• Alfonso Estudillo

    La Voz de Arena y Cal

    Sin timonel ni capitán

    por Alfonso Estudillo


Eso es España en los azarosos momentos que corren, un barco sin timonel ni capitán... Y sin nada ni nadie que lo remedie.

Este barco, magnífico en casi todos los aspectos desde la gran remodelación a que fuera sometido desde 1975 hasta su puesta de mar en 1982, tiene más que demostrada su modernidad, equipamiento y condiciones marineras para cumplir con éxito singladuras por todos los mares del mundo. Y así lo ha venido haciendo a las órdenes de su primer Capitán, marino curtido, prudente en su ejecutoria y totalmente entregado a su ideal, hasta el pasado año, en que, por razones de edad, consideró el delegar tan alta función. Naturalmente, lo hizo en la persona más idónea, su hijo, un joven tan amplio en virtudes como su padre y, si cabe, mayor preparación, prudencia y amplitud de miras que su progenitor.

Su buen hacer como Capitán -a pesar del poco tiempo transcurrido- va quedando demostrado en todos los aspectos. Y el barco a su mando hubiera navegado durante largos años sin el menor problema de no ser por el surgimiento de un engorroso problema técnico -nunca ocurrido antes ni previsto en los textos del Manual de Instrucciones de la nave- que, al no disponer soluciones alternativas ni regular su intervención para resolverlo, limitado -por tanto- en sus potestades como Capitán y jefe absoluto del buque, y ateniéndose -muy prudentemente- a las tan obligantes como infaustas letras nunca escritas, se ve imposibilitado para aplicar los criterios y disposiciones que dejarían resuelta la situación.

Este Manual de Instrucciones dispone que el timonel -encargado de gobernar la dirección y rumbo de la nave-, como persona reconocida, capacitada y fiable, debe ser elegido por los representantes de los diversos grupos profesionales y técnicos del buque. Pero la imprecisión de su texto deja a criterio de los mismos que, de no contar con una mayoría absoluta, se pongan de acuerdo entre ellos para la elección por mayoría simple. Si no consiguen ponerse de acuerdo, el democrático libro sólo dispone que vuelvan a reunirse y lo intenten de nuevo. Y así, una vez y otra. Las que hagan falta... Y como el Capitán no tiene atribuciones para disponer adecuada solución, aquí nos tienen navegando sin timonel -ni mando superior que pueda arreglarlo- desde finales del pasado año.

No cabe dudas de que aquellos hombre que hicieron el Manual de Instrucciones de nuestro barco -o llámenle Constitución de 1978-, hicieron un trabajo ímprobo y perfectamente adaptado a la época de su realización, pero, transcurridos casi cuarenta años, se advierte claramente que los años no pasan en balde, que en su contenido hay textos obsoletos, imprecisos y no determinantes, cuando no inexistentes. En el caso que nos ocupa se confía en que la solución ha de llegar -indefectiblemente- "con acuerdos basados en el diálogo, la concertación y el compromiso" entre los grupos electores. No se recoge la posibilidad de que un elector, representante de uno de los grupos mayoritarios, pueda decir que no a todo, que no me gusta ese tío, que no hay acuerdo que valga, que no me sale de... Y, al no haber prevista ninguna otra solución, nos quedamos sin timonel y sin nadie que lo arregle...

Es posible que los líderes de los grupos tengan sus razones para no aceptar como "timonel" de esta nave llamada España a un determinado candidato a tan responsable puesto. Las tienen, sí, sin la menor duda, todas fundamentadas en argumentos válidos y evidentes, por ejemplo, los de Pedro Sánchez a Rajoy y su partido: alta corrupción en sus filas, inobservancia y discriminación en objetivos económico-sociales, altanería, soberbia, falta de credibilidad, etc., etc..., que, de aceptar su investidura, aún con la simple abstención, podría conllevar que muchos de los electores socialistas lo tomaran como una traición.

Y puede que sea así, que habría un determinado número que piensen que obraría incorrectamente si le permite a Rajoy continuar en la presidencia. Pero, por lo que llevamos visto tras dos elecciones sin ningún fruto, y prevista una tercera con los mismos augurios, sabedores los españoles de la imperiosa necesidad del país de disponer cuanto antes de un gobierno, y ante la evidencia de que no quedan más soluciones -ni el PSOE ni Podemos ni todos juntos tienen capacidad de formar un gobierno como no sea prostituyendo todos los principios habidos y por haber-, son muchos los concienciados de que se impone el diálogo, la concertación y el compromiso del PSOE con el PP para, tras conseguirle los compromisos que pueda, aceptar la investidura de Rajoy y aguardar a que los tres o cuatro años que les quedarían en el gobierno fueran suficientes para abrir nuevas y más favorables perspectivas que las actuales.

No hacerlo así -además del negrísimo futuro que rondaría al PSOE-, como no podemos estar jugando la actual y única baza posible de convocar nuevas elecciones hasta el infinito -ni continuar sin gobierno-, supondría esperar hasta que los poderes fácticos determinen intervenir para corregir la anomalía. Puede pasar largo tiempo. Mientras tanto, este barco llamado España iría dando bandazos al ritmo de los vientos hasta que la mar se harte y nos mande a todos a tomar por saco.

Los españoles somos compresivos, tolerantes y pacientes en grado superlativo, pero, en cuanto a que nuestros convecinos y mandamases se solacen en tocarnos los cataplines, también tenemos un límite. El Sr. Sánchez y el Sr. Rajoy, muy distintos en actitudes, capacidades y filosofías, pero muy iguales y empatados a puntos en lo del NO absoluto, lo tienen perfectamente claro en cuanto a su continuidad como líderes de las agrupaciones mayoritarias. Ambos deberían reflexionar profundamente, despojar sus mentes y conductas de egolatrías y narcisismos y recomponer su actual vocación en la paz y tranquilidad de un muy merecido siglo sabático.


Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio