Rincón de la Poesía


  • Rolando Revagliatti
    Buenos Aires - Argentina





Mi corazón a las estrellas

Cuando Pola Negri me abandona en 1928
cuando Ava Gardner me patea en 1937
cuando Tilda Thamar y Ana María Pierángeli
después de jornadas tan intensas (y extensas)
me desestiman en 1949
cuando Leslie Caron me aleja (según insiste,
por mi bien) en 1960
cuando Romy Schneider me repudia en 1972
acusándome
de competencia fortuita
cuando Isabelle Huppert y Hanna Schygulla
me descuidan
en 1984
yo quedo resentido
una y otra vez no aprendo
nunca aprendo
tanto o más vulnerable que en 1903
cuando lo de Sarah Bernhardt
abierto mi corazón a las estrellas
crudo exponente porteño
asistiendo conturbado junto a Boris Karloff
fuera de foco y en función fantasmal
en el postrimero cinematógrafo de mi barrio
a la caída en la cascada de La novia de Frankenstein.


Procedimiento para mentar a cuatro rubias del cine

Inquietándose nos espiaban a su reverendísimo antojo
las púberas Grace Kelly y Catherine Deneuve
cambiándonos en el vestuario del glorioso Alumni
en aquel primer lustro de trofeos y goleadas
las chiquilinas de recalcitrante y precaria volubilidad
a la hora señalada de los autógrafos
y concluyentes mamás que también
embargadísimas espiaban
nuestra franqueza reafirmatoriamente
hombruna y juguetona

Tiempos con Jane Mansfield allá en el Chantecler
blonda juventud y aparatosa
fugaces mordiditas en esos lóbulos del pasado
escotes en los que Mamie van Doren
se asilaba aromando su despiadada lejanía
para veneno de la muchachada.








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