• Edith Getzmi
    UNIVERSO DE LETRAS

    “Artemisa” de Claribel Alegría

    por Edith Getzmi

Breve análisis de “Artemisa” de Claribel Alegría.


Claribel Alegría, se integra en el grupo de escritores y poetas latinoamericanos que realizan una prosa de resistencia, autores revolucionarios. Sin embargo ella misma en entrevista con Antonio Velázquez se define como una poeta por vocación desde aquella noche en que leyó Cartas a un joven poeta de Rilke. Por otra parte, cuando en la misma entrevista le preguntan por el origen de su profesión alude como innegable la influencia de la gran biblioteca de sus abuelos, la cultura de su madre y la pasión de su padre por la lectura de los clásicos. De ahí, sin mucho ahondar en teorías freudianas, puede desgranarse la ligazón que ella mantiene con elementos de la mitología griega -muy específicamente quiero referirme a momentos críticos de su vida, para enfrentar la muerte cuando escribe Saudade en medio de su devastación por la muerte del marido, en la ansiedad por reunirse, por el momento del reencuentro después de la muerte, al mismo tiempo que le declarase "Mi otro yo".

Saudade es, en opinión de Phillips McGowan, "[…] una intrincada exploración individual en las profundidades de su pena", ante la pérdida del esposo y fuente de inspiración. Todo esto dentro de lo que fuera casi una conmemoración del amor que trascienda en el tiempo y el espacio. Como si quisiera invocar la presencia de esos seres mitológicos que envolvieron su infancia en la estabilidad intelectual que le confiriera la figura paterna, Claribel alude, clama casi invoca a una de las diosas mitológicas pero no a cualquiera, llama a Artemisa, la de los múltiples pechos, la nutricia diosa virgen, la de los pastos y los bosques, los animales -los mismos contextos que le dieran antaño la estabilidad, seguridad y certeza de saberse protegida por el entorno de su niñez en Santa Ana.

En semejanza con Artemisa Claribel posee en vez de arco y flechas, una espada, aquella que al salir de casa le otorgara simbólicamente su padre en la entrega de la pluma fuente. Ahora ante la inmanencia de la soledad y la muerte, derrumbada la ceiba y enfrentada la muerte de los amores mas sentidos, ella no abandona la lucha y asume la espada para invocar a la diosa griega clamándole su protección ante el mundo y la carne que aún le acecha. Interesante es observar desde la primera estrofa la manera como invoca a la mitológica Artemisa, la diosa que presenta dualidades de vida y muerte, de fertilidad y castidad, la diosa que amamanta pero que al mismo tiempo se presenta con un arco y flecha de cazadora, la que baja a los montes y praderas pero que es capaz de subir a los cielos en la forma de la misma luna; como si fuese la representación de la eterna lucha entre Eros y Thanatos, tal pareciera que Claribel, en el poema “Artemisa” clama al mismo tiempo a Eros en pulsión de vida y a Thanatos en gestión de muerte.

Así mismo en la primera estrofa vemos que clama a Artemisa en su virtud de tripe diosa, atendiendo a su naturaleza de acuerdo a las tres diferentes épocas en que fuera adorada: la pre-griega, la helenística y la helenística posterior; ya en la segunda estrofa, sin dejar de considerar su identificación con Selene, hace alusión al arco y flecha que Artemisa posee en alusión franca al arco y flechas del Himno Homérico, y en medio de su capacidad de ascender al cielo, le concede la capacidad de intervenir en su vida para la ascensión y descenso de la luz al terror del dolor. Más adelante cuando en la tercera estrofa le dice:

Eres la madre buena
la de los múltiples pechos
que nutre todo lo que vive
la virgen cazadora
queriendo atravesar el horizonte
la voraz taladora
la fuerza que me arrastra y me transforma.

Está indudablemente aludiendo a Artemisa en uno de sus múltiples cultos: el de La señora de Éfeso, la nutricia, representada con múltiples protuberancias a manera de pechos; a la vez que siendo la Diosa de bosques y colinas, a la gran cazadora le confiere la capacidad de arrasar con ella para transformarle en su dolor. Su lucha, la de Claribel se da claramente en la exposición de la cuarta estrofa observada entre Eros y Thanatos, pues se debate entre la muerte acuñada entre sus pechos y la muerte viva que le resplandece:

Y acuño a la muerte
entre mis pechos
y la muerte está viva

Ya hacia la última estrofa teme perder en el vuelo a la diosa Artemisa sin que le confiera una de las virtudes que Artemisa le pidiera a su padre Zeus: la castidad. Dejándole viva con los ojos abiertos, aquí de nuevo, tal pareciera que Claribel en medio de la dualidad le pide que le mate con una de sus flechas envenenadas como hizo con las hijas de Niobe o que le otorgue la canción de cuna como símbolo de la esperanza en una nueva vida.

Ayúdame
Artemisa
los parpados me pesan:
una canción de cuna
o tu certera flecha.

Parece ser que la diosa Artemisa le concedió -una mañana del 2018-, la tan ansiada flecha que le cerrara los párpados para siempre en su casa de Managua no sin antes haber recibido feliz el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.


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