• Peregrina Flor
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    La obra del Bosco (3)

    por Peregrina Flor


Parte III: El Jardín con sus Delicias…

En esta, su obra, El Jardín de las Delicias, es como si los animales fuesen más importantes que las personas, y no lo discuto, seguro que lo son, pero no son dimensiones reales las de los pájaros representados. Reconozco que no me aterra, me divierte, pero nuestra realidad no es así, es diferente. Lo que más me llama la atención es que esos pájaros convivan en paz con los hombres. Difieren de ellos solamente en su forma.

Puedo aludir a la belleza en la concepción de la obra “El Jardín de las Delicias”, al buen gusto de su autor y a su detenimiento en los detalles. Me llama la atención, como ya conté, la piel blanquita de las damas que en realidad puras no lo son demasiado, la disposición de los elementos en los espacios, el predominio en las formas de la figura geométrica ovalada, de ver una especie de cáscaras rotas, cascarones además gigantescos que cubren la mitad de los cuerpos de algunos de los seres, yo diría que del otro mundo, a pesar de ser como nosotros, más o menos. Yo soy algo más morena, lo reconozco, soy mestiza, cruzada y atravesada.

Son figuras estilizadas, delgadas, bien formadas hasta. Son figuras que creó Dios. Las creó para el bien, pero parece que fueron algo malos, algo perdidos de la realidad que nuestro Señor quería que vivieran para alcanzar la paz del espíritu y la concordia.

Si me gusta o no, está claro que es mi problema, yo lo pintaría distinto, claro que sí. Estarían los animales en primer plano y algún pino o roble dando sombra a todo el montaje. Las que yo llamo fuentes o esculturas del jardín, tendrían más colores y menos formas extrañas y desesperantes, puede que pusiera formas de sirenas y elegantes caballos blancos galopando, que son los que me gustan a mí.
Precioso a pesar de todo, tampoco puedo decir otra cosa.

Precioso en su estructura y finalización artística. Rotundamente especial. Y la especie de transparencia en los cuerpos resulta también exquisita porque gustó al autor y supo comunicarlo, aunque extraño otros tonos.

Te parece gratamente que todo lo encuentras en el aire o desde el aire en este tríptico maravilloso o no, en función de las apreciaciones de los espectadores y admiradores, su pasado, momentos y deliberaciones finales. Aunque lo cierto es que hay perspectiva. La hay. En este sentido, hablo de perspectiva creada a medida, cabe preguntarse si te gusta o no, si es o no realista para tus sentidos de simple mortal de moral inmaculada o fracasada.

En mi caso particular, no es real, es un descansar profundo y un ver pedazos de elementos completos e inventados y sencillamente como contados, son historias variadas sobre un soporte. Una especie de relajaciones entremezcladas con pesadillas inquietantes.

¿Y yo...?

Quiero volar, inventarme alas de cristal que batan contra esas figuras suyas y las rompan, que nunca queden bien sus cimientos y al llegar a tierra sus pedazos, se recompongan por magia de la buena, blanca y pura.

Quiero volar, con alas de metal que golpean los árboles y los marcan, pero sin romperse, pero que al volar de nuevo yo, un rayo los alcanza y los destruye porque Dios es así. Mientras, espero llegar a tierra para reconstruirme de nuevo después del golpe, y volveré a volar con alas de tela que el viento conduce y mece en sus hechiceras olas mientras las rompe como cuando nado en el mar como una sirena rezando para que no me muerda la faneca... y que al llegar a la arena vuelva a ser pájaro, increíble y hermoso animal que tiene la gran fortuna de elevarse sobre lo terrenal, descansar sobre las ramas de los árboles y volar una y otra vez observando todas las escenas.

Noto en falta en ese inmenso campo ajardinado, elementos de nuestro presente, unas televisiones en color, un equipo de sonido y un par de motos rockeras. Todo para modernizar un poco el rutinario y fabuloso paisaje al aire libre, todo para incluir en el, figuras de los interiores de las casas de nuestro siglo y para hacerlo extravagante a los sentidos, divertido y regado de contemporaneidad, atrevido y experimental para los ojos atentos de los vivos, que aman el cuento, los chistes, los desnudos, los animales creados por Dios y el aire muy fresco que te da en la cara, sin temor.

En las televisiones, pondría una presentadora muy guapa, vestida de rojo y con escote, largos pendientes y cabellera negra y rizada, Tendría como tarea, divertirnos y relatarnos las historias del cuadro. Creería, que nos lee las noticias del los viernes, todas sobre ese territorio perdido del mundo, lleno de mentiras muy reales para ellos, todo cubierto de esa gran falsedad que lo rodea, porque ni andamos desnudos ni las esculturas guardan en su seno esas formas dibujadas por El Bosco en aquellos momentos, si bien hoy sí que podemos encontrar similitudes en la fabricación de esculturas modernas y que son cotizadas al alza.

El sonido del reproductor de audio sería un bolero armonioso, mezclado con trozos de duro rap, que iban hacer bailar hasta a las jirafas.

Ya estoy viendo al caballo y al elefante coger el buen ritmo. Y mientras, me paso a recordar las acciones de los orientales, que se comen los perros y gatos. Por ello, ruego a Dios, para esos hombres, un duro y ejemplarizante castigo. No me gustan sus acciones. A la basura con ellos, no van a ir al cielo. Su vida debe apagarse lentamente, cruelmente. El Bosco debería pintarlos penando y sin posibilidad de salvación, porque comer un perro o un gato, es de lo peor que puede hacerse. Los perros y gatos, caballos y pájaros son seres sagrados, creados por Dios, tienen derecho a la vida igual que nosotros. O más.

Y las motos las pondría en fila colocadas, iban a servir para salir corriendo, si hace falta, de ese mundo imaginario y casi comunista, con escapes hacia el capitalismo, en el que nos ha adentrado magistralmente su autor.

Observar ese espacio amplio con sus delicias, es como degustar un pastelito fresco de fresa y nata, e irlo comiendo despacio, dejando deshacer sus ingredientes dulces en mi boca.

Es un cuadro con predominio de colores pastel, domina el azul (divinidad) y el verde (lo terrenal). Las figuras humanas se encuentran principalmente desnudas y no del todo erguidos pues pareciera que llevaran una pesada carga a sus espaldas o en su alma entristecida de pecadores que se sienten similares a fantasmas que deben realizar una obra para obtener los perdones y alcanzar La Gloria. Son almas en pena y que pena nos dan.

Hay formas que son redondeadas y ovaladas, personas dentro de figuras geométricas rotas y caminando a pesar de todo, es como si esas formas formaran parte de ellos. Fueran carne de su carne y huesos de sus adentros. Mientras, ellos siguen en la postura de monos, en completo movimiento por el interior de la magistral obra.

Nada es para ignorar en este cuadro, para mí, campestre o de zoológico, pues hay animales hermosos de las selvas, encontramos una jirafa y un elefante, si bien es un espacio natural, me pregunto, ¿qué pueden hacer esos animales de figurantes, pues son demasiado grandes y se hayan en libertad, pudiendo encontrarse con la gente a su paso?. Pudiendo darles un susto o un abrazo terapéutico y profundo. Verdadero y bueno. De los que dejan huella sobre la Tierra. De los que hacen que amemos a los animales como se merecen.

(Continuará…)

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