• Peregrina Flor
    Senderos de sol y nubes

    La chica que lo enseñó todo

    por Peregrina Flor
 


TODO LO IBA ENSEÑANDO,
TODO LO IBA MOSTRANDO
LA NEGRITA DE ESA CALLE
Y A LA PAR IBA CANTANDO

Negra Simona, sabía que estaba viva de casualidad.
Porque Dios la quería proteger.
Si no haría tiempo que no existiría.
Negra Simona, sabía que no valía ser guapos.
Negra Simona sabía que con matones había pocos trucos, cuando le ponían el ojo a una.
Pero ella era negra y con curvas y no era un primer objetivo.
A la par, se hacía un poco mala para que no fuese apuntalada a la primera.
Negra Simona sabía que si era necesario para salvarse enseñarlo todo lo haría.
Aún así, no era una garantía de vida.
Negra Simona sabía que Dios había invertido tiempo en ella.
Sabía que Dios la quería con medidas porque nunca había sido propiamente un ángel.
Negra Simona se movía con soltura, en su cara de veinte añera, ni una sola arruga le desfiguraba el rostro redondito que adornaba con unos aretes de colores vivos en las orejas.
Negra Simona había hecho el amor con los que la habían amenazado de muerte para salvarse, y lo logró.
El precio había sido caro para ella.
Así perdió su virginidad.
Así tuvo un primer contacto con la mierda de este mundo que no la dejo ser pura.
Negra Simona era buena hasta que tuvo que pecar para que la dejasen en paz los malvados que a todo bueno quieren hundir, pero menos mal que ahí esta Dios para su defensa.
Ciertas veces pensé que el mundo era de los malos, pues los buenos se ocultan durante mucho tiempo mientras los malos hacen el mal, incluso a los buenos que nunca buscaron problemas.

Negra Simona daba vueltas y su cadera iba mostrando
por donde quiera que fuera pasando que poco a poco iba mandando.
A la gente del pueblo interesando, flores de feria ya marchitando
con las caderas que van bailando.
Ay de Simona sino lo enseña,
el movimiento de sus caderas,
grandes sus pechos que sobresalen
de apretadas blusas faltas de botones.

Negra Simona había estudiado para modelo profesional para desfilar en pasarelas de modelos de conocidas firmas.
Había aprendido a calzarse y vestirse y peinarse.
Se pintaba los labios de rojo carmín.
Se compraba zapatos con lazos y catorce centímetros de alto de tacón.
Las faldas eran entalladas, las franelas ajustadas.
Eso la hacía deseable a los hombres, pero con eso también lograba que la dejasen en paz.
Lo tenía muy estudiado.
Cuando un hombre la molestaba demasiado, lo insultaba.

Negra Simona, Simona negra
ay que desgracia
color de piel que no cae en gracia.
Ay que sufrida llevarlo a cuestas por las esquinas.
Ay que potencia con ese cuerpo que la sustenta.

Negra Simona quiso ser buena, pero su medida fue la maldad de los demás.
Sabía que tenía que defenderse pues no era santa ni mártir, y lo hizo.
Ese fue su único error, que hubiese deseado no haber cometido jamás.

Negra Simona, Simona negra fuiste la burla de extranjeras,
que iban diciendo estamos más buenas.
Negra Simona, Simona negra que sin embargo
para quitar las penas y alegrar almas
eras primera, y para los negros estabas más buena.

Simona sabía que vivía en el país con más delincuencia del mundo. Todos eran potenciales asesinos, a pesar de ello, también habría quien quisiera vivir en concordancia con Dios y lograr el cielo.
A esos buscaba, pero a Simona la buscaban los negros malos que querían pecados, ¡que desgraciados¡.
Negra Simona vivía en un lugar pobre y la hacían pasto de delincuentes de los que escapaba con palabras.
Negra Simona quería salir de ahí, pero no tenía dinero suficiente y sin saberlo en ocasiones incluso se ganaba la vida como mujer fácil, todo para salvarla. Las circunstancias así marcaban los hechos.

Simona negra de mala zona, que pena de santa que hubiera sido y Dios lo sabe por los caminos, que nos conoce como a Él mismo.

Simona iba mucho a la iglesia. Eso en ocasiones alejaba a los negros que la deseaban pues también creían en Diosito.
Simona iba por verdadera vocación y les llevaba flores a los santos.
No oía misas pero les oraba y veía como lo mejor de su vida.
Negra Simona baila merengue, bailaba salsa, y hasta break dance, por los caminos.
Negra Simona era un fichaje del mismo Hollywood, la huera querido.
Negra Simona era mulata de sangre y cuerpo desde un principio.
Negra Simona era muy justa, pero en su zona eso asusta.
Negra Simona quiso ser monja, pero creyó sin llevar sus ropas, que Dios la conocería y la querría con todas las circunstancias de su vida.
Negra Simona quiso mucho a la virgen María. No le hubiera importado ser virgen toda su vida.
Negra Simona era un estrella que por las noches se mete en ellas mirando al cielo que tanto quiso.

Negra Simona era ya un mito de resistencia ante los caprichos de gente mala que la buscaba para hacerle daño. Dios es testigo de lo que dijo.

Dios que me oye, sabe que hablo por lo que he visto.
Dios que me oye sabe que sé que nos conoce a cada uno como sus hijos.
Negra Simona hizo un curso de maquillaje y mejoraba más aún su físico.
Negra Simona era un ejemplo de mujer galante que ama la vida, ir muy derecha, mirar a los ojos, ser verdaderos, ser buena gente, no haciendo daño, amar a Jesusito.
Sabía que con Jesusito se podía hablar. Él nos escucha.
Él está presente. Más que cualquier cosa visible de nuestra vida.
Pero también tienen su personalidad, y eso también le hace como nosotros.
Para ella Jesusito tenía derecho a todo en este mundo, a tener todas las oportunidades que gentes de antes no le brindaron tener para demostrarnos todo lo que sabe y que tan valioso es.
Siempre dijo que si hubiese vivido más años, hasta llegar a viejo y morir de muerte natural, hoy sabríamos mucho más.
Negra Simona odiaba las cruces.
Jesusito no tuvo que haber muerto en una cruz, como ha pasado.
Ese fue un grave error que ha hecho pensar a muchos si sería por no cuajar en los grupos, y eso es totalmente falso, porque si hay alguien que se lleve bien con todos ese es él. Él es realmente maravilloso y se lo merece realmente todo. Lo dice alguien que le conoció.
Pensaba que debía tener la oportunidad de volver y ser tratado muy dignamente, con mucha alegría por parte de todos, llevar una vida feliz, y jamás, jamás, ser asesinado. Lo pensaba realmente.
Negra Simona sabía que no querían de nosotros robots perfectos, sino personas que pudiesen vivir en armonía con lo que nos espera en el cielo, en la vida eterna. Había que prepararse para eso, y para ello había que conocerlos. Así se les alcanza.

El beneficio es de todos. El sacrificio vale la pena.
Achí é.
Chao.

Negra Simona ya no es un mito
ni una leyenda.
Es un ejemplo de gente sabia
y de resistencia.
Que Dios le perdone lo malo,
que fue mucho.

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