• Juan R. Mena

    Contraluz

    Poesía enemiga de la Literatura (y 2)

    por Juan R. Mena


Echemos una ojeada a las siguientes definiciones:

Aristóteles se adelantó con esta frase al Formalismo. Víctor Shklovski podría haberla escrito:
“Dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”.

Antonio Vivaldi, en música —da lo mismo ahora que decir poesía; es arte también—, afirmó aquello de: “Reformar y sorprender”.

Goethe era consciente de que no hay nada nuevo bajo el sol, sin embargo…
“Todas las cosas ya han sido dichas. Lo que conviene, para el poeta, es repetirlas de otro modo”.

Recordemos aquellos versos de Verlaine sobre qué es poesía. dando una idea de la delgadez en cuanto a retórica y ayudándose con matices del simbolismo ya iniciado por Baudelaire:

Que tu verso sea la buena ventura
esparcida al viento crispado de la mañana
que va floreciendo menta y tomillo...
Y todo lo demás es literatura.

Oscar Wilde va más lejos que el poeta alemán:
“El placer superior en literatura es realizar lo que no existe”.

Vicente Huidobro decía algo parecido a lo que escribió Verlaine:
“El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición”.

Los que se apoyan en la comunicación como piedra de toque del poema, no han leído lo que escribió el que se parapetaba bajo el seudónimo de Homo Sum (Frases, Austral, 319):

“En arte no es suficiente la sinceridad”.

Oigamos a Mallarmé, poeta más allá del simbolismo, catalizador positivo de la poesía pura:

“Sugerir, no nombrar”.

“El verso no debe, por consiguiente, componerse de palabras, sino de intenciones y todas las palabras borrarse ante la sensación".

Picasso, en su búsqueda infatigable, nos confiesa:
“Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera”.

Jean Carlos Duque de Franco se atreve a decirnos de manera terminante:

“La primera condición de la poesía es que sea sorprendente”.

Terminamos con una frase del poeta francés parnasiano Leconte de Lisle, cuya definición abarca al tema y a la forma:

“Sólo hay poesía en el deseo de lo imposible o en el dolor de lo irreparable”. Lo temático y la novedad expresiva.


Se puede ignorar las citas y escribir poesía como se desee, pero no es posible olvidar que, si todo está sujeto a evolución, la poesía no se iba a librar de este proceso.

Es fácil escribir poesía con lenguaje heredado, pero lo que motiva las referencias aludidas es recrear el lenguaje poético sin necesidad de recurrir al disparate seudosurrealista y al saltamontes versolibrista para escribir una poesía que parezca nueva. Es patético ver poemas escritos en castellano que quieren parecerse a poemas traducidos de poetas ingleses o americanos con el fin de presentarse como modernos, actuales y “rompedores”.

Darle patadas a la tradición europea es para muchos ingenuos un “descubrimiento”, en el que no hay forma ni figuras literarias, ni comienzo y fin del poema. Una “genialidad” que tienta a los que se aprovechan de “la palabra en el tiempo”, que dijo Antonio Machado.

En la tesis de Víctor Sklovski la visión reemplaza al reconocimiento. Entendamos este reconocimiento como una lexicalización de lo que se lee, mientras que la visión es una desautomatización de ese reconocimiento, y que por esa misma novedad denominadora, altera lo establecido en la lectura marcándola con la desviación voluntaria, ayudándose para ello con la metáfora, la sinestesia o cualquier otra figura. La visión es creadora, pero puede llegar a arbitraria dentro de un cierto orden en la percepción.

No olvidemos que en la poesía la palabra cumple un fin; en los demás géneros funciona como un medio nada más.

Ver Curriculum
Curriculum





volver      |      arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    plumas selectas


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio