• Alfonso Estudillo
    La Voz de Arena y Cal

    Frío y Cambio climático

    por Alfonso Estudillo

Según los meteorólogos, o los propios lugareños de las zonas afectadas, el frío superlativo y las copiosas nevadas de este último mes de enero ha sido de lo nunca visto... Algunos vecinos afirmaban que hacía más de cincuenta años que no veían nevar en las calles de su pueblo o ciudad.

Y es que los más de 20 grados negativos registrados en Aragón, Cataluña y otras zonas del noreste, o las nevadas en cotas 0, cubriendo de nieve las arenas de varias playas de la costa mediterránea, aunque no llegan a los -40 registrados en el Pirineo catalán en febrero de 1956 o los -30 de Calamocha en 1963, nos hace pensar que las temperaturas están locas, alteradas por las muchas barbaridades que hacemos los seres humanos. Pero no es así. Las temperaturas cambian cuando tienen que hacerlo y siguen unos ritmos de subidas y bajadas de acuerdo exclusivamente a lo que dispone la Naturaleza. Exactamente igual a como ha sido siempre. Basta echar un vistazo a los datos anotados en el último siglo, o a los probados estudios científicos sobre los cambios geoclímáticos habidos en la Tierra durante millones de año para comprobar que de ninguna manera se ven alterados los cambios estacionales o los ciclos y episodios geoclímáticos por la intervención del hombre ni son provocados por las actividades humanas.

Pero ello no es óbice para que profetas, videntes y augures aventuren presagios y conjeturas sobre lo que va a pasar. Incluso que algunos científicos trasnochados, junto con gobiernos y mandamases con altos intereses pecuniarios en el tema, amén de tertulianos, meacables, gacetilleros y emborrona cuartillas de variado pelamen, aprovechen la fría y nevada coyuntura para poner imagen, voz, bolígrafo y sus sesudos asertos sobre el indudable cambio climático que estamos provocando en el planeta, al servicio de la Humanidad, el interés general y los intereses patrios.

El llamado Cambio climático se usa como denominador para referirnos que el actual calentamiento del sistema climático se debe -muy probablemente y en su mayor parte- al aumento de concentraciones de gases de efecto invernadero provocado por actividades humanas, entre ellas el uso extendido de combustibles fósiles -el petróleo, el gas o el carbón-, la descomposición de residuos urbanos o ganaderos y las consecuencias de los cambios en el uso de la tierra. No es totalmente erróneo usar este nombre, puesto que todas estas actividades entran en el conjunto de variables climáticas de corto plazo. Pero este Cambio climático -específicamente usado en publicaciones científicas- lo que estudia y define son cambios en las propiedades estadísticas del sistema climático (principalmente su promedio y dispersión) al considerarse durante largos periodos de tiempo y con independencia de la causa.

Las variaciones climáticas provocadas por actividades humanas que observamos actualmente -muy ciertas, pero con toda probabilidad muy temporales y escasa incidencia a largo plazo-, debemos citarlas por su nombre correcto que es Efecto Invernadero o Calentamiento Global. Este efecto, en el que también influyen multitud de factores completamente naturales -internos y externos-, con tener su importancia para la variabilidad climática a corto plazo, de ninguna manera tendría capacidad para incidir -siquiera levemente- en los grandes y naturales ciclos geoclímáticos.

En la historia de la Tierra podemos documentar hasta cinco grandes glaciaciones o Edades del hielo, la más antigua de las cuales data de hace 2.400 millones de años (aún no existían homínidos), y la última, la Cuaternaria, comenzada hace aproximadamente 1,5 millones de años (en tanto evolucionaba el Homo Erectus), para acabar en este período interglaciar -comenzado hace 11.600 años (y existiendo ya el Homo Sapiens)- en el cual nos encontramos. Estas glaciaciones están divididas por etapas interglaciales (como el actual) con edades que van desde los 40 mil hasta los 100 mil años, y a su vez en los llamados interestadios -más templados-, o las mini glaciaciones (en España y otros países europeos, podemos citar la de 1.650 que duró hasta 1.700). Así, pues, estamos viviendo y cercanos al final de una etapa templada que, sin que sepamos cuándo (pueden ser pocos años o varios miles), llegará a su fin para continuar con una nueva etapa mucho más fría que -posiblemente- continuará en nuevos ciclos cortos o nos irá adentrando en una nueva -y de comienzos mucho más intensos- era glacial. Para entonces, es muy posible que nuestra evolución -lejos ya de la darwiniana- nos haya convertido en Homo Ciborg (organismo cibernético híbrido de hombre y máquina).

Quiero hacer contar que no existen datos climáticos fidedignos hasta que se comenzaran algunos registros en el siglo XVIII (en España, recogidos en la base de datos de la AEMET). Igual ocurre con los recogidos a nivel europeo o mundial (EUMETNET o NOAA-GHCN). Así, pues, la mayoría de fechas o períodos que podemos citar son aproximados.

Poco podemos hacer por cambiar estas leyes de la Naturaleza, pues que el hombre, la Humanidad toda, apenas es una mota de polvo en nuestro sistema solar, una minúscula partícula en nuestra galaxia y nada en el conjunto del universo... Pero, sí estoy completamente de acuerdo con lo que pregonan ecologistas y científicos no alineados con intereses mercantiles de que hay que mirar por el medio ambiente de nuestro planeta. Ciertamente, hay que frenar el Efecto Invernadero, reduciendo el uso y consumo de combustibles fósiles e investigando más en energías alternativas. Esto, realmente, es un imperativo al que estamos muy obligados, puesto que petróleo, gas y carbón no tardarán mucho en agotarse por completo. Igual he de decir de insecticidas, plaguicidas, abonos y todo ese enorme grupo de productos químicos con que nos regalan la salud los relacionados con el agro, la cría animal y la mayoría de procesos alimentarios. Y no digamos nada de gobiernos y todos aquellos que participan de una u otra forma en la invención, pruebas y puesta en escena de armas químicas y nucleares. Haría falta abrir conciencias para habilitarlas con un mucho de conocimientos y un poco de humanidad.

Pero algo muy especial, sencillo y completamente a nuestro alcance -donde podemos participar todos-, es en rebajar las tasas de basuras que creamos a diario y colaborar en su reciclado disponiendo cada uno de los residuos en distintas bolsas y en sus correspondientes contenedores. Imprescindible es no comprar más de lo necesario, darle un buen uso a todo cuanto compremos y, en definitiva, generar menos residuos.

El frío o el calor no lo vamos a poder evitar, pero, si colaboramos un poco, nos daríamos algo más de salud para disfrutar, o sobrellevar, esta vida única que tenemos.

No me extiendo más, pero, si quieren conocer algunos otros datos y opinión sobre el Cambio climático, les inserto a continuación dos enlaces a sendos artículos que escribí sobre el tema y que publiqué en esta misma revista en noviembre y diciembre de 2006.

1 (Arena y Cal nº 132Cambio climático

2
(Arena y Cal nº 133Más del Cambio climático


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