• RESEÑA de LIBROS

    Modernismo, Modernity

    de Cathy L. Jrade


    por Edith Getzmi


Modernismo, Modernity.jpgCathy L. Jrade. Modernismo, Modernity and the Development of Spanish American Literature. Austin: University of Texas Press, 1998

Además de ser una reciente obligada referencia para entender el movimiento modernista, Modernismo, Modernity… es un libro que intenta -y lo logra de buena manera- resumir el modernismo hispanoamericano confirmando la dimensión política que este presentó no solo como un valor añadido sino como un mérito inherente a su naturaleza. Jrade a través de las páginas desglosa las diferentes etapas en las que el Modernismo se desarrolló así como sus principales representantes y las ideologías que les sustentaron; enmarcados debidamente en el contexto político, social e histórico de la Hispanoamérica en ciernes literariamente hablando, tratando de reponerse de los efectos del coloniaje y del Romanticismo que de alguna manera les ataba al legado europeizante y el Parnasianismo.

Jrade en Modernismo, Modernity… señala que la crítica, al estudiar el Modernismo, se ha centrado más en la forma que en el contenido, dejando de lado la conexión entre Modernismo y Modernidad. Así mismo apunta la importancia que el Modernismo tuvo como respuesta literaria ante las transformaciones políticas y culturales de su época, comparativamente hablando con otros movimientos que le precedieron. Subrayando la relevancia del Modernismo como instrumento de cambio para mostrar las realidades ocultas del método científico, en cuando a su inoperatividad en el intento de aplicarse en las realidades político-literarias y su consecuente manejo de valores. Así cada uno de los poetas que nombra como representantes del movimiento es contextualizado en su momento político-social e histórico como en el caso de Martí, a quien ubica ligado ideológicamente al movimiento de liberación cubano. Señala también Cathy L. Jrade como el lenguaje utilizado por los modernistas, dio margen a ser usado como herramienta de poder político, habiendo jugado un rol fundamental en el desarrollo y formación de las identidades nacionales culturalmente hablando, sirviendo de base para la generación de movimientos posteriores, que en el caso del Vanguardismo, se da a la búsqueda de la autonomía del arte como característica dominante.

Capítulo tras capítulo, Jrade intenta llevarnos en la descripción detallada del Modernismo desarrollando las características del movimiento literario, el uso de un lenguaje inventivo, la adaptación a variadas fuentes literarias, así como la influencia decisiva que la poesía francesa tuvo sobre el mismo. Al mismo tiempo que nos presenta al pensamiento modernista como creador de un sistema de pensamiento estético y político el cual trataba de ser más inclusivo, más globalizante que el pensamiento científico. Considerando que las fuentes que influyeron en la creación del discurso modernista, no tan solo fueron limitadas a las francesas, sino que buscaron mas allá de las inspiraciones occidentales, tomaron inspiración en diversas culturas, fuentes artísticas, filosóficas, probando incluso formas discursivas diferentes en la poesía, prosa, ciencia y política como respuesta solucionadora a la crisis espiritual, de angustia y alienación que se vivía. En medio del uso de metáforas y alegorías, el ritmo y el sonido jugaron un papel fundamental, para imprimirle a la poesía un sentido musical, melodioso, a manera de herramienta para poder elevar el sentido de lo estético en la búsqueda constante de la perfección.

La obra y presencia de Gutiérrez Nájera, José Martí, Julián de Casal y José Asunción Silva es analizado en el capítulo tercero como basamento del movimiento modernista. Del primero, de Gutiérrez Nájera nos habla de la musicalidad y el conjunto de imágenes que aparecen continuamente en sus obras, utilizados como medio para llenar el espacio espiritual debido a la ausencia de la religiosidad tradicional y por los cambios económicos y culturales de la época moderna. En cuanto a Martí, subraya la influencia de su obra en la historia de su natal Cuba, por su fuerte sentido moral y la insistencia de presentar elementos literarios y políticos como si fueran un mismo tema, ejemplificado en la prosa de su introducción de sus Versos libres. En cuanto a Julián del Casal, lo presenta como la antítesis de Martí, pues para Casal, las amarguras y ambigüedades de la vida constituyen el punto de partida aspirando siempre a la producción de la belleza, la hermosura artificial, tomando como inspiración la obra parnasiana.

Rubén Darío es para Jrade una de las figuras centrales del Modernismo Hispanoamericano por su marcada tendencia a aliviar la dureza y la desesperación de la época industrial moderna buscando siempre la trascendencia a través de la belleza y la devoción a la naturaleza, influenciado por la literatura francesa, los versos parnasianos y el panteísmo de Víctor Hugo. La relevancia de su obra, en cuanto a cuentos cortos se trata, se inicia con la publicación de su libro Azul que da propiamente inicio al Modernismo, aunque su plenitud poética la alcanzara con “Prosas profanas”, en la que liga la pasión amorosa y sexual a su poética para enaltecer su búsqueda del amor, haciendo uso del elemento femenino como musa que le ayuda a alcanzar el singular equilibrio, en la búsqueda de la perfección.

Según Jrade la segunda etapa del Modernismo queda representada por Enrique Gonzales Martínez, Amado Nervo, Ricardo Jaime Freyre, Guillermo Valencia, José María Eguren y José Santos Chocano, los poetas que continuaron y progresaron en sus obras más allá del Modernismo obteniendo el epíteto de Postmodernistas, aunque en el caso de Gonzales Martínez, la autora señala que éste en su obra hizo una continuidad, observándose más que nada una ruptura, sobre todo por el poema "Tuércele el cuello al cisne", en el cual propiamente sugiere el reemplazo del cisne por el búho, quien aunque no tiene la belleza ni la elegancia, es capaz de ver en la oscuridad. En su poesía a diferencia de la de Darío, observamos un optimismo incesante, una esperanza en el orden supremo de las cosas. Amado Nervo por su parte se asemeja más a Darío en cuanto a que es más el poeta de la sensibilidad moderna, que oscila entre los polos de la sensualidad y la razón, por una parte las metas espirituales y por la otra el deseo de satisfacer las necesidades materiales. Influenciado grandemente por el panteísmo, el hinduismo, el misticismo en general, es que desarrolla alternativas para intelectualización que ofrecía el positivismo. Su obra poética pasa por tres fases: la primera es marcada por la pasión erótica y la duda de su fe, como lo vemos en "Místicas" y "Lira heroica", la segunda se caracteriza por la serenidad y madurez al encontrar el poeta, al parecer, un acomodo de sus dudas en medio del mundo material, y la tercera se marca por la muerte de la esposa, buscando la manera de paliar con la perdida y la búsqueda de la conformidad y eternizada con "La amada inmóvil". Resalta Ricardo Jaime Freyre, por su colaboración con Darío, su defensa del verso libre y el uso de mitos y leyendas medievales y nórdicas, así como el uso de una mezcla de símbolos y motivos paganos y cristianos en su poesía para expresar su preocupación dentro del contexto social y económico de su época. Guillermo Valencia, se caracteriza por la seriedad simbólica, su sofisticación lingüística, su poesía clásica y parnasiana. José María Eguren por la visión crítica de la sociedad, proponiendo una especie de idealismo espiritual en el que pretende alcanzar un equilibrio entre las tragedias personales y los males de la sociedad. Cuando entra Jrade en la poesía de Santos Chocano, le presenta como recordar o vivir el pasado -aunque haciendo uso del vocabulario del modernismo- porque su obra es como una mirada a la geografía de América del Sur, su geografía, su flora y fauna vibrante, ejemplificado en Alma América: poemas indo españoles. Ya para el penúltimo capítulo de Modernismo, Modernity… nos presenta a los cuatro poetas que marcan la transición del modernismo hacia el Vanguardismo, Leopoldo Lugones, Julio Herrera, Reissig y Delmira Agostini. Mostrando en el caso de Lugones el distanciamiento que empieza a traslucir debido a los muchos cambio de la Argentina en pleno proceso de modernización, donde el poeta incorpora cambios al mismo tiempo que tradiciones en la rima, así, en Odas seculares inicia la experimentación, en tanto que Crepúsculos de Jardín, incorpora elementos visuales, luces y encuentros cargados de erotismo. Hablando de Herrera y Reissig, apunta cómo éste, avanza un paso más allá haciendo lo que los demás no habían hecho, en el uso de las correspondencias verbales y la sinestesia, vocabulario y amplia cultura vertida en paisajes maravillosos. En cuanto a Delmira Agostini la describe a semejanza de Herrera, explorando límites de las concepciones modernistas de la existencia y de la poesía. Delmira busca el amor constantemente, pero no el puro e idealizado sino un amor en el que crea un espacio para sí, como si se hallara en la búsqueda constante de identidad en medio de un mundo donde ella no hallara su propia voz y se sintiera silenciada en este universo masculino. Interesante es anotar que Jhrade incluso le ubica ya en los linderos con Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral como posmodernista.

Jrade cierra este su libro con “Modernism Last Impact”, donde expone como verdades la manera como el Modernismo logra sustituir las creencias religiosas por el pensamiento crítico, contrarrestando las preocupaciones superficiales por los valores materialistas y pragmáticos de la vida moderna. Al mismo tiempo, Jrade objeta el trabajo de los críticos que si bien han considerado las aportaciones del modernismo en cuanto a lo que la poesía les reveló en la ornamentación, la musicalidad, ignoraron el encuentro que significó el modernismo con las realidades sociales y políticas de la época. Realiza la autora un sumario de lo que el modernismo alcanzó como movimiento, que hallándose en la madurez, tendió lazos hacia lo que es para nosotros actualmente la literatura, al explorar los poetas modernistas numerosos sistemas místicos, religiosos y simbólicos, estableciendo el paso a la vanguardia y posteriormente al discurso del posmodernismo. Concluyendo el lenguaje modernista como vehículo de confrontación ideológica que en una época de crisis reformuló la identidad nacional cumpliendo el objetivo político del Modernismo: ser el momentum fundacional de la identidad Hispanoamericana.


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