Oregon State University. Web en Internet.
(8)Dondaldson Scott: By force of will. New York, 1977.
(9)Thomas Hugh: La Guerra civil española. Vol. VI. Barcelona, 1983.
(10)Blog. Historia 2.0 Guerra Civil Española día a día. Ernest Hemingway.
(11)A. Baker: Life storia.
(12)www.turismo.navarra.es/NR/rdonlyres/../LANOVELAFIESTAdoc
(13)Carlos Baker: Hemingway: The writer as artist. Princeton University Press, 1963.
(14)Edward Douglas LaPrade: Censura y recepción de Hemingway en España. Universitat de Valencia, 2005.
(15)Carlos Baker: Ernest Hemingway: Critiques of four major novels. New York, 1962.
(16)Arturo Barea: Hemingway y su España. Madrid, 2000.
(17)Historia del cine. Vol. III. Edit. Sarpe. Barcelona, 1984.
(18)Anthony Burgess: “El jardín del Edén”. 3/XI/1986. El País y E.L. Doctorow: “Ernest Hemingway y R.I.P.”. 20/II/2008.
(19)Stephen Koch: El fin de la inocencia. Barcelona, 2005.
(20)Nöel Valis, Javier Cervera, James D. Fernández, Juan Salas y otros. Conferencia pronunciada en el Instituto Cervantes de Nueva York el día 4 de marzo de 2008, con motivo del reestreno de la obra.
(21)Lisa Ann Twomey: “La recepción de la narrativa de Ernest Hemingway en la posguerra española”. (Tesis doctoral, en PDF).


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