• Benedicto Cuervo Álvarez

    Desde mi quintana

    Mahatma Gandhi

    por Benedicto Cuervo Álvarez



EL SIEMPRE RECORDADO MAHATMA GANDHI

Hay personas que a pesar de haber muerto, hace tiempo, siguen vigentes en nuestros días puesto que sus escritos, frases, anécdotas y obras no han perdido el frescor a lo largo del tiempo y siguen siendo válidas en la actualidad. Uno de estos eminentes personajes es, sin duda, Gandhi.

Mahatma (Alma Grande) Gandhi nació en el seno de una familia con grandes recursos económicos puesto que su padre era el primer ministro del principado indio de Porbandar y pertenecía a la casta de los banias, mercaderes de proverbial astucia y habilidad comercial. La buena situación económica de sus padres le va a permitir ir a estudiar la carrera de Derecho a la University College de Londres en donde se cuenta una anécdota que le sucedió a Gandhi con un profesor mostrándole su profunda inteligencia.

Un profesor del University College de apellido Peters le hace a Gandhi la siguiente pregunta: “Señor Gandhi. Usted está caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de las dos se lleva?. Gandhi respondió sin titubear: “!por supuesto que el dinero, profesor!” El profesor Peters sonriendo le dice: “Yo, en su lugar, agarraría la sabiduría, ¿no le parece?” “Cada uno toma lo que no tiene” -le respondió el alumno.

Una vez finalizada la carrera de Derecho vuelve a su ciudad de origen Porbandar pero pronto se trasladará a la ciudad de Durban (Sudáfrica) donde se asentaba una importante colonia hindú para ejercer su profesión en defensa de los derechos de sus compatriotas y, en especial, la ley que pretendía retirar el derecho de sufragio a los hindúes.

A partir de ese momento se va a posicionar a favor de las personas más pobres y luchará, con todas sus fuerzas, contra la discriminación por motivos de status social (pretende acabar con las castas), ideológicas, racismo, de sexo (carencia de derechos para las mujeres)…En definitiva Gandhi siempre luchó a favor de la justicia social utilizando métodos pacíficos para ello como fueron la huelga o los largos ayunos para conseguir estos objetivos.

A lo largo de su dilatada vida, Gandhi siempre procuró ser coherente como se puede constatar en la siguiente anécdota:

Una madre llevó a su hijo ante Mahatma Gandhi y le imploró: “Por favor, Mahatma, inste a mi hijo a no comer azúcar”. Gandhi, después de una pausa, le dijo: “Tráigame a su hijo de aquí a dos semanas”. Dos semanas después ella volvió con su hijo. Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: “No comas azúcar”. Agradecida la madre, pero perpleja, la mujer preguntó: “¿Por qué me pidió dos semanas? ¡Podía haber dicho lo mismo antes! Entonces Gandhi le respondió: “Hace dos semanas, yo estaba comiendo azúcar.”

Nuestro Gandhi también pensó siempre en las necesidades de los demás:

En cierta ocasión, cuando Gandhi estaba subiendo a un tren, una de sus sandalias se cayó a la vía. Gandhi y sus acompañantes trataron de recuperarla, pero sin éxito pues el tren ya se encontraba en marcha. Ante la sorpresa de todos los allí presentes, Gandhi, con total calma, se sacó su otra sandalia y la arrojó igualmente a la vía. Los acompañantes de Gandhi asombrados le preguntaron: ¿Por qué has hecho esto? A lo que él respondió: “Ahora el pobre hombre que encuentre la sandalia tirada en la vía tendrá el par y las podrá usar”.

Mahatma Gandhi fue un convencido luchador contra cualquier forma de racismo, discriminación social, colonialismo, pero su lucha no la ejercía de cualquier manera, sino a través de la no violencia y la resistencia pasiva. Desde fines del siglo XIX, Gandhi se dedicó a defender las luchas sociales, aunque ello le supondría prolongados periodos de encarcelamiento y huelgas de hambre, llegando a afirmar que: “Ir a prisión es un honor cuando el gobierno del país es injusto”.

Al final de su vida consiguió lo que él siempre quiso para su país, la independencia de la India pero las tensiones entre musulmanes e hindúes le producía un gran desaliento, haciendo grandes ayunos para conseguir la unidad de la India aunque sin conseguirlo ya que, al final, los musulmanes se trasladaron a la zona occidental de la India y formaron un nuevo país independiente: Pakistán.

Gandhi fue asesinado a tiros en Nueva Delhi (India), en enero de 1948. Para finalizar este artículo de opinión lo haré con una frase de Gandhi en la que prima más el esfuerzo constante que el resultado final: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.

Pienso, como Gandhi, que si te esfuerzas al máximo en tus proyectos y tareas al final los resultados serán positivos. Sin tesón ni esfuerzo no podrás conseguir nada en esta vida.

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