• Peregrina Flor

    Senderos de sol y nubes

    Llevaré flores al muerto…

    por Peregrina Flor

 

Quienes han sabido dar muerte, sin pena ni gloria, no me perdonarán la vida… y debo ser cautelosa. Están advertidos, uno a uno, unos a los otros… adviértanse. No soy culpable, no tiene que pasarme nada, ya que inmensamente vuelo y no vuelvo, vuelo al viento, a las olas que casi son tsunamis volcánicos… a la luz que me cura y me hace inmensamente feliz. Una fuerza positiva y no negativa, que te da la razón y no te humilla, que está en vigor, en plenitud, en armonía, en soltura, en concordancia, en altura, en cordura, en su mayoría, en asamblea plenaria, en luz perpetua y natural y en la sombra de la tempestad.

Nadie bueno hay sobre la faz de la tierra…

No hay nadie bueno en el mundo… Nada es nada, todo perturba la paz, todo es caer en terrenos que no se pueden pisar.

No hay nadie bueno, no hay. No hay sentimientos puros con los que lograr amar, no hay armonía ni felicidad, no hay amor en seres vivos, sólo interés y maldad. No hay nadie bueno en el mundo, en la faz terrenal. Si malogran mi destino y no me dejan respirar, no hay nada bueno, no hay.

Nada es nada. El mundo está podrido, mucho vicio, poco aguante, poca bondad cosechada, poca boquita rosada que nada dice más que “hola”, y yo no sé si soy rosa o cremita claro o caprichosa. Y yo no sé si soy diosa o niña linda en flor o cualquier otra cosa. Considero que soy nadie, considero valgo nada. Mido la distancia y no hay luz ni fragancia. No hay nada valioso que me haga respirar feliz.

Y sigo aquí viendo el viento y la distancia que me separa del sol y las estrellas en el cielo de hielo que saben cantar, fumar, hablar, engañarme, que se han dejado llevar por los que la muerte conocen y no se entristecen, que orgullo sienten de su condición… y él… que nunca me ha besado, no lo hará ya. Lucha gran señora de la luz divina que supo pecar a sus horas, resplandor con que sueñas no soñar siempre, pues es más fácil ser una buena persona y en el cielo pensar, que vivir en las sombras del pasado y el amor no lograr.

Se enfrenta a la soledad y está enferma, no pedirá piedad de almas ajenas y llorará lo que le toque en su casa de piedra. Nadie sospechará de su desgracia. Espera el fin y desea sea fulminante, no desea silla de ruedas para ella, ni asistentes sociales que vivan sus penas y a los que pueda llegar a dejar su herencia.

Se enfrenta a la soledad y es muy duro no tener en quien confiar, nada es seguro, sólo que seguirá sola esperando el momento que cada vez más y más desea. Se enfrenta a la soledad siendo inocente para conocer tal condena, la peor de las penas.

Eso es, ya ha probado el sabor del "no estar", de ser alma libre, "de subir y bajar del infinito". Muy lejos... me parecía que estaba... Sólo me quedaba el desconcierto y la contemplación de su llegada, la de aquellas almas que... la abandonaron en su día hace ya tantos años, y que hoy recuerda como si todavía no estuvieran en ella, como antes de que iniciaran aquel extraño viaje al cielo:

-En aquella vivencia extraña, yacía mi cuerpo enfermo y tieso, sobre la cama, respiraba a medias y tenía taquicardias. En aquella ocasión supe del cielo y del infierno, de los que me hicieran daño, de lo que era y de lo que eran, de que fuera víctima del engaño. Sin saber si volvería a estar viva, andaba mi pobre cuerpo deambulando por la casa y esperando un vaciado total de almas, que me permitiese caer al suelo e ir al cielo. Pero para mi sorpresa volví a ser yo.

Me duele, me duele tanto es el dolor que me anuncia el fin de esta vida, que fue mía. No sé bien lo que me queda, pero por lo mal que estoy será pronto, se acerca la hora de mi partida y debo hacer las maletas. Me llevaré los recuerdos, buenos malos, sean ellos, porque el viaje, no cambiará su día para verme sonreír, antes de irme para siempre, en caso de que no haya sido feliz. Es tiempo de hacer balance, es el momento de preparar: "tu defensa". Tiempo de confesión y de aceptación de esta realidad que se acerca y que me llevará por sorpresa sin importarle... mi tristeza, sin importarle, que no haya probado la grandeza "de ser un poco feliz".

Creo que la matarán, con la mirada cruel, los puños alzados, quieren sacarle la vida, y es fácil, pues está sola y no sabe defenderse. Morirá, sí, sin llegar a recuperar la fe perdida, y eso, ¿qué le importará a Dios?, que mientras eso sucede, sigue plácidamente dormido, en su paraíso.

¿Saben, la razón de todas las tonterías que he escrito?, porque estoy muerta.

-Sin moverme de mi casa me han llevado una flor porque la muerta, soy yo. Es igual estar aquí o en lo alto, en el medio o en el infierno si estás inmóvil perteneces al mundo de los que se han ido para siempre sin tiempo para decir "un adiós a los que has amado y odiado" pues todos desconocemos nuestro momento final.

Creí ser María pero tuve peor suerte, se repartieron las cartas y no me tocó el as de oros que se la llevó esa gran mujer que creía ser. Quedan las copas, los bastos, la esperanza de ganar a pesar del fracaso de no ser esa bella doncella, de tener los ojos negros. Espero envejecer aunque sea viendo borroso. Juego esperando el final de una bala enemiga, un cuchillo en el costado clavado... y sin embargo, siento que no me cuesta, que siempre fue así para mí, que es tan natural lo que me pasa que hasta no pierdo de dormir.

Nací para los peligros y no me sentiré cobarde. Pongo a Dios por testigo de que lo sabré demostrar, sin lucha, sin sufrimiento por perder de ser yo, sin esperanza, sin rezar y ganando siempre. Muero por mis pensamientos llenos de fueros internos, por la insistencia en precario de mis agresores diarios, traidores, vengativos, seres sin alma por los que he robado yo para también hacerles daño. Muero y el médico se lava las manos delante de mí, soy una pobre criatura que se quiere ver lejos de aquí. Sobrevivir entre bichos raros, con ceguera, pocos euros, frío, hambre y mucha sed de refresco de limón. Ya no estoy aunque me vean con color en las mejillas. Inexistir, mi realidad como una catedral. Coronas de flores para mí y una frase en mi tumba: "Lo que vivió una vez, jamás morirá".

Hay multitud de asistentes y a mí, que me gusta ser discreta me cuesta permanecer quieta en mi caja de madera. Hablan de que fui buena, inteligente, comprensiva, un poco indecente... mis virtudes y mis defectos al descubierto el día menos importante de mi vida. Todos se quejan, yo también... dejé cosas inconclusas, nunca dije un "te quiero" ni un “os odio” porque también odié mucho a quienes quise y no quise, la cama me quedó sin hacer, la luz de la sala encendida, el vaso de agua a medio tomar.

Les consolaré personalmente, les recitaré poesías, aquellas con menos rima, de las mías.

Flores llenas de sentimientos vivos que me hacen creer en sus palabras, en sus pensamientos, en ellos. Suaves flores vestidas de terciopelo para adornar a una muerta vestida con su traje de flores rosadas y largo de cuando cumplió sus quince años. Claveles que me harán salir de la tumba para agradecer personalmente cada gesto, sus lágrimas de despedida, sus oraciones, la asistencia, lo escuchado. Yo también quiero comprar una hermosa flor primaveral para mí y ponérmela en el pelo.

El mundo está haciéndose pedazos, mucho vicio, poco aguante, ¿y la bondad?, poca boquita loquita que nada dice más que “hola”, y yo no sé si soy pensamiento o amarilla o caprichosa. Y yo no sé si soy algo diosa o Ghiniexitá u otra cosa.

Y sigo aquí viendo el viento y la distancia que me separa del sol… y las estrellas en el cielo de hielo me dicen que saben cantar, fumar, hablar, engañarme, que orgullo sienten de su condición… y él… que nunca me ha besado, no lo hará ya, gracias a Dios.

Pero, están advertidos… mis ideas no pueden desaparecer, morir, mis deseos de ayudar a los necesitados no se hará invisible, no podemos ser ignorados. “No” a la desdicha del ser que estrecha la mano a un negro despreciado, a perro abandonado, a un mulato o a un blanco con mala suerte.

Les hablé en vida de cosas mías, de situaciones vividas por muchos seres, yo, Ghiniexitá, uno de ellos. Luché duro, pero fui débil, también carente porque no creí lo suficiente… Pero cuando tendía mi mano se llenaba de luz. Y de luz quería invitaros a llenaros todos, desde el sacerdote al político, desde la monja al empresario.

Esta inquietud me llevo a la tumba y no quiero, por eso creo que volverán mis almas a mí, tomaré vuelo de nuevo y despediré a todos los que se presentaron en la funeraria para verme por última vez, cantarme, llorarme, hablar de mis virtudes y defectos. Falsas lágrimas en su mayoría, lo sé. Nunca tuve amigos.

Pero conservo un último deseo, me gustaría hablarte antes de “mi último adiós”, que igual decido que no exista, de Duque.

No sólo las personas necesitan pan y agua, los animales también, viven con menos derechos y sin saber pedir limosna. Son considerados seres inferiores, a disposición de los caprichos del hombre, maltratados por ciertos seres malos que pueblan el planeta.

Duca es un perrito triste por que está atado con una cadena, está delgado y solo. Me lo imagino de raza común europea y color negro, también creo que está muy cansado de vivir de esa manera y que desearía poder correr por las praderas y que lo pasearan por su pueblo.

Yo le llamaría "Duc". Mi gran Duquito es un encanto, es un perro que agradecería una mano que cogiese esa cadena y lo subiese a un coche para dar una vuelta. Mi Duquito no está siendo feliz y me duele el alma.

Quisiera llegar a las más alta instancias políticas mundiales y preguntarles cara a cara: ¿a qué están esperando?, ¿cuándo dedicarán tiempo a pensar en los derechos de los animales?... ¿de qué van cuando ignoran sus malos tratos?, ¿por qué no atienden la voz de la sociedad que reclama leyes que les defiendan?

Señorías o señores, es mejor andar mal vestidos con los pelos levantados y tener los problemas sociales resueltos. Pienso. “El triunfo se demuestra con las acciones y no con el peluquero fashion y la modista más famosa que crea los diseños más atrevidos”.

Yo sueño con verle más gordito y saludable, con verle “libre y feliz”. Yo desearía poder gritar “Libertad para mi perrito”. Pero no puedo, imposible sin ayuda. Me estoy ahogando en todo lo que me ha tocado ver. La inactividad de los que dictan leyes, las matanzas masivas de perros y otros animales abandonados organizadas por los Ayuntamientos de ciertos lugares infernales, que lo permiten, al no producirse el debido rechazo social.

No soy poetisa de España ni de ningún otro lugar, yo sólo soy un ser vivo que ama “la libertad”.

Muerta es mi estado, pero aún terminaré de beber este gran vaso de agua pintado con ositos azules y de color fucsia y haré mi cama con mis gatos jugando sobre ella, como cada mañana antes de ir a trabajar hacía.

Estaré al otro lado del túnel, pero aquí quedan mis palabras escritas, mis deseos de revivir cuando un pétalo de rosa roce mi mejilla derecha, mis contestaciones a esta sociedad demente y mal educada, mi rechazo, mis suspensos en sus exámenes semestrales y finales, mi mirada alta de indiferencia constante ante sus osadías y decisiones equivocadas, mi decir que no soy yo su verde esperanza cálida.

No existo, pero puedo hablar, comunicarme, llorar, escupir, dar bofetadas, peinarme, pasear, acariciar mis gatos, odiar, casi vengarme.

El nuevo estado me lo permite, por lo cual sigo viviendo. Y veré al fin, lo que pasará sin mí, allá en las otras esquinas de la vida, que vale comentar aquí también:

“Veré como se lo queda ella, se queda con el amor que destinado iba a ser... ¿mío?

Ese amor se perderá en medio de aquella pradera roja, infernal. Volverá a llorar de nuevo, la lágrima vendrá sola a llenar su soledad, cual la peor compañera del dolor. Todo será de nuevo difícil, el flotar entre nubes, pasearse en los cometas, la salud será peor, volverá a ser infeliz al ver como se van juntos por los senderos ¿de la felicidad?, mientras ella se quedará pensando, verdaderamente filosofando, sobre... su porvenir celestial”.

Pero este problema pasará a ser muy secundario en su nueva vida, es sólo un texto disfrazado de angustia, que en el fondo esconde alegría y bienestar porque es “mucho mejor estar solos que con malas compañías”. Es mucho mejor dejar mensajes de paz que de inquietud a causa de los necios amores y las ladrones de ilusiones.

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